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Seguimos con los hoax. Después de las travesuras informáticas de los alumnos del MIT que crearon SCIgen (ver Construyendo un MMORPG hoax), me gustaría revisar uno de los hoax más famosos de la historia, que fue un auténtico escándalo: el Sokal hoax (Escandalo Sokal). Sokal escribió un artículo incoherente al estilo de la intelectualidad postmoderna y después de conseguirlo publicar, explicó sus verdaderas intenciones en otra publicación. Sokal críticó el uso irresponsable de la terminología científica por algunos prensadores. También escribió dos libros al respecto Imposturas intelectuales (1997) y Más allá de las imposturas intelectuales (2008).

Estoy de acuerdo en muchas cosas con Sokal. Estoy en contra del abuso de la ciencia por los filósofos o pseudo-filósofos o simplemente contra la falta de rigor intelectual. También suscribo en que hay que rechazar y combatir el pensamiento anti-racionalista, pseudocientífico o paracientífico y el nihilismo.
Sokal no es mi enemigo, más bien todo lo contrario, un “absolutismo cognitivo minimo” como podríamos denominar a su postura intelectual, me parece necesario y saludable, tanto para la ciencia, como para la técnica, la política y la vida cotidiana. Esta postura sin embargo, no me parece incompatible con un relativismo ontológico o social. Del mismo modo que la física newtoniana funciona relativamente bien para lo que acaece a escala humana, mientras la mecánica cuántica, sólo funciona a escalas extremadamente pequeñas o la teoría de la relatividad general para las cosas muy grandes, la filosofía cuando trasciende lo cotidiano, lo ético, lo epistemológico y se interroga sobre los fundamentos de la realidad a través del lenguaje, lo que se llama ontología, el discurso puede chocar con el sentido común y convertirse en algo complejo.

El problema es que no veo en Sokal, crítica alguna al núcleo duro de los filósofos llamados postestructuralistas como Foucalt o Derrida, sólo se encuentran críticas detalladas y razonables a intelectuales como Lacan, Deleuze, Kristeva, etc.. Otra cosa es la actitud de los filósofos antes las críticas. Nunca he visto a un filósofo reconocer una crítica con humildad, más bien el lenguaje se estira practicando el escapismo más denigrante. Sokal no critica a los dos autores mencionados de manera sistemática si no sólo en el saco general de la crítica al relativismo postestructuralista. Ninguna obra en concreto, ni ningún discurso de manera articulada en su famoso artículo, ni en sus libros. Lo único que hace es satirizar algunas citas marginales, descontextualizdas e inconexas, criticar algunas metáforas desafortunadas y sobre todo el uso indebido de la ciencia.Y no lo hace porqué no sabe y no puede. Me explico, para críticar un "simple" libro como De la Gramatología, hay que leer y entender nada menos que casi todo el corpus filosófico conformado por la historia de la filosofia. Las referencias explícitas e implícitas a autores como Artistoteles, Rosseau, Saussure, Hegel, Husserl, Heidegger implican una precomprensión profunda de la filosofia que solo está alcance de una élite que durante años ha realizado el penoso esfuerzo de deglutirla y no es el caso de Sokal, que debería empezar, al menos por la lectura de Aristóteles, quien aportó conceptos esenciales para la ciencia. La filosofía está constituida por una red de textos entretejidos, por una elevada intertextualidad, que dificulta cualquier intento de aislar una parte y la crítica sokaliana, resulta externa y vacía por no atacar en lo más mínimo las tesis filosóficas de los autores postmodernos.

Lo que tienen en común los postestruturalistas es lo que podríamos llamar el paradigma del lenguaje, que es la última revolución conceptual en filosofía aún no superada. La mediación linguística abarca toda la realidad, y no tenemos acceso a nada, que no sea a través del lenguaje. Esto no es un relativismo radical. La realidad “exterior” existe, pero no es accesible en su inmediatez pura. Si nos pegan, nos duele, pero el dolor y la violencia son construcciones culturales hechas a partir del lenguaje, que condicionan y dan sentido a lo que percibimos y no al revés. Sólo podemos entender, describir, expresar o pensar lo que ha pasado y conectarlo con otros hechos y decisiones, a través del lenguaje. El lenguaje es la mediación irreductible de la realidad: la ontologia y la epistemologia sólo pueden entenderse desde ese punto de vista, que hace cambiar toda la perspectiva realista de la llamada metafísica de la presencia. En este sentido, la realidad no es ni subjetiva, ni objetiva, es intersubjetiva como el lenguaje mismo, depende la comprensión  común, del consenso implícito en la precomprensión lingüística de la realidad, es construcción social, histórica y evolutiva. Sólo una vez entendido este plano, es posible comprender la deconstrucción que realiza Derrida de la metafísica occidental incluyendo a Sokal antes de conocerlo, que nos devuelve a un plano lúdico irreductible. El lenguaje es un juego, pero es un juego muy serio, que también sirve para mentir o matar y el hoax de Sokal, también es eso, sólo un juego más en un océano de juegos de lenguaje.

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