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17 de julio de 2014

Inmortalidad digital

Uno de los sueños del ser humano es conseguir la inmortalidad. Existen innumerables cabezas ricas, criogenizadas en espera de ser revividas en un tiempo futuro, pero quizás simplemente acaben convirtiéndose en  perfectas hamburgueserías de malvados Hannibal Lecter.

Futurama

Las buenas noticias son que la inmortalidad existirá. Y las malas, que será sólo virtual, digital, por abusar del concepto reflexivo de este blog. Esto no es nada nuevo. Durante la antigüedad y el medioevo hubo un intenso debate filosófico entorno a la inmortalidad del alma. Desde sus detractores como Epicuro, Lucrecio o Aristoteles a sus defensores como Platón, Tomás de Aquino o Anselmo de Canterbury. Es la eterna controversia entre las diversas variantes del materialismo contra el idealismo. A partir de la inmortalidad del alma se solía demostrar racionalmente la existencia de Dios. Así funcionan las religiones, te prometo la salvación eterna a cambio del sometimiento mientras tu cuerpo viva, bajo la garantía total de un Dios, que nadie conoce. Sin embargo, los argumentos contrarios también son válidos.


David Hume

Una simplificación de los argumentos a favor de Anselmo de Canterbury (su prueba ontológica):

  1. Dios es, por definición, el mayor ser que puede imaginarse.
  2. Hay más grandeza en la existencia total, tanto en la realidad como en el entendimiento, que solo la existencia imaginaria.
  3. Dios debe existir en la realidad, pues si no existiera, no podría ser el mayor ser que pudiera imaginarse.
Una simplificación de los argumentos en contra de Hume:
  1. La única manera de probar algo a priori es si su opuesto implica una contradicción.
  2. Si algo implica una contradicción, entonces es inconcebible.
  3. Todo puede ser concebido como inexistente.
  4. Por tanto, nada puede ser demostrado como existente a priori, incluyendo a Dios.

La conclusión de este debate, que se alargó muchos siglos, se dio con el desarrollo de la modernidad con filósofos como Kant o Feurebach, donde quedó racionalmente acreditado que no existe ni Dios ni la inmortalidad del alma en el ámbito del conocimiento. Sólo puede existir en el ámbito de la religión, pero cualquier individuo racional, toda persona con sentido crítico, no puede creer en una religión y debe actuar según la ética de la responsabilidad humana.


El loco de la colina, más que pseudo-ciencia, pseudo-religión

El debate se renueva hoy en día. El charlatán y optimista patológico Michio Kaku, sostiene en su reciente libro El futuro de la mente, que alcanzaremos la inmortalidad (ver entrevista Así será nuestro futuro: “Todo se controlará con la mente y seremos inmortales”). Mediante el brainet (una especie de pen drive) almacenaremos nuestros recuerdos y emociones que podremos compartir después de morir y nuestros amigos podrán likearnosMediante el conectoma, (otro pen drive) con todas nuestras conexiones cerebrales (la nueva versión del alma), se podrá conservar nuestra mente después de muertos y nuestros hijos podrán interactuar con nosotros. Y ya para acabar, dando una pirueta final con tirabuzón, Kaku nos dice, que mediante el genoma y el conectoma se podrá crear una copia de nosotros mismos: un androide. Magnífico y delirante. Pero esa inmortalidad es para los demás, pero no para nosotros mismos. La única manera de crear una auténtica inmortalidad, sería no haciendo una copia sino manteniendo el original, el cerebro, los grupos de neuronas que determinan nuestra conciencia, vivas, aunque sea externas al cuerpo. Pero esto no es viable aún. Sin embargo, el emprendedor Dimitri Itskov con su Proyecto Avatar tiene establecido hasta un roadmap hacia la inmortalidad con una promesa más sólida que la de Kaku. El Avatar A (2015-2020) sería una copia robótica de un cuerpo humano dirigido remotamente mediante BCI (Brain Computer Interface), Avatar B (2020-2025) donde se trasplanta el cerebro humano la final de su vida, Avatar C (2030-2035) donde se tiene un cerebro de inteligencia artificial donde se ha trasplantado la personalidad al final de su vida, Avatar (2040-2045) como un holograma. Otra utopía muy bonita, pero de momento son solo palabras. "Transferir la personalidad" científicamente no significa nada, sólo una payasada. Y ¿qué pasaría si alguien sufre una muerte violenta antes del transfer? quizás la inmortalidad no fuera para todos...Pero incluso ese ser reinsertado en un nuevo cuerpo o ese holograma, ese desarrollo humano artificial, iría contra la genética y contra la evolución de nuestra misma especie, determinando la propia extinción por falta de adaptación, ya que el mundo sería dominado por los tontos de siempre


Itskov  y sus veleidades religiosas: chupando cámara
con el bueno del Dalai Lama
Entre todos los sofistas y charlatanes, el que más nos gusta es el multifácetico Ray Kurzwell, autor de varios inventos y best sellers con abundantes predicciones sobre el desarrollo de la tecnología, Director de ingeniería de Google. A él debemos el concepto de singularidad, el momento en que los ordenadores con inteligencia artificial superarán a la inteligencia humana ,incluso a precio de derribo como unos 1.000 USD. Los androides o máquinas o sistemas de inteligencia superior más allá de la singularidad, por definición, no podrán respetar las tres leyes de la robótica, porqué serán suficientemente sofisticados y discretos para perjudicar a los humanos de manera indirecta sin que estos lo puedan notar. Y hay muchos ejemplos en la ciencia ficción, ya desde 2001 Odisea en el espacio.En todo caso los límites objetivos de las profecías cientifistas están en el consumo energético, en lo que hemos llamado digital peak, después del cual no sabemos si habrá el digital crash o el digital slow


Como un detergente, inmortalidad plus

Los nuevos profetas de la inmortalidad del alma son como en el pasado, peligrosos manipuladores de conciencias, que ante el cierto fracaso de las religiones monoteistas tradicionales, tratan de ocupar el espacio de la creencia con hipótesis pseudo-científicas. Estos apóstoles de la pseudo-religión deben ser desterrados de nuestros medios de comunicación y redes sociales con la mayor crueldad posible y condenados a la humildad de la ciencia ficción. 

Como todo el mundo debería saber, la muerte es el precio que tenemos que pagar por tener sexo. La reproducción de nuestra especie, de toda especie, es el antídoto a la mortalidad, es el mecanismo de supervivencia de la especie. La reproducción permite su continuidad. La especie es el animal no el individuo, el individuo es la parte. Y todas las especies forman parte de un animal aún más grande: el universo inteligente. Si fuéramos eternos solo existirían Adan y Eva y serian asexuados, pero no es así. Y es que la inmortalidad es una inmoralidad. ¡Viva el amor!



CODA
El imparable aluvión de excentricidades pseudo-religiosas como la próxima llegada de los extraterrestres o la inmortalidad, obligan a una pequeña actualización del post. Recientemente la publicación de los libros Biocentrism: How Life and Consciousness are the Keys to Understanding the True Nature of the Universe de Robert Lanza y Bob Berman y el de Sam Pernia,  Erasing Death: The Science That Is Rewriting the Boundaries Between Life and Death sobre las ECM (Experiencias Cercanas a la Muerte), no demuestran nada. Sostener la inmortalidad basándose en la multiforme teoría de la cuerdas, imposible de probar a día de hoy y que afecta a la descripción de las fuerzas naturales y a las partículas elementales, pero no a la vida, es un exabrupto intolerable.  Lo mismo con las ECM, sólo demuestran que los humanos tenemos cosas en común y que hay experiencias que nos hacen perder el miedo, pero no mucho más. Ante el ocaso de las religiones y la ideologías, Occidente encuentra alimento a su espiritualidad en la irracionalidad, mientras la miseria nos sigue ahogando.

