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Mi pregunta es: ¿qué nos puede ayudar más en la empresa de hoy, un libro como la Inteligencia Emocional de Daniel Goleman o el Principe de Nicolás Maquiavelo (o Niccolò Machiavelli en italiano)? Pues depende. 


Nicolás y yo, hace unos pocos años

En el último Máster que hice en ESADE tuve como profesor a Richard Boyatzis (wiki) seguidor y de Goleman (wiki) y co-autor incluso, que ha llevado las teorías del segundo al liderazgo empresarial. En un seminario le pregunté si era viable comportarse según los valores y actitudes de la inteligencia emocional, en empresas en  las que parece seguirse como libro camilla el Príncipe de Maquiavelo (wiki). Richard se puso muy nervioso con la pregunta, a pesar que suele empezar sus intervenciones con una música rítmica para relajar a la audiencia, y me atacó con argumentos ad hominem, con lo que me defraudó sobremanera su capacidad emocional, a pesar de que sus libros sean geniales. 


Si intento responderme a la pregunta, pienso que si una empresa no ha nacido y hecho crecer una cultura basada en la inteligencia emocional, es imposible que esta actitud pueda sobrevivir. En la cultura empresarial emocional y empática, se excluye a los empleados agresivos, tóxicos, individualistas, manipuladores, etc. Pero en las empresas tradicionales (ver mi post Ratas corporativas) es al contrario. El Príncipe es la guía ineludible de autodefensa en el reino del miedo paranoico cual pez en piscina de tiburones. