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No vamos a conmemorar el desgraciado accidente del Columbia (STS-107, cfr. Infografía accidente) el 1 de febrero de 2003 como ha hecho toda la prensa, vamos a enfocarnos en algo positivo como el entrenamiento de astronautas del Shuttle.

Este verano tuve ocasión de hacer en la NASA un mini cursillo de entrenamiento de astronautas, que se completaba con la simulación de una misión del Discovery.  Fuimos entrenados por el capitán Winston Scott (STS-72 Endeavour y STS-87 Columbia), en un simulador de tamaño real.


En la selección me tocó ser el Flight Director, responsable de toda la misión, en el centro de control en tierra. El candidato que sacó mejor puntuación por su precisión en las maniobras de aterrizaje, fue mi hijo de nueve años que le tocó ser el piloto de la misión (increíble lo que hace la Play), con la responsabilidad del aterrizaje manual, y mi hijo mayor el comandante.


Entre las pruebas de astronauta sustituyeron la caída libre en avión para simular la microgravedad, por un sistema de pesas bastante divertido, así como una giroscopio de 360º en el que tu cerebro no puede marearse porque no tiene tiempo de ubicar la lateralidad.




Sin embargo, el entrenamiento de astronautas reales es mucho más exigente.  La NASA Astronaut Corps se encarga de esta misión (existe una versión de la ESA) y las exigencias para los llamados ASCANS (Astronaut Candidates) son importantes:
  • Ser ciudadano americano
  • Tener un licenciatura en ingeniería, biología, física o matemática de una Universidad reconocida con buenas notas
  • Deseable tener un Master o un Doctorado convalidables por años de experiencia profesional
  • Experiencia en enseñanza incluso para menores de 12 años (K-12)
  • Para pilotos, al menos tener 1.000 horas de vuelo pilotando aviones a reacción (mayormente pilotos militares)
  • Haber completado con éxito un vuelo de larga duración de la NASA, para medir las prestaciones físicas 
  • Tener una precisión visual corregible a 20/20 en cada ojo 
  • Tener una presión sanguinea sentado que no sobrepase 140/90
  • Altura entre 62 y 75 pulgadas
La selección final depende de la superación de diversos entrenamientos básicos:
  • Formación en sistemas de la International Space Station (ISS)
  • Entrenamiento de habilidades para la Extravehicular Activity (EVA)
  • Aprendizaje de ruso
  • Preparación de vuelo para naves espaciales
  • Poder nadar 75 m en una piscina sin parar y luego nadar la misma distancia con el traje de astronauta
Si se superan todos los cursos positivamente, uno queda elegido como astronauta y se convierte en funcionario de los EEUU. Otra cosa es ser elegido para realizar una misión. Por ejemplo, estar en una de larga duración (de 3 a 6 meses), puede necesitar un entrenamiento de nada menos que 2 a 3 años. Nuestros admirados Pedro Duque (STS-95, Soyuz TMA-3, Soyuz TMA-2) y Michael López-Alegría  (STS-73, STS-92, STS-113 , Soyuz TMA-9, Expedition 14) han sido los únicos astronautas españoles que han pasado por el suplicio que hemos descrito. 

Nikolai Fyodorovich Fyodorov
Lo malo de esta profesión es que está circunscrita únicamente a los científicos o a millonarios excéntricos (Mark Shuttleworth, el creador de Ubuntu fue en la nave Soyuz TM-34 a la ISS), pero en ningún caso a deportistas, artistas, psicólogos, geógrafos, geólogos, arqueólogos o especialmente filósofos como yo, explícitamente considerados como no cualificados. Una discriminación tecnócrata, que rompe sin duda, el criterio de equidad seguido por la NASA. Sin embargo, Nikolai Fyodorovich Fyodorov, filósofo ruso del siglo XIX y máximo exponente del cosmismo con su obra La filosofía de la tarea comúninfluyó decisivamente en Konstantin Tsiolkovsky, considerado el padre de la cosmonáutica (astronáutica para Occidente), cuya famosa frase "la Tierra es la cuna del hombre, el cosmos es su casa" se ha convertido en uno de los lemas de la astronáutica. También influyó en escritores célebres como Dostoievski y Tolstoi. El cosmismo al igual que Stephen Hawking considera, que la humanidad para sobrevivir, tiene que aprender a vivir en el espacio.

Lo que está claro es que como en todas las disciplinas científicas y técnicas sin la reflexión e inspiración de los filósofos, hubiera sido imposible la astronáutica, a pesar de la triste venganza de los ingenieros, que nos han prohibido volar al espacio. El castigo quizá sea, que los astronautas no pueden ni silbar, ni llorar.


Para los que quieran más información o presentarse a una selección:

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