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Hace ya bastante tiempo el polifacético Umberto Eco (ref wiki), profesor, articulista, ensayista y novelista, experto en semiología y medios de comunicación, publicó un polémico libro titulado Apocalípticos e integrados (1964, ref wiki). En aquel momento se hablaba del debate de la cultura de masas en pleno apogeo de los medios de comunicación masivos como la televisión. Eco llamaba apocalípticos a aquellos intelectuales nostálgicos, conservadores como Adorno o Horkheimer, que se resistían a aceptar la cultura de masas como una auténtica cultura e integrados a teóricos como McLuhan, que aceptaban la cultura de los mass media como un fruto del progreso de manera entusiasta.

Hoy en día, en la cultura de redes digitales, el debate podría ser entre analógicos-apocalípticos y digitales-integrados. Los primeros serían aquellos definitivamente atascados en la cultura analógica, tal y como analfabetos funcionales, incapaces de utilizar los nuevos medios digitales. En este grupo se incluirían los digitales vintage, capaces de volver a escuchar discos de vinilo por puro esnobismo, aquellos pertenecientes a países, áreas o estratos, subdesarrollados sin acceso a tecnología o a medios digitales, lo que se ha venido en llamar la brecha digital o digital divide.

Entre los del segundo grupo estarían los early adopters o techys, nerds, geeks y demás frikis de la tecnología, en general, los profesionales de las TIC e internet y especialmente, la net generation que nacido y crecido con ordenadores e internet.

De los integrados-digitales vale la pena fijarnos en las redes sociales, que especialmente a través de móvil están cambiando de manera rápida y profunda, los hábitos sociales y de forma muy especial, la comunicación, que ya no es de masas, si no de comunicación y cultura de redes, de individuos con capacidad de interacción agrupados en redes.

Sin embargo, a pesar de los datos oficiales, la profundidad del uso o de los hábitos no es igual para todos. Es sorprendente ver como en franjas de edad como entre 30 y 40 años, es decir, personas que han crecido con la TV, pero que han adoptado las tecnologías digitales, lo han hecho muy superficialmente, son semi-digitales, algunos no tienen Twitter , ni ven ninguna necesidad de tenerlo. Más que Facebook, Twitter, es un buen indicativo de cambio de hábitos de comunicación. 

Las conclusiones de Eco entonces, ahora también se pueden transponer al actual debate social: los apocalípticos-analógicos se equivocan en pensar que todo lo digital es malo, excesivo, inútil o demasiado artificial, pero también los integrados-digitales se equivocan pensando que todo lo digital es bueno en si mismo, inmediato, interactivo, democrático. Es decir, en cualquier época es imprescindible el espíritu crítico.

Un buen ejemplo es el libro Desnudando a Google  de Alejando Suárez. Quizás sea bueno leerlo antes de aceptar las nueva normas de privacidad de Google. ¿Tú ya lo has hecho? 

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