12 de julio de 2014

La digitalización del yo y el digital peak

"La transformación de atomos a bits es irrevocable e imparable", decía Nicholas Negroponte en su libro Being Digital publicado nada menos que en 1995. La transformación digital sólo ha hecho que empezar.


Nicolás el optimista...

La sociedad digital está en sus inicios, pero ya tiene una cierta historia. Hemos asistido a una primera ola de la digitalización donde preferentemente se virtualizaron las comunicaciones. Las conexiones a Internet cada vez más rápidas y difusas, han permitido dar un salto cualitativo a las personas y a las organizaciones, mediante una utilización eficiente de datos.También hubo la conversión inicial de diversos tipos de datos analógicos a digitales: del libro al e-book, de la cinta VHS al streaming, de los mapas al GPS, de las fotos a Flickr y de las cartas al email.


Simply Shine

Pero ahora nos encontramos en los inicios de la segunda ola de digitalización de la sociedad, la llamada digitalización de todo (digitalization of everything). Por ello se entiende un conjunto de tecnologías, que hacen que la digitalización sea ubicua. Estamos hablando de la llamada internet of things, que consiste en que todos los aparatos eléctricos, desde electrodomésticos a cepillos de dientes, podrán recoger y almacenar datos y a través de aplicaciones inteligentes e interactivas, permitirán una gestión eficiente. Por ejemplo, el cepillo de dientes tendrá un programa, que se adaptara a las necesidades de nuestra dentadura en cada circunstancia. También tenemos la digitalización de los coches, del retail y del hogar. Pero mucho más intrigantes son las tecnologías que afectan a la vida personal, lo que podemos denominar la digitalización del yo. Por una parte tenemos los wereable o body-borne computers, que son dispositivos que se pueden llevar encima, como relojes, ropa, gafas, pulseras, etc. Pero también puede tratarse los trackers of life como cámaras que filman toda tu vida (lifelogging) como narrative (getnarrative.com) o dispositivos innovadores come como shine (misfitwearables.com), que permiten monitorizar toda tu actividad física. 


Big Brother watching you (digitally)

La combinación de estos nuevos micro-ordenadores con múltiples sensores capaces de monitorear nuestra vida y conectarse con aplicaciones inteligentes, que nos permiten mejorar y tomar decisiones sobre nuestros hábitos, a través de recomendaciones personalizadas, potencian el yo de una manera sustancial. La inteligencia artificial, los algoritmos predictivos y el big data en el cloud permiten, que las aplicaciones reconozcan patrones entre océanos de datos para llegar instantáneamente a las mejores conclusiones. Da la impresión, que con esto llegaremos al optimo potencial de nuestro yo, especialmente cuando las nuevas generaciones ya nazcan en un mundo completamente digitalizado. Nada impide imaginar, que igual que hoy estas apps monitorean nuestra actividad física, pronto lo hagan en nuestra actividad intelectual y pueden hacernos de coach permanente. En pocas décadas habrá aplicaciones más inteligentes que nosotros a un precio asequible, como muestra la reciente película Her de Spike Jonze y esto significa en palabras del físico Stephen Hawking, el salto más importante de nuestra especie. El tecnólogo Ray Kurzweil llama a esta etapa de la digitalización inteligente,  post-humanidad, el sueño del super-hombre de Nietzsche hecho realidad. Esto es realmente alucinante. ¿O quizás no?


Her , the digital dolly

Todas nuestra visión de un mundo avanzado digital está basada en un progreso inexorable de la tecnología ¿pero será posible este avance radical en un planeta con limitaciones energéticas? ¿Es posible el progreso infinito en un  mundo finito? Quizás este sueño pueda convertirse en una pesadilla. Pensemos que 30 minutos de lectura en web son equivalentes al consumo energético de un diario en papel, medido en impacto ecológico, con métricas europeas, estamos hablando que 30 minutos de online producen 35 kilogramos de CO2 por año/por lector. Leer las noticias en un periódico de papel es ligeramente menos contaminante, unos 28 kg CO2/año (cfr., Åsa Moberg, Martin Johansson, Göran Finnveden y Alex Jonsson, Screening environmental life cycle assessment of printed, web based and tablet e-paper newspaper). La tecnología digital ahorra la talla de árboles, pero exige quemar más carbón para obtener electricidad. Lo que ganamos en un sitio lo perdemos por otro y es incluso peor en términos contaminantes. Los macro-datacenters son energéticamente insostenibles, con lo que tenemos que aceptar, que es imposible la civilización digital en un mundo de agotamiento de recursos energéticos. Aunque nos cueste aceptarlo, el desarrollo tecnológico tiene unos límites físicos. Y también éticos (ver mi post Por una etica digital). Quizás la transformación digital no sea tan imparable como creía el evangelizador Negroponte.


Frightening

Un desarrollo generalizado para toda la sociedad de la poderosa promesa de la digitalización del yo, sin agravar el digital divide, será posible sólo si se consigue una economía sostenible. No sólo nos enfrentamos al oil peak sino como correlación inevitable al digital peak, donde si no ponemos remedio, los dispositivos electrónicos desaparecerán del ámbito privado. Pero eso es tema para otro post.

27 de junio de 2014

El debate del futuro: la desnacionalización de las monedas

El británico Institute of Economic Affairs (IEA), que es uno de los más influyentes think tanks, ha publicado un reciente estudio llamado New Private Monies A Bit-Part Player? donde llega a unas interesantes conclusiones sobre el bitcoin. La primera de todas es, que consideran que por su naturaleza P2P, el bitcoin o más en general las criptomonedas, son un fenómeno económico-social imparable. Del informe se deduce, que la única manera de combatirlo -más que regularlo o prohibirlo-, es convertirlo en un negocio privado

¿Veremos una CryptoFED? In Hash we trust.

El mejor método para detener este movimiento social emancipador P2P, que intenta apropiarse del poder de crear monedas, propio de los Bancos Centrales, es privatizarlo y convertirlo en un un negocio. Se trata de una reapropiación del poder de las altcoins por las élites financieras. Sin duda, es la contraofensiva más inteligente al desafío de las criptomonedas y la tecnología P2P.

Este es el debate de futuro de las monedas alternativas digitales distribuidas: privatización o socialización.

Ya hemos comentado en varios posts (La democratización del dinero, ¿El fin de la soberanía monetaria?), que hace años Hayek, el padre del monetarismo y rival de Keynes, escribió en 1976 un libro clave llamado The denationalisation of Money, que aunque en su momento pasó sin pena ni gloria, ahora se ha convertido en premonitorio. En él propone desde su ultraliberalismo la sustracción del monopolio de la emisión del dinero a los Bancos Centrales, como la mejor solución para controlar la inflación. Nosotros hemos propuesto la lectura inversa del libro: en vez de entregar la creación del dinero a manos privadas, hacerlo socializandola y democratizandola, poniéndola en manos de la sociedad civil con el objetivo de constituir una una nueva soberanía. El bitcoin sigue inversamente el giro copernicano de Hayek. 

Hayek, premio nobel de economía en 1974

En este debate, que quizás llegue a conflicto social, por una lado tendremos la corriente criptoneoliberal, que intenta cumplir las prescripciones de Hayek, liberalizando un mercado de monedas alternativas y manteniendo el fiat en manos aparentemente públicas -ya que siempre hay bancos privados que manejan los Bancos Centrales-, y la vertiente criptosocialista, que pretende apropiarse de la creación de dinero, parcial o total, como construcción de un contrapoder.

No es la Tabla Períódica, es una selección de criptomonedas

Todos los gigantes digitales como Facebook Google tienen planes bancarios y las criptomonedas no pueden quedar fuera de su alcance. Algunos como eBay parece que llevan la delantera y seguro que de Amazon también está preparando su estrategia.  También muchos bancos están contemplando seriamente la posibilidad de entrar en este lío. 

Como siempre las innovaciones surgen de los márgenes, no de los epicentros de cualquier materia. El tema de las criptomonedas nació del oscuro mundo del cyberpunk y del criptoanarquismoEn la búsqueda de propuestas sociales liberadoras, idealistas y rebeldes, en conexión con el hacking auténtico y la criptología, surgieron propuestas de dinero electrónico, anonimidad digital y transacciones distribuidas. Lo que ha sido un movimiento romántico ya es un negocio, pero sobre todo es una cultura con comunidades muy fuertes y radicales, que sólo ha hecho que empezar.  

Es lógico que muchas de estas prácticas P2P, que se ven como una amenaza, se quieran integrar como negocio en el establishment, pero sin duda, existirá siempre un reducto no asimilable. Pero aquí el reto es construir entre la continuidad salvaje de una economía insostenible, y el terreno de los irreductibles, una socialización pragmática y organizada. Frente a la intención de convertir el monopolio la creación de moneda en un oligopolio, impulsar una democratización de la creación del dinero.

20 de junio de 2014

Por una etica digital

Es necesaria una ética digital como ética del mundo virtual, de la incipiente sociedad digital. La ética es la disciplina filosófica que nos permite establecer unos principios sobre lo que es bueno y malo, sobre el comportamiento virtuoso con el fin de conseguir el máximo grado de felicidad colectiva. La ética es un conjunto de directrices para el comportamiento humano basado en principios universales, que afectan al juicio, es decir, a la capacidad de tomar decisiones de los humanos, en terrenos no legislados o como base a una futura legislación. La ética digital sería una ética aplicada al igual que la ya bien establecida bioética. Muy en la línea de los debates sobre la ética en tecnología, pero con un componente social, debido a la progresiva subsunción de la sociedad en los canales digitales.



La sociedad digital plantea diversos desafíos ante los cuales reaccionamos pasivamente, lo cual es entendible en una fase transformadora donde es difícil una reflexión ya que la comprensión de los fenómenos en formación es compleja. Nuestras reacciones son reactivas. Cuando existe un problema buscamos una solución, como por ejemplo ha ocurrido con el derecho al olvido, pero tenemos que encontrar unos fundamentos que nos permitan guiarnos en estos nuevos territorios. Nos movemos en la llamada falacia naturalista que empujan los medios sociales, identificando lo bueno con lo que existe, pero ¿por qué tiene que ser bueno mediar nuestras relaciones socialmente? Esta es una aceptación irreflexiva que está fuera de toda ética. Estamos aún en el salvaje oeste digital. Ante la herencia irreflexiva de hábitos sociales debe existir una capacidad y un método de reflexión capaz de discernir lo bueno de lo malo, lo universalmente exigible como límite temporal de lo justo, de lo conveniente, de lo razonable, de lo humanamente soportable. 

Hace poco hablábamos de los nuevos derechos digitales y otros mecanismos que nos permitiesen un control y una superación de la esclavitud digital (Digitalizar y castigar: los derechos digitales) entre los cuales resaltábamos tres: 

  1. Moratorias tecnológicas
  2. Desactivaciones tecnológicas 
  3. Nuevos derechos digitales

Los nuevos derechos digitales y los mecanismos para su cumplimiento no agotan ni limitan una concepción ética, más bien la suponen, pero no definen un criterio común. Exigen una exploración más profunda sobre el ser digital. ¿Cuales deberían ser los fundamentos para una ética digital? ¿los límites de lo aceptable según la perspectiva del conocimiento actual?  Estos podrían ser los prolegómenos para una ética digital



  • En primer lugar, la ética debe concentrarse más en los deberes que en los derechos. ¿Cuales son las normas relacionadas íntimamente con el ser digital? ¿Cuales son las obligaciones que no pueden desatenderse porque implican acciones nocivas? ¿Cuales son los principios irrenunciables? El primer deber fundamental al que hay que atender es la responsabilidad. No hay ética sin responsabilidad, sin una acción responsable. En este caso responsabilidad digital. La ética por definición no puede limitarse a la teoría, sino que es una disciplina práctica, como decía el Diógenes "el movimiento se demuestra al andar". A diferencia de la política donde puede encontrarse una disociación entre lo que se dice y lo que se hace, en la ética esto no cabe. Si uno quiere luchar contra la corrupción debe evitarlo con transparencia, con el ejemplo e impedir que otros lo hagan. La primera responsabilidad es como el principio hipocrático que recoge el 6 principio de Tavistock, primum non nocere, lo primero es no hacer daño. Por tanto, no debe ejercerse o debe limitarse toda actividad digital que afecte a la salud física o mental de los individuos y cuando esta no pueda demostrarse habrá que dar opciones para la objeción de conciencia. La objeción de conciencia sería la posibilidad de rechazar vivir o trabajar con una tecnología cuyos beneficios sociales universales no están claros. Muchos términos y condiciones de grandes corporaciones de Internet son totalmente abusivos. Por ejemplo, no es ético desproveer la propiedad intelectual a los productores de contenidos por el mero hecho de utilizar una plataforma. No deben realizarse aquellas acciones, que perjudican los derechos básicos de Internet. Aquí es importante describir un código deontológico de las organizaciones que trabajan en los canales digitales en el ámbito de esos mismos canales como responsabilidad social digital.
  • En segundo lugar, hay que contemplar si esos deberes son universales o no. El deber de la responsabilidad es de cada uno para todos. En una red existe una multiplicidad de posicionamientos, pero al actuar cooperativamente, hay que concluir que trabajan con una cierta universalidad. Ahora bien, esta universalidad es sólo táctica, no es eterna e inmutable. Es una universalidad dinámica y perecedera, es un mínimo acuerdo táctico, el consenso que permite el contrato social subconsciente para que la colaboración funcione como un acuerdo firmado. Esa universalidad dinámica, se concreta como mínima abstracción de lo común del ser humano históricamente determinado, lo que permite compartir valores de la bondad y las actitudes que lo producen: compasión, empatía y generosidad. Por tanto, habrá que lidiar con la dificultad de una variedad de universalidades relativas a diferentes subredes. 
  • En tercer lugar, hay que entender como se constituye el libre albedrío dentro de la sociedad digital. Donde están los límites de la libertad. La libertad queda definida por la acción colectiva. El hombre es libre también en la sociedad digital por definición, por extensión de la capacidad del libre albedrío humano no condicionado por ninguna divinidad. El libre albedrío nos conduce de nuevo al tema de la responsabilidad. No puede ejercerse la libertad digital sin responsabilidad digital. Esto en lo que respecta a la acción individual, pero colectivamente estamos hablando de la autodeterminación digital. La libertad de un grupo de determinarse digitalmente según sus propias normas. 
  • En cuarto lugar, debe verse como la ética constituye una acción racional. La ética no sólo no puede estar fundada en la irracionalidad y en la no reflexión, sino que combate y rehuye la irracionalidad en todas sus expresiones. La ética es siempre racional, porque la racionalidad es la única certeza y la única guía para nuestro comportamiento. La razón es la base para una correcta toma de decisiones y es sobre la única base que se puede debatir y argumentar. La ética digital está basada en el conocimiento y en la sabiduría. Las religiones, supersticiones y las ideologías política y culturales son irracionales y sólo permiten crear problemas y no resolverlos, son el fundamento de la intolerancia y del fanatismo. La ética está basada en el dialogo y no en el monólogo, por eso es racional, y al mismo tiempo incompleta y abierta, siempre dispuesta a revisar sus postulados y a evolucionar. La ética digital es una acción racional consciente con fines explícitos y revisables.
  • En quinto y último lugar, debe considerarse cual es la perspectiva que adopta la ética digital con respecto a la subjetividad. La subjetividad se relaciona con la responsabilidad y con la perspectiva de conocimiento, pero la individualidad no puede ser la excusa para que la ética no se cumpla a nivel colectivo. La ética digital se dota de objetividad a través de la intersubjetividad. La red es una interrelación de nodos. Por tanto, la ética digital parte del individuo pero no puede entenderse a este aislado, sino interconectado con otros y es en esa intersubjetividad donde se encuentra el propio reconocimiento y respeto. La ética digital no puede ser únicamente normatividad individual, sino que lo tiene que ser también a nivel colectivo. 
La ética digital se basa en los principios de: 1) responsabilidad; 2) universalidad dinámica; 3) autodeterminación digital; 4) racionalidad práctica; 5) intersubjetividad.



A partir de estos principios se pueden dibujar algunos de los deberes digitales:


  1. Deber de conexión: A diferencia de la sociedad analógica en la sociedad digital no cabe la desconexión. Esto no quiere quita que la desconexión sea un derecho como puede ser el derecho de huelga, pero es un derecho temporal o por sectores o tecnologías aunque pueda ser total a este nivel. Pero en el mundo digital se nace conectado. la desconexión eterna, el retorno a la caverna, es inviable y es insolidario socialmente.
  2. Deber de transparencia: Las propias acciones deben ser trazables aunque sean anónimas. Como siempre, esto no puede ser incompatible con el derecho a la privacidad. Esta tiene que garantizarse completamente. La opacidad está contra la ética digital. Todo lo que ocurre en la red debe ser registrado y debe lucharse contra todo fraude y usarse tecnologías infalsificables.
  3. Deber de ecuanimidad: El equilibrio en la red es fundamental. La red deber impedir el monopolio y el control de esta por minorías poderosas. Debe exigir la imparcialidad de las transacciones. Las relaciones deben estar basadas en acciones positivas como la amistad, la compasión o la benevolencia. 
  4. Deber de participación: La comunidad es fundamental en el medio digital. Participar y velar por el buen comportamiento es un deber esencial de la sociedad digital. La comunidad auto-organizada no puede funcionar con la desidia. La participación activa debe ser obligatoria.
  5. Deber de protección: Tiene que existir el deber a proteger y ser protegido dentro de la red. La salud, la higiene y la seguridad de la red son una responsabilidad colectiva. La autogestión y auditoria de la red y sus transacciones es un deber cooperativo de todos los nodos.

La ciencia ficción ha novela y presentado muchos debates éticos provocados por la tecnología, especialmente aquellos cuyo desafío nace de la inteligencia artificial. Recientemente algunos científicos liderados por Hawking han señalado a la inteligencia artificial como el evento más importante en la historia del ser humano (Stephen Hawking: 'Transcendence looks at the implications of artificial intelligence - but are we taking AI seriously enough?') y han animado a seguir con las investigaciones de prestigiosos institutos como Future of Humanity InstituteCentre for Study of Existential Risk o Machine Intelligence Research Institute, para prepararnos a los retos a los quenos enfrenta convivir con inteligencias superiores a la nuestra. Pero la miopía de este enfoque es que el conocimiento no es la única herramienta para combatir los problemas, existe el juicio humano, la capacidad y la autoridad de decir no quiero vivir con otras inteligencias o quiero vivir hasta este punto y de esta manera. Aunque existe una solución a los problemas desde el conocimiento, la ética es previa a ello. La ética no necesita el avance científico, sólo debe estudiar el problema desde la perspectiva del juicio y establecer unas normas comunes. La ética digital debe constituirse en condición de posibilidad del desarrollo tecnológico y no al revés. Esto es lo que ocurriría en una sociedad madura, responsable y libre. Si esto no está ocurriendo quizás sea porque la sociedad sea inmadura, irresponsable y sumisa, lo cual convierte en más alarmantes que algunos avances no se discutan y que todos los retos tecnológicos se resuelvan con mas tecnología en vez de con más sentido común, con más racionalidad.  Y es que la ética digital no puede resolver todos los problemas de la sociedad digital y no puede establecerse socialmente, sin que la política digital en su más amplia concepción, pueda transformar el orden establecido de las cosas.

6 de junio de 2014

Digitalizar y castigar: los derechos digitales

Estamos en un nuevo mundo. Un mundo complejo. La era digital está implosionando el viejo mundo analógico desde su interior en todos los ámbitos. En los negocios, en las relaciones sociales, en los valores. 

Michel Foucault
A pesar de las magníficas ventajas de las sociedad digital, existen serios inconvenientes. Sin embargo, estos no son los que lloran los de la vieja época, sino de hecho, son la otra cara de la moneda de las mismas ventajas. Estamos sometidos a un proceso de hipernormatividad social. Cada día nuestra vida está más sujeta a normas y regulaciones. La disciplina social llega a todos los ámbitos y racionaliza hasta el extremo la vida de las personas. Michel Foucault se dedicó a estudiar el proceso de racionalización social, que conllevó el violento y devastador proceso de industrialización con el ascenso de la burguesía como clase dominante hasta la formación del sistema económico vigente. Lo estudió en campos como la ciencia, el derecho, la medicina, la criminología  y la sexualidad. El aumento de la normatividad social se reconoce especialmente a través de la segmentación del tiempo y del espacio sociales


Fábrica en China

Cada vez relojes más precisos cronometraron la vida social y los procesos productivos. Pensemos en un calendario agrícola en la antigüedad, basado en eventos naturales con una cadencia repetida de un año con sus estaciones y sus épocas productivas, como un eterno retorno. Se calcula que se trabajaban entre 30 a 90 días al año y comparémoslo con un calendario de la época industrial donde la producción se mide en días repetidos, con una jornada laboral de ochos horas o doce en sus inicios y la segmentación de tareas repetidas 330 días al año o más, y un resto de horas para reponer fuerzas. Del mismo modo ocurre con la segmentación del espacio. La arquitectura nos muestra como la burguesía ha ido cerrando espacios comunes de las familias por funciones. La alcoba conyugal era inexistente en el Medioevo fue un invento consecuencia de una de la primera burguesía inglesa que heredaba de la denostada aristocracia de mentalidad puritana. Son muchas las cosas que se han ido diferenciando, del mundo rural al industrial. También la tipificación de la infancia no productiva como antagonista de la edad adulta o la adolescencia algo más tarde. Antes los niños trabajaban, luego dejaron de hacerlo los jóvenes, a medida que las leyes los fueron protegiendo y excluyendo. Este proceso de invención de las edades, de la categorización de las edades, que no podían entrar en la máquina productiva industrial fue un proceso dramático. La segregación social se realizó en función de la productividad. Se excluyó a menores a locos y a delincuentes. Cosa que no era así en el pasado. De hecho las penas siempre habían comportado esclavitud o trabajos forzados, pero no únicamente privación de libertad. El sometimiento de las grandes masas de artesanos urbanos al trabajo industrial en Europa, fue un proceso social extremadamente duro. Muchas leyes y sistemas de control tuvieron que surgir para obligar a los trabajadores a someterse a la disciplina del trabajo díaria inexistente el el mundo rural. La gente cuando cobraba no volvía a trabajar hasta que se le gastaba el dinero. Y bebían y se dedicaban a los vicios menos selectos. El rechazo natural y la desgana espontánea del trabajo disciplinado, el absentismo, eran el pan de cada día. Algo parecido a cuando hoy en el tercer mundo se intenta industrializar. Por ejemplo, en un país africano, una ONG regaló algunos tractores y los nativos los utilizaban para hacer carreras entre ellos. Europa pasó su etapa tercermundista


La guerra


La vida fuera del trabajo empezó también a entrar en una disciplina social con los grandes medios de comunicación, con el consumismo. Las horas de reproducción de la mano de obra se fueron convirtiendo en ocio orientado al consumo. Estos procesos sociales lo que demuestran, es que el poder no sólo controla y reprime, sino que sobre todo produce. Produce nuevas divisiones y nuevas normas, que los sujetos asumirán como naturales a no ser que estén dotados de una gran conciencia critica capaz de trascender todo el orden del discurso dominante que ahoga la originalidad y la capacidad de elegir. 

