Girolamo Cardano nació el 24 de septiembre de
1501 en Italia, su vida me apasiona y es muy poco conocida. Fué el
primer matemático en establecer los fundamentos del Cáculo de Probabilidades, además de ser un jugador empedernido.
Hacia
1550 escribió un pequeño libro titulado
Liber de Ludo Aleae (El libro de los juegos de dados). La palabra
aleae se refiere a los juegos de dados y tiene el mismo origen que
aleatorius, que cualifica a los juegos de azar en general.

De ahí deriva el término aleatorio, que describe eventos cuyo resultado no depende de la habilidad. Las contribuciones de Girolamo más relevants respecto a la probabilidad son:
- La probabilidad de que uno de dos eventos ajenos
ocurra es igual a la suma de las probabilidades
- La probabilidad de que dos eventos independientes
ocurran simultáneamente es el producto de sus probabilidades
Este libro nunca fue publicado, ya que el mismo Cardano lo guardaba en un cajón por miedo a la
Inquisición. El libro se descubrió hacia
1676, cien años después de su muerte. Para entonces, la probabilidad ya había sido redescubierta por
Pierre de Fermat,
Blaise Pascal y
Christian Huygens.
Cuando era niño, su padre le enseño matemáticas, pero Girolamo se inclinó por el estudio de la medicina. En la Universidad era conocido como un apostador empedernido. Al morir su padre le legó su fortuna.
Cardano dilapidó el legado paterno y volvió a jugar para impulsar sus finanzas. Los
juegos de cartas, los
dados y el
ajedrez fueron los métodos que usó para ganarse la vida. Los conocimientos de Cardano sobre
probabilidades significaban que tenía ventaja sobre sus oponentes, en general, ganó más que perdió. Tuvo que mantener turbias compañías para sus apuestas.
Cardano consiguió su doctorado en medicina en
1525 y lo usó para unirse al
Colegio de Médicos de Milán, donde su madre vivía todavía. El Colegio no quiso admitirlo ya que, a pesar del respeto que se había ganado como estudiante excepcional, tenía una reputación de hombre difícil, cuyas opiniones no convencionales e intransigentes eran expresadas con poco tacto o sin pensar en las consecuencias. El descubrimiento del nacimiento ilegítimo de Cardano dio al Colegio una razón para rechazar su solicitud.

Cardano, se fue a Sacco, un pequeño pueblo cerca de Padua. Instaló una pequeña y poco exitosa consulta médica. A finales de
1531 Cardano se casó con Lucía, la hija de un vecino, Aldobello Bandarini, un capitán de la milicia local. La consulta de Cardano en Sacco no aportó suficientes ingresos para mantener a una esposa, por lo que, en Abril de
1532, se mudó a Gallarate, cerca de Milán. Cursó de nuevo solicitud al Colegio de Médicos de Milán pero de nuevo fue rechazado. Incapaz de ejercer la medicina, Cardano recayó, en
1533, en las apuestas para mantenerse, pero lo perdió todo. Buscando desesperadamente un cambio de fortuna, los Cardano se mudaron a Milán, viviendo en la más absoluta pobreza.
Cardano tuvo suerte de obtener el puesto de profesor de matemáticas en la
Fundación Piatti de Milán, que le dio abundante tiempo libre que él empleó en tratar a unos pocos pacientes, a pesar de no ser miembro del Colegio de Médicos, cosa que no lograría hasta
1539, tras lograr algunas curas casi milagrosas.
Ese año publica
Practica arithmetice et mensurandi singularis y en
1545 su mejor obra matemática
Ars Magna (Artis magnae, sive de regulis algebraicis). En ella daba los métodos de solución de ecuaciones de tercer y cuarto grado.
En
1546 se convirtió en rector del Colegio de Médicos y ganó la reputación de ser el mejor médico del mundo.
John Hamilton, Arzobispo de St. Andrews, había sufrido asma durante diez años, pero gradualmente la frecuencia y severidad de los ataques se había agravado. Los médicos de corte tanto del rey francés como del emperador alemán se esmeraron, pero finalmente fallaron y el Arzobispo de St. Andrews estaba cercano a la muerte. Se volvió con desesperación a Cardano, prometiéndole una gran cantidad de dinero si iba a Escocia. Cardano no estaba enseñando cuando recibió la súplica y por eso aceptó la oferta, partiendo de Milán el 23 de Febrero de
1552.
Cardano llegó a Edimburgo el 29 de junio y vió al Arzobispo. En la fecha en que partió, el 13 de septiembre, el Arzobispo estaba casi recuperado. Cardano aceptó unas dos mil coronas de oro pero rechazó la oferta de una plaza permanente en la corte escocesa. Al cabo de dos años el arzobispo comunicó a Cardano que había logrado una recuperación completa.
A su regreso, Cardano fue nombrado profesor de medicina en la
Universidad de Pavía y, con muchos pacientes acaudalados, se hizo rico y próspero.
En
1570 Cardano fue encarcelado por el cargo de herejía. Había hecho el
horóscopo de Jesucristo y escrito un libro en
alabanza a Nerón, torturador de los mártires. Estos pueden haber sido un deliberado intento de Cardano por ganar notoriedad. A pesar de ser un devoto, fue condenado y estuvo encerrado en prisión aunque pocos meses. Lo liberaron a condición de no publicar sus libros.
Cardano es famoso también por haber predicho correctamente la fecha exacta de su propia muerte en
1576, aunque las malas lenguas afirman que lo consiguió suicidándose. Igualmente tuvo su mérito. Póstumo, claro.
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