La democracia actual es predecible. Los estudios de opinión y los análisis politológícos, son capaces de predecir con bastante éxito los resultados electorales. Pero un día las elecciones fueron aleatorias e impredecibles. Y hasta más justas.

La
democracia surgió como sistema de gobierno en el siglo V A.C. en la
Grecia Antigua, el ciudad-Estado de Atenas. Se trataba de una democracia directa, asamblearia.

La
Asamblea popular en griego antiguo se la llamaba
Ekklesia. Cada nueve días se reunía todo el pueblo. Sobre 40.000
ciudadanos, al menos se llegaron a reunir unos 20.000. Claro que niños y mujeres, unos 90.000, estaban apartados de la vida pública y los
esclavos, 200.000 y los
metecos -extranjeros- 38.000, estaban totalmente excluidos de la ciudadanía. A veces, las asambleas duraban todo el día, para decidir sobre los asuntos públicos. El Consejo (
Bulé), formado por unos 500 miembros, proponía leyes y decisiones a la asamblea. Pocos saben, que
el sistema electoral de la democracia ateniense era por sorteo. Los miembros del Consejo accedían por sorteo, según un sistema de
habas. Según si uno sacaba una haba negra o blanca de una caja, salía elegido o no. Los jueces también eran elegidos por el mismo sistema. Además dentro del Consejo, los cargos ejecutivos (
Pritania) eran rotatorios de poco más de un mes.
Con este sistema, los atenienses eliminaban influencias e intrigas. Sin duda, fue una época de gran prosperidad. Esta originalidad, tan interesante, se perdió con la república romana.
El sorteo es una idea potente para instaurar una elegibilidad igualitaria.
¿Una democracia digital aleatoria? Hasta Carmen Sevilla podría ser Presidente. ¡Wow!Etiquetas: aleatoriedad, Atenas, Carmen Sevilla, Democracia, José Luis Rodríguez Zapatero, Moncloa, Presidente, sorteo