La sociedad digital ha aumentado la disciplina y la racionalización hasta límites insospechados y ese es el peor peligro y el mayor inconveniente. Hemos perdido grandes dosis de libertad a cambio de seguridad y de tener una vida predecible. Sometimiento inconsciente al poder a cambio de un mínimo confort: esa es la esclavitud digital. Según un estudio de prospectiva social del famoso economista Jacques Attali, en el futuro las empresas de seguros dominarán nuestra vida y nos obligarán a hacer cosas como no beber o no fumar o hacer dieta en función de la edad y de la salud que demuestren los análisis, como si se tratara de exámenes, para poder seguir teniendo una cobertura médica. Ya no será una recomendación, será obligatorio. Con big data será fácil predecir nuestros riesgos en todo momento y a restringir nuestro comportamiento para poder seguir disfrutando de la seguridad y el confort al que salarialmente podamos aspirar. El Big Brother de Orwell o lo que Foucault llamó Panopticon (el poder que todo lo observa) en Vigilar y castigar, está omnipersente en nuestra sociedad de una manera ubicua, pero discreta, y su nombre según nos ha enseñado Snowden se llama PRISMA y es operado por la NSA.




Nuestra civilización tecnológica ha ido segmentando los espacios cada vez más especializados en actividades concretas y normativizadas y en tiempos cada vez más pequeños. Los segundos son importantes. En los deportes las milésimas. Ahora somos capaces de integrar lo no productivo en mayor medida como los ancianos o discapacitados, porqué ya no es tan importante. Pero a otro nivel empezamos a segregar a todos aquellos que no producen valor añadido. Si antes los miembros no productivos eran excluidos del sistema social, ahora habrá más exclusión social debido a que son únicamente unas elites que aportan valor y aunque hay muchos más que producen, cada vez quedan menos ya que la automatización, robotización e informatización de los procesos productivos está creando ejércitos de desempleados y flujos migratorios. En todo caso en la mera fabricación ya no está el valor económico.

La sociedad digital, sanciona, castiga, etiqueta, parceliza, jerarquiza, vigila, controla el tiempo, las relaciones, el placer, el saber, quien puede hablar y quien no, divide lo normal de lo anormal. Produce personalidades en serieA esta gran tendencia a la racionalización, a la creación de normas que invaden lo social y lo personal, lo llamamos nomocentrismo





La solución a esta esclavitud digital no es el retorno nostálgico a la caverna o a la bucólica comunidad agrícolaLas soluciones van en tres direcciones diferentes: 


  1. Moratorias tecnológicas
  2. Desactivaciones tecnológicas 
  3. Nuevos derechos digitales

Una difícil posibilidad -pero conveniente- es la formalización de moratorias como sucede con todas las aplicaciones tecnológicas en genética, que desafían los valores o la ética contemporánea. Cada vez se hace más necesario ver el impacto social de la tecnología y si este es conveniente o simplemente si los mismos usuarios prefieren posponerlo o rechazarlo. No puede seguirse con una irreflexiva introducción de la tecnología, al igual que el consumo energético irreflexivo nos lleva a un mundo insostenible.  Otra posibilidad son los espacios liberados. Ámbitos en los cuales determinadas tecnologías no pueden utilizarse. La evolución como especie nos aboca a retos como la autoextinción en los que no podemos caer. Al igual que hemos sido capaces de crear un desarmamento nuclear que acabó con la guerra fría y la mutua destrucción asegurada (MAD), también podemos conseguir una desactivación tecnológica. Sin una conciencia y una ética tecnológicas, no se puede seguir evolucionando. Existen muchas ramificaciones y avances de la tecnología, que deben sopesarse desde el punto de la responsabilidad social y política, incluso en las empresas y organizaciones desde la misma responsabilidad social corporativaFinalmente, los nuevos derechos digitales: al igual que el derecho al olvido, otros muchos habrán de ser reivindicados en el próximo futuro. Ante la ubiquidad de las redes, ante la posibilidad del panópticon de la NSA, el derecho a la anonimidad, derecho a la desconexión total, parcial o temporal, de la sociedad digital se impone. Necesitamos una Declaración de los Derechos Digitales como parte de los Derechos Fundamentales. Y ya se está trabajando en ello. Por ejemplo, la Internet Rights and Principles Coalition tienen una declaración de 10 artículos (ver al final del post) muy bien hecha, que deberían suscribir los gobiernos, pero que hoy en día es insuficiente. Muchas organizaciones están estudiando y debatiendo el tema desde hace años y desde múltiples puntos de vista: APC, EFT, UN, etc.


Los que nos faltan los derechos que podríamos llamar a la autodeterminación digital, aquellos que nos permitan decidir en que queremos serlo, como y cuando, como podría ser el derecho a la desconexión total, parcial o temporal de los sistemas digitales, tanto a nivel individual como colectivo. No es tema fácil de desarrollar, debido al entusiasmo digital o ceguera racional de sus problemas, que profesan empresas y gobiernos, pero el debate está servido y es más necesario que nunca. 




INTERNET RIGHTS

1 UNIVERSALITY AND EQUALITY: All humans are born free and equal in dignity and rights, which must be respected, protected and fulfilled in the online environment.

2 RIGHTS AND SOCIAL JUSTICE: The Internet is a space for the promotion, protection and fulfilment of human rights and the advancement of social justice. Everyone has the duty to 
respect the human rights of all others in the online environment.

3 ACCESSIBILITY: Everyone has an equal right to access and use a secure and open Internet. 

4 EXPRESSION AND ASSOCIATIONEveryone has the right to seek, receive, and impart information freely on the Internet without censorship or other interference. Everyone also has 
the right to associate freely through and on the Internet, for social, political, cultural or other purposes.

5 PRIVACY AND DATA PROTECTIONEveryone has the right to privacy online. This includes freedom from surveillance, the right to use encryption, and the right to online 
anonymity. Everyone also has the right to data protection, including control over personal data collection, retention, processing, disposal and disclosure.

6 LIFE, LIBERTY AND SECURITY: The rights to life, liberty, and security must be respected, protected and fulfilled online. These rights must not be infringed upon, or used to infringe other rights, in the online environment.

7 DIVERSITY: Cultural and linguistic diversity on the Internet must be promoted, and technical and policy innovation should be encouraged to facilitate plurality of expression.

8 NETWORK EQUALITY: Everyone shall have universal and open access to the Internet’s content, free from discriminatory prioritisation, filtering or traffic control on commercial, political or other grounds.

9 STANDARDS AND REGULATION: The Internet’s architecture, communication systems, and document and data formats shall be based on open standards that ensure complete interoperability, inclusion and equal opportunity for all.

10 GOVERNANCE: Human rights and social justice must form the legal and normative foundations upon which the Internet operates and is governed. This shall happen in a transparent and multilateral manner, based on principles of openness, inclusive participation and accountability.


11 de mayo de 2014

Una democracia digital, directa y distribuida (D4)

La democracia parlamentaria contemporánea es en realidad una de las formas del totalitarismo político. Es un viejo mecanismo del sistema para que las élites consigan una legitimidad. Pero ya hace muchos años que Occidente se enfrenta a una crisis de legitimidad sin precedentes. 




Se confunde votar con democracia, pero en las dictaduras también se vota. Incluso en las monarquías absolutas, donde no había separación de poderes, se votaba. La cuestión es sobre todo quien vota y cómo. El ascenso de la burguesía en Europa fue acompañado del establecimiento de regímenes parlamentarios bajo la forma de Repúblicas. Estas son un producto de la ilustración francesa, que a su vez se remonta a la República romana como primera democracia representativa. En sus inicios solo las clases acomodadas votaban entre ellos mismos a sus representantes. En los parlamentos, realmente se parlamentaba, se discutía y se decidían las cosas que afectaban a las élites. Al inicio de la modernidad votaban solo los hombres a través del sufragio censitario. Los que reunían unas pocas características podían votar. No fue hasta mas adelante, gracias a las luchas sociales se instauró el sufragio universal y así como el voto femenino y el de las razas discriminadas. De la misma manera, el voto electrónico no es la democracia electrónica o digital. En el ámbito del voto electrónico existen multiplicidad de sistemas y tecnologías tanto presenciales como a través de redes o de Internet para ejercer el derecho de voto.  Votar electrónicamente cada cuatro años, no representa el menor avance democráticoEl sufragio universal en un régimen parlamentario representativo no en sí mismo una democracia sino la delegación de ella. Entonces, ¿qué es democracia? democracia es el gobierno del pueblo, es la expresión de la soberanía popular. Votar a los representantes no es gobernar, es delegar la capacidad de gobernar. Desde luego, es un préstamo constitucional, pero sin beneficio alguno. 



Pericles en la Asamblea


La democracia ateniense

Los griegos inventaron casi todas las formas políticas del Estado incluyendo la democracia. Pero esta es muy diferente a la de hoy en día. Fue en Atenas  en el siglo V AC y era una democracia directa y por tanto, no existía una clara diferenciación de poderes. La base de la democracia ateniense era la Asamblea (Ecclesia). La Asamblea era el auténtico poder: ejecutivo, legislativo y judicial. Era un gobierno absoluto pero no olvidemos que con el objetivo de mandarse a sí mismo, era un autogobierno, la auténtica autodeterminación. Cualquier ciudadano podía tener una iniciativa legislativa, levantarse en la Asamblea y proponer algo. Todo el mundo (las clases libres de hombres nativos, no esclavos o extranjeros) podía participar en la Asamblea . Entre 35 y 40 mil ciudadanos podían formar parte, de una población total de unos 200.000 habitantes de la Ciudad-Estado de Atenas. Generalmente el quorum mínimo se establecía en 6.000 personas. Cada uno le dedicaba el tiempo que podía. Se practicaba la llamada isegoría, igualdad en la participación en la palabra. La Asamblea se reunía como mínimo 10 veces al año en el ágora o plaza donde se votaban las leyes y los decretos ejecutivos por mayoría simple. A veces se hacía a mano alzada y otras veces mediante bolas negras y blancas que se introducían en tinajas. La Asamblea también tenía el recurso del ostracismo, que permitía excluir de la comunidad durante un plazo hasta diez años o de forma permanente, a las personas incómodas para las instituciones. Los participantes en la Asamblea eran el mismo pueblo de Atenas, no debían rendir cuentas a nadie, ni podían ser acusados o castigados, tenían los privilegios propios de un Soberano.


Una de las tazas utilizadas para el ostracismo

La administración estaba en manos de los magistrados o funcionarios. En total había unos 1.100 magistrados, que se elegían por sorteo de entre los ciudadanos, que formaban la Asamblea, de los cuales sólo 100, los de mayor prestigio social, se elegían por votación. Los magistrados eran elegidos principalmente para tres instituciones, que eran extensiones administrativas del poder de la Asamblea: el Boulé que ejercía la gestión legislativa y la administración, el Heliaia que ejercía la gestión judicial y los 9 Arcontes que ejercían la gestión cultural y religiosa. Los seleccionados por sorteo eran ciudadanos que no tenían ninguna habilidad ni conocimiento en particular. Las competencias de los funcionarios fueron delimitadas de forma exacta y su capacidad de iniciativa era limitada, sus tareas eran simples y rutinarias.

Cada funcionario podía ejercer su cargo solamente una vez en la vida. Esto era algo inherente al sistema democrático, que perseguía la implicación y no la profesionalización. Los funcionarios eran los empleados del pueblo no sus representantes. Existían múltiples controles de su actividad. Los helenos se tomaban muy en serio el gobierno. En primer lugar eran investigados antes de ser elegidos por sorteo, luego sus cargos duraban muy poco tiempo, eran rotatorios, siempre revocables y cuando acababan su gestión, se les evaluaba y eran sancionados o recompensados. Después del mandato, siempre estaban a merced de ser juzgados mediante una acusación pública si se descubría alguna irregularidad. La corrupción se ponía a raya. La elección por sorteo era vista como lo más democrático: las elecciones favorecerían a los más ricos, elocuentes y famosos, mientras que el sorteo repartía el trabajo de la administración entre toda la ciudadanía. Este método fue considerado un medio para prevenir la compra corrupta de votos y dar a los ciudadanos una igualdad política total, ya que todos tenían la misma probabilidad de obtener un cargo gubernamental. La asignación aleatoria de una responsabilidad a un individuo que puede o no ser competente tiene riesgos obvios, pero el sistema incluía algunos mecanismos para evitar estos posibles problemas. Los atenienses seleccionados por sorteo desarrollaban su labor en equipo. En un grupo lo más habitual es que alguien conozca la manera correcta de hacer las cosas, y los que no lo sepan, pueden aprender de los que saben. Durante el tiempo que dura el desempeño de un cargo particular, cada miembro del equipo está observando a todos los demás.



El agora ateniense. La acrópolis a lo lejos.

La misión del Boulé o Consejo de los 500 divididos en 10 grupos de 50, era elaborar las propuestas del ley exigidas por la Asamblea. La presidencia de la Boulé o Pritania rotaba mensualmente entre los diez prítanes, o delegaciones de las diez tribus clisténicas (había diez meses en el calendario). El Epítastes que sería como el Presidente del país, era un funcionario electo por sorteo para un solo día de entre los miembros de la Pritanía que presidía aquel mes. El Epistases presidía la reunión de ese día de la Boulé y, si fuera el caso, la reunión de la Asamblea. También se encargaba de las llaves del tesoro público y el sello de la ciudad y recibía a los emisarios extranjeros. Se ha calculado que un cuarto de todos los ciudadanos debió ejercer dicho cargo, algo que sólo se podía hacer una vez en su vida. La Boulé actuaba como poder ejecutivo-legislativo pero con un poder extremadamente limitado, ya que dedicaba exclusivamente a ejecutar y gestionar lo decidido y propuesto por la Asamblea. También supervisaba las actividades de otros magistrados que realizaban las funciones administrativas de Atenas. De entre sus miembros, se elegían por sorteo grupos de diez responsables de áreas que se extendían desde asuntos navales hasta las observancias religiosas.


La Política de Aristóteles nos ha permitido reconstruir
los sistemas políticos griegos

La Heliaia era el poder judicial, el Tribunal Supremo popular. Una vez más eran ciudadanos normales y no juristas profesionales los que ejercían el cargo. Estos tribunales se elegían por sorteo de entre un grupo de 6.000 ciudadanos anualmente. Los miembros estaban bajo juramento, pero no podían ser censurados ni castigados aunque tomaran decisiones injustas. En los juicios siempre había un jurado de entre 200 y 300 miembros, que también se elegía por sorteo entre un grupo de 600, pertenecientes a las 10 tribus de Atenas. La justicia era rápida: un caso no podía durar más de un día.

Unos de los pocos miembros elegidos eran los 10 generales o Strategoi, que formaban el poder y la administración militar y se elegían anualmente. Solían ser ciudadanos muy prominentes, pero los que realmente tenían poder eran los que pronunciaban discursos de forma frecuente y eran respetados por la Asamblea y no los que desempeñaban un cargo. En cuanto a los generales, su elección no sólo se debía a que eran necesarios unos conocimientos específicos, sino también a que debían ser preferiblemente gente con experiencia y contactos en el mundo griego donde tenían lugar la mayoría de las guerras. También se dedicaban a gestionar el ejercito para hacer cumplir la ley. En cualquier caso, sólo la Asamblea podía declarar la guerra.

También entre los magistrados que se votaban, estaban los encargados de las finanzas.  La elección de hecho favorecía fuertemente a los ricos, ya que la riqueza era de facto un requisito ineludible, porque cualquier desfalco se podía recuperar de su patrimonio. En el siglo V a. C., los 10 tesoreros de la liga de Delos (los hellenotamiai) fueron acusados de malversación de fondos. Uno por uno, fueron enjuiciados, condenados y ejecutados, pero antes del juicio del décimo de ellos se descubrió que enrealidad se trataba de un error de contabilidad que los exculpaba a todos. Este último tesorero fue puesto en libertad, pero por los demás nada se pudo hacer. Imaginemos que hubiera pasado con Gurtel...

La democracia ateniense sufrió con la Guerra del Peloponeso, pero no se extinguió hasta la hegemonía macedonia con Alejandro Magno. Tras 200 años de sorteos, ninguna clase social tuvo un privilegio sobre otra en el gobierno, la igualdad política se mantuvo. En cambio, los regímenes electorales siempre acaban respondiendo a la influencia de los económicamente superiores. La democracia ateniense tenía muchos defectos, a pesar de la tendencia de muchos teóricos como Robert A. Dahl (Democracy and its critics) a la idealización. No se trata de un sistema transportable a la actualidad, digamos que también algunas cosas hemos aprendido en los últimos siglos, pero puede servir de inspiración para una profundización de la democracia actual. El espíritu de la democracia ateniense es la aleatoriedad




Las pseudodemocracias tecnológicas

Curiosamente David Chaum, uno de los pioneros del dinero electrónico (digicash), ideó en 2011 un sistema de voto electrónico, que según él, recogía cierto espíritu de la democracia ateniense al que hacíamos referencia (Random-Sample Elections Far lower cost, better quality and more democratic), pero en realidad se trataba de una perversión perfecta (véase el artículo de WIRED How Selecting Voters Randomly Can Lead to Better Elections). En vez de escoger los representantes por sorteo, que sería la vía ateniense, lo que propuso es que se eligiera a los electores anónimamente y por sorteo y que el resultado de esa muestra (minoría) se extrapolara a toda la población. El axioma un hombre un voto se habría quebrado. Y es que en la Asamblea griega eso siempre se respetó. Además la puesta en práctica de la propuesta de Chaum con el sistema scantegrity (scantegrity.org) utilizado en 2011 en las elecciones locales de Takoma Park, es demasiado complicada y deja intacto el sistema político.

Foto real de un técnico de scantegrity, asusta


Lo que está perfectamente claro, es que no existe evolución alguna hacia una democracia electrónica desde una perspectiva nacional. La globalización a través del impulso de las TIC, desafía a la democracia actual, porqué mientras muchas cosas se deciden a nivel global, la democracia sigue anclada a nivel nacional y es a través de este nivel, que se delega la representatividad sin votar, a instancias internacionales fuera de todo control ciudadano. Esta tensión nacional-global y esa metadelegación de derechos, implica un déficit democrático y una legitimación débil de la globalización, que son una bomba de relojería. Por eso, una democratización digital sólo puede darse en el ámbito de la llamada Global Governance. Hoy en día se entiende que los problemas mundiales son comunes y sólo es posible gestionarlos mediante la cooperación internacional de muy diversas instituciones. Grandes temas como el cambio climático o emergencias sanitarias mundiales como epidemias, no permiten soluciones nacionales. No parece posible y tampoco deseable algo como un Gobierno Mundial Centralizado, lo que existe y se propone, son redes de organizaciones que gestionan ámbitos de lo social, de lo económico y de lo político, desde una perspectiva global. Ese gobierno difuso internacional en red ya existe, aunque de manera muy incipiente, son la ONU, la UNESCO, las ONG, el G-20, etc. Son la interrelación de instituciones publicas y privadas, de proyectos y programas internacionales, que de alguna manera tienen poder y capacidad de influencia y acción sobre los problemas a escala global y local. Pero esta governanza tiene que evolucionar para hacerse más democrática y su gran oportunidad está en la democracia digital distribuida globalmente. El punto de partida son las redes desterriorializadas. Redes ciudadanas, redes de intereses, redes inter-territoriales a través de las redes telemáticas como Internet. El uso organizativo de Internet es el que está permitiendo una ruptura social que desafía a todas las instituciones tradicionales. Está naciendo una governanza digital P2P (peer to peer), sin una autoridad central. Hemos discutido temas relacionados en el post Cosmología política.



Sin embargo, no toda democracia digital distribuida tiene una implementación democrática. A veces son solo otras maneras de democracia formal. Este es el caso de Last Cadell impulsor de un concepto de democracia digital distribuida (Distributed Digital Democracy), que en realidad es una dictadura. El gran peligro es caer en los errores del pasado. Aristóteles era un teórico realista con visión práctica de la política, así fue el mentor de Alejandro Magno, pero Platón formuló en su libro La República una concepción idealista de la política basada en la tiranía de sabios. En aquellos tiempos los expertos o sabios eran naturalmente los filósofos, hoy serían los científicos y los técnicos. Platón intentó llevarlo a la práctica influyendo en dictadores de su época con muy malos resultados ya que fue deportado y convertido en esclavo. Hoy en día muchas concepciones igualitarias propuestas por personas realmente inteligente como The Venus Project de Jacque Fresco o el Zeitgeist Movement de Peter Joseph, son reversiones de la República platónica. La democracia de los expertos es siempre una dictadura, la democracia es el gobierno del pueblo o no lo es. Ahora bien, quizás la pregunta es y ¿qué es el pueblo hoy? No es el objeto de este post contestar a esta pregunta, pero no es ni trivial ni espúrea.



Entonces, la pregunta que queremos explorar es ¿cual sería una buena implementación de la democracia digital distribuida? En el pequeño pero hiperactivo mundo de las criptotecnologías que se mueven alrededor del bitcoin y su concepto de blockchain han empezado a surgir interesantes iniciativas políticas.

Por ejemplo, tenemos a Liquidfeedback que ha creado el concepto de liquid democracy o democracia delegativa (wiki) auspiciada por el Partido Pirata Alemán. Este sistema de votación está basado en una delegación temporal del voto por temas (proxy voting). Se trata de un software abierto que permite una moderación colectiva de las discusiones y utiliza algoritmos para no penalizar a las minorías, pero se trata otra vez más de romper el axioma de un hombre un voto y de convertir lo que puede ser directo en representativo. Uno puede delegar su voto a alguien en quien confía en una determinada materia. Pero con esto estamos otra vez en la tiranía de los expertos o al menos de los más expertos que uno mismo, en tanto que simple votante inexperto. Una nueva versión mixtificada de la República de Platón.

