0
Gracias al satélite Kepler (saber más) se ha podido estimar recientemente, que pueden llegar a existir nada menos que unos 17.000 millones de exoplanteas (saber más) similares a la tierra, en nuestra Galaxia. Sin embargo, no todos ellos son candidatos a poder albergar agua y por ende vida.
Satélite Kepler

Una definición de la vida antrópica y restrictiva

En primer lugar podemos descartar algunos planetas, porque buscamos la misma vida que conocemos en la tierra y que podemos conocer los humanos con la ciencia que disponemos. Nuestra definición de vida es limitante, aunque claro está, es lo que tenemos y no podemos científicamente hacer otra cosa. 
"un organismo se dice vivo cuando cambia materia y energía con su medio ambiente, conservando su autonomía, cuando se reproduce y evoluciona por selección natural"  
Existen otros enfoques posibles que se aventuran a explorar vidas inteligentes con niveles de autoconciencia no humanos. Una de los enfoques hipotéticos más audaces es el que plantea James Gardner en su libro El universo inteligente. Una autentica revolución:la inteligencia propia del cosmos. Podíamos pensar que la vida es algo más allá de la conciencia humana o de las bacterias, que son sin duda la forma de vida dominante en la tierra, como podría ser el cosmos mismo, lo que el autor llama biocosmos egoista. Acaso ¿no podría pasarnos como a una hormiga que nunca será consciente que existe otro tipo de vida como la nuestra por la que incluso puede morir sin saberlo?
"La hipótesis del biocosmo egoísta sostiene que las cualidades antrópicas que exhibe nuestro universo, pueden ser explicadas como consecuencias secundarias de un ciclo de replicación cósmica, en la cual una biosfera extendida cosmologicamente proporciona dos de los elementos esenciales de autorreplicación, como fue identificado por el matemático y pionero de la computación John Von Neumann. Además la hipótesis afirma que la emergencia de la vida y la inteligencia son umbrales epigenéticos clave en el ciclo de replicación cosmológica, favorecidos fuertemente por las leyes físicas y las constantes de la naturaleza inanimada  Bajo esta hipótesis, esas leyes y constantes funcionan precisamente como la contraparte funcional del ADN: proporcionan la receta mediante la cual el cosmos en evolución adquiere la capacidad de generar vida e inteligencia cada vez más perfectas. La hipótesis concibe el proceso de evolución terrestre como una subrutina minúscula en un proceso inconcebiblemente vasto de ontogénesis cósmica. Una implicación falsable de la hipótesis es que la emergencia de vida cada vez más inteligente, es un fenómeno fuerte, especialmente favorecido por los procesos naturales de eveolución biológica y emergencia." (p188)
Quizás la verdad esté ahí fuera, pero sea otra bien diferente a la que esperamos.


Condiciones necesarias para una vida extraterrestre

Acogiéndonos a la definición de vida científicamente aceptada, solo unos pocos exoplanetas pueden ser candidatos a albergar vida. Primero de todo, porqué tienen que estar en la que se llama zona de habitabilidad galáctica, lejos del centro de la Via Lactea a unos 25.000 años luz, por tanto lejos de las radiaciones de las supernovas y del agujero negro supermasivo del centro. 

Segundo, porqué los planetas deben encontrarse en la zona de habitabilidad de su estrella. En el caso de nuestro sistema solar, es la Tierra la que está en esta zona, representando Marte el planeta que pudo estar en zona de habitabilidad cuando el Sol tenía mayor temperatura, al igual que Venus podría algún día entrar cuando se enfríe la Tierra. En astrofísica se denomina zona de habitabilidad estelar a la región alrededor de una estrella en la que, de encontrarse ubicado un planeta (o satélite) rocoso con una masa comprendida entre 0,6 y 10 masas terrestres y una presión atmosférica superior a los 6,1 mb correspondiente al punto triple del agua, la luminosidad y el flujo de radiación incidente permitirían la presencia de agua en estado líquido sobre su superficie.


Actualmente se mantiene una lista de los planetas candidatos, llamada HEC (Habitable Exoplanet Catalog) elaborado principalmente por la Universidad de Puerto Rico en Arecibo, en la que hay 9 planetas potencialmente habitables, 30 en proceso de confirmación, 340 exolunas, 859 exoplanetas confirmados, 2.740 en proceso de confirmación y 186 no confirmados. Pero Kepler tiene aún millares de eventos en estudio, con lo que la lista crecerá enormemente en los próximos años.

Lista actual:
  1. Gliese 581 d
  2. HD 85512 b
  3. Kepler 22 b
  4. Gliese 667C c
  5. Gliese 581 g
  6. Gliese 163 c
  7. HD 40307 g
  8. Tau Ceti e
  9. Tau Ceti f

Sin duda este era el sueño de Carl Sagan.


Probabilidad de vida inteligente en la galaxia

La ecuación de Frank Drake (presidente del SETI), permite estimar el número de civilizaciones existentes en una galaxia como la nuestra. Despejando las incógnitas de la ecuación de Drake (calculadora) podemos tener resultados de N (número de civilizaciones) de 2,3, sobre lo que recientemente hay bastante consenso, a pesar de que las versiones oficiales SETI más optimistas están entre 1.000 y 100 millones.


N = 2,3 si y solo si

R = 7 ritmo anual de formación de estrellas "adecuadas" en la galaxia;
p = 0,5 fracción de estrellas que tienen planetas en su órbita;
e = 2 número de esos planetas orbitando dentro de la ecosfera de la estrella ;
l = 0.33 fracción de esos planetas dentro de la ecosfera en los que la vida se ha desarrollado;
i = 0,01 (1%) fracción de esos planetas en los que la vida inteligente se ha desarrollado;
c = 0,01 (1%) fracción de esos planetas donde la vida inteligente ha desarrollado una tecnología e intenta comunicarse;
L = 10.000 es el lapso, medido en años, durante el que una civilización inteligente y comunicativa puede existir;

Estos pobres resultados parecen dar razón a la paradoja de Fermi, que resalta la contradicción entre las estimaciones que afirman que hay una alta probabilidad de existencia de civilizaciones inteligentes en el universo, y la ausencia de evidencia de dichas civilizaciones. De hecho, la probabilidad indicada con la ecuación de Drake parece por el momento ser desmentida por los exoplanetas candidatos. A pesar de ello, sigue siendo hermoso volver a ver la película Contact basada en una novela de Carl Sagan, con parámetros que hoy se manifiestan erróneos, ya que Vega no es una estrella capaz de tener planetas con vida.


Posibilidades de una comunicación con una civilización extraterrestre

Los exoplanetas candidatos nos quedan algo lejos, pero si hubiera vida inteligente, tendríamos noticias de ellos. El más cercano es Tau Ceti f que está a 11,9 años luz y el más lejano Kepler 22 b, que está a 539,9 años luz. Esto significa que si hubiera no sólo vida sino vida inteligente, es decir, una civilización capaz de recibir y enviar señales tardarían 23,8 años, una señal de ida y otra de vuelta. Las señales de radio son ondas electromagnéticas que viajan a la velocidad de la luz (300.000 Km/s). Desde la Tierra hace años que se envían y se recogen ondas de radio intentando discernir algún mensaje, de momento sin fruto alguno, con lo que hay que concluir que vida inteligente no existe en los exoplanetas conocidos. Habría que ir más lejos, a otras galaxias, pero las distancias aquí representan un grave problema.

El científico ruso Kardashiev estudió este problema en su artículo Transmission of Information by extraterrestrial Civilizations. La escala Kardashiev sirve para medir las civilizaciones en términos de consumo energético.


donde K es la civilización es clasificada por MW es decir, el poder de utilizar energía en megawatts.

Las dividió en tres tipos:
  • Tipo I: Civilización capaz de utilizar la energía de un único planeta, con un consumo energético de 4×1012 W. Serían civilizaciones que usarían la energía de fusión nuclear. Nuestra civilización no habría alcanzado aún este nivel.
  • Tipo II: Civilización capaz de utilizar la energía de toda una única estrella. Utilizando el sol como referencia el consumo podría ser  4×1026 W. Serían que utilizaran megaestructuras como la hipotética esfera de Dyson.
  • Tipo III: Civilización capaz de utilizar la energía de una galaxia, cuyo consumo podría ser  4×1037 W. Capaz de utilizar las mismas técnicas que las del Tipo II pero para más de una estrella y otras más  dificiles de concebir como la utilización de agujeros negros.

Esfera Dyson terminada con una estrella en su interior
Los datos del autor son de 1964, hoy han sido revisados por diferentes científicos, ampliándose la escala y se ha popularizado gracias al SETI.