Otro ejemplo es el Partido X, en su versión canadiense han estado utilizando el software Ethelo que transforma la toma de decisiones buscando los resultados más harmoniosos para un grupo determinado. Esta herramienta intenta evitar matemáticamente lo que en sociología se llama aversión a la desigualdad, que tienen los seres humanos, pero no cambia la esencia del sistema.


La crisis del Estado y el espacio de una democracia alternativa

La iniciativa más transformadora que utiliza blockchain es Bitcongress. De momento, es un proyecto genérico sin un White Paper detallado ni implementación alguna, pero es prometedor. BitCongress es sistema de votación descentralizado, P2P, open source, construido sobre una blockchain  utilizando diversas tecnologías como Etereum, MetaCoins, ColoredCoins y una criptomoneda (token como se llama en las dapps, ver ¿Por qué el bitcoin ya ha cambiado tu vida aunque no lo sepas?) llamada votecoin (ver presentación). Cualquier persona con un programa puede conectar en el sistema BitCongress y utilizar los tokens para verificar los votos. Estos votos se pueden contar en cualquier forma imaginable, resultando un sistema de voto personalizado, que utiliza la tecnología P2P descentralizada para verificar los votos.  Todos los datos de los votos se registrarán en la blockchain, así como las encuestas. Con este sistema cualquiera puede hacer un recuento de votos o auditarlos, no se necesita una entidad centralizada como una Junta Electoral (ver más ideas en Practical Supervillainy: Technology, Power, and Subversion).



Lo interesante esta propuesta es el avance de la descentralización al ámbito del voto, aunque este término nos parece equívoco, porqué en toda descentralización sigue habiendo un centro y en este caso estamos hablando de una ausencia total de centro, por lo que hablar de distribuido o P2P es mucho más adecuado. De hecho, existen muchos sistemas de voto electrónico y desde luego, votar no es la actividad más problemática de la gran mayoría de las naciones avanzadas. El déficit de democracia no se encuentra en la tecnología o en el proceso de voto, si no en la estructura política.

Hace unos cuantos años, en un artículo académico mi amigo Jorge Sánchez y yo escribimos una artículo premonitorio: BUSOM, R. y SANCHEZ, J. "De la política a la inteligencia social", en Anthropos, num 164, enero de 1995, Invención informática y sociedad. La cultura occiental y las máquinas pensantes, pp20-32. En el artículo se constata que el sistema político es un sistema de comunicación integrado entre los procesos parlamentarios, las votaciones, la opinión pública mediada a través de los mass media y su gestión a través de la información estadística. Cuando el Estado Social entra en crisis en los años '70 lo hace en tres aspectos principales 1) crisis fiscal del Estado que hace insostenible el Estado Social; 2) crisis de representación política; 3) crisis de legitimación del Estado. Lo que añadimos con nuestro análisis es un cuarto aspecto provocado por las TIC, una crisis comunicativa. Esta crisis comunicativa afecta al sistema político, en el sentido que los ciudadanos sufren problemas políticos en cuestión de horas, mientras las consultas son cada ciertos años. Este desfase comunicativo exige poner las TIC al servicio de una mejora de la comunicación política entre órganos de gobierno y ciudadanos.

Jorge y yo cuando escribimos el artículo
En el artículo señalábamos que la dinámica de superación del desfase comunicativo demandada por las tensiones ciudadanas llevaría al Estado a ser: 1) Estado red, descentralizado política y territorialmente, que integra centros de información no políticos; 2) Estado participativo, además de democrático y representativo, capaz de consultar a los ciudadanos interactivamente; 3) Estado transparente, además de basado en la legalidad y en la legitimidad, donde todo se sabe y es auditable. Sin embargo frente a esta tendencia democratizadora las resistencias del poder llevarían al Estado a ser: 1) centralizado económicamente; 2) a trivializar la participación y aquí la tecnología sólo serviría para reforzar la comunicación unidireccional; 3) opaco.  Como ejemplo teórico de democracia electrónica antes del votecoin, señalabamos la interesante propuesta del sociólogo japones Yoneji Masuda (wiki), quien postuló una  de democratización social a través de las TIC que llamó computopía, cuyos sugerentes principios eran los siguientes:

1. El reconocimiento del derecho de todos los ciudadanos, sin ningún tipo de discriminación o excepciones, a participar directamente en la decisión de los asuntos que les afecten;
2. El espíritu de “sinergia”, es decir, de cooperación y de sacrificio voluntario y altruista de los intereses egoístas en función del bien común, como exigencia ética y jurídica que debe presidir todo el sistema social;
3. La garantía del derecho de las personas y los grupos para conocer y acceder
a todas las informaciones que les conciernan; 
4. La distribución equitativa entre todos los ciudadanos de los beneficios y
cargas que comporta la vida social;
5. Búsqueda de las soluciones a través del acuerdo participativo y de la persuasión en los distintos conflictos y tensiones que puedan plantearse;
6. La cooperación de los ciudadanos en la puesta en marcha de las soluciones adoptadas sin que, por tanto, sea necesario acudir a la coacción acompañada del castigo por la fuerza de la ley, como sucede en las sociedades actuales.
El hecho que la computopía como otras propuestas teóricas no hayan prosperado, se debe a la imposibilidad de la superación técnica del sistema político. Esto quiere decir que la tecnología está al servicio del poder y no al contrario y que cambiando la tecnología no se puede cambiar el poder. El poder sólo se cambia políticamente. Ni los políticos harán ninguna reforma espontáneamente, ni el sistema cambiará sin el impulso de una ciudadanía organizada. Esto es algo que los científicos y los tecnólogos, amantes de la replicación de la república platónica, no entienden. Repetimos errores del pasado como un karaoke, mientras todo sigue igual de mal.

La tecnología del bitcoin permite hacer contrapoder, es decir, no la transformacón del poder vigente, si no fundar un poder alternativo y hacerlo funcionar socialmente. Por eso el bitcoin no es comparable a la aplicación de las TIC a la política. Las tecnologías P2P disruptivas con el orden establecido, son política en sí misma, son contrapoder, son una República Digital Distribuida en potencia.


Lo que nos permiten las tecnologías del bitcoin es tener un voto seguro, anónimo, no repudiable de todos los ciudadanos en tiempo real sin una autoridad central. Esto quiere decir que sería técnicamente posible que el poder legislativo fuera el mismo pueblo sin representación, en ejercicio de una democracia directa digital completamente distribuida e incluso desterritorializada (vaya que su unidad organizativa serían los problemas, no los países). Todo se votaría en todo momento con quorum minimos, pero siempre una persona un voto en sufragio universal. Nada de delegaciones, ni de expertos. Las iniciativas legislativas las podría iniciar cualquier ciudadano o grupo de ciudadanos y los miembros del ejecutivo podrían ser sorteados, no repetibles, rotatorios, siempre revocables, no especializados y auditados antes, durante y después del mandato. Luego podría haber una administración de funcionarios especializados, pero también sorteados entre los cualificados y en las mismas condiciones de temporalidad y rotabilidad. Habría infinitas maneras de conseguir la participación electrónica en la elaboración de leyes como se trabaja en los proyectos open source. Estas son tan sólo algunas ideas para el debate. Las redes P2P se alejan de los principios burocáticos y funcionan como auténticas adhocracias. La cuestión es que está transformación ya ha empezado y el choque social llegará de forma inevitable en el próximo futuro, por donde los políticos no imaginan. Nadie ha podido detener las redes P2P, ni leyes, ni Estados, ni policías y el 95% de la población está interconectada. Después del mundo empresarial, ahora se extienden a las finanzas y a la política.

Un nuevo virus recorre el mundo, el virus de la democracia digital, directa y distribuida (D4).