Mensajes terrestres enviados al espacio

Igualmente, como somos inasequibles al desaliento, seguimos enviando mensajes al espacio. Quizas el más famoso de ellos sea el mensaje de Drake. Se trata de un mensaje de radio enviado al espacio desde el radiotelescopio de Arecibo el 16 de noviembre de 1974.  El mensaje tenía una longitud de 1.679 bits, producto de dos números primos, y fue enviado en la dirección del cúmulo de estrellas llamado M13, ubicado a unos 25.000 años luz,  a 2.380 MHz. El mensaje contiene información sobre la situación del Sistema Solar, de nuestro planeta y del ser humano. El mensaje fue diseñado por Frank Drake, Carl Sagan y otros.

Mensaje de Drake

La gran mayoría de mensajes que se envian están basados en técnicas CETI (Communication with Extraterrestrial Intelligence) y se denominan "llamadas cósmicas", un ejemplo, es la llamadsa 16 Cyg A - HD 186408, enviada a Cygnus, el 24 de mayo de 1999, que se calcula llegará en noviembre de 2069.


Indicios de comunicación extraterrestre

Se han recibido algunas señales o mensajes extraterrestres, es decir, que llegan del espacio exterior, no que forzosamente provengan de civilizaciones extraterrestres, cosa que no ha sido probada de ninguna manera. El más célebre es la señal Wow! es el nombre por el cual se conoce en círculos astronómicos a una captación de radio que constituiría el único mensaje recibido hasta la fecha que podría tener un origen extraterrestre y haber sido emitido por seres inteligentes.


El 15 de agosto de 1977 a las 23:16, el radiotelescopio Big Ear, recibió una señal de radio de origen desconocido durante 72 segundos proveniente de la constelación de Sagitario que alcanzaba una intensidad 30 veces superior al ruido de fondo cósmico. La secuencia de dicha señal fue: 6EQUJ5. En la actualidad aún se investiga el origen de la señal. Hay tres hipótesis que intentan explicar el fenómeno: 1) la señal proviene de una emisión de radio de un satélite artificial que atravesó esa órbita en ese instante; 2) la emisión de radio fue producto de un acontecimiento astronómico de enorme potencia; y 3) la señal tiene su origen en una civilización extraterrestre con un potente transmisor. Jerry R. Ehman, el descubridor de la señal, siempre ha expresado sus dudas de que la señal pueda tener un origen extraterrestre.

Otras serie de mensajes, aparece en un documento desclasificado de la NSA (National Security Agency). En el documento titulado Key to the Extraterrestrial Messages  de H. Campaigne, se describen 29 mensajes recibidos a través de comunicaciones de radio provenientes del espacio exterior. El texto introductorio, demuestra que los mensajes no son producto de alguna interferencia por su carácter repetitivo y por sus pausas, que asemejan a una estructura gramatical, y se aventura a afirmar que pueden ser comunicaciones enviadas por seres extraterrestres.

Las posibilidades de que existe vida son reales y la capacidad de comunicación con otros planetas es  posible, pero habrá que ir a los exoplanetas fuera de la galaxia y sólo si tenemos un momento de sincronización entre nuestras civilizaciones y podemos comunicarnos en grandes distancias, lograríamos contactar. Lo de tener una conversación sería más complejo, por no decir impensable, ¿de miles de años luz? Probablemente la vida de una civilización sea inferior a la capacidad de comunicarse en largas distancias. Es difícil pensar que existen civilizaciones tipo III.

Todo esto me lleva a pensar que no parece que el universo esté pensado para que dos civilizaciones lejanas se comuniquen y cooperen o luchen por cambios en el universo y si eso así, es que las civilizaciones no cumplen una función importante para el universo, sólo quizás para los humanos y "exohumanos". Habrá que concluir que no sólo no es importante la vida inteligente extraterrestre, sino tampoco la de nuestra especie, ya que parece tener una función más subsidiaria en el cosmos que la fusión nuclear.
"El hombre no es el problema más antiguo ni el más constante que se haya planteado el saber humano. El hombre es una invención cuya fecha reciente muestra con toda facilidad la arqueología de nuestro pensamiento. Y quizá también su próximo fin. Si esas disposiciones desaparecieran tal como aparecieron, entonces podría apostarse a que el hombre se borraría, como en los límites del mar un rostro de arena" M. Foucault, Las palabras y las cosas, p375.




Publicar un comentario

 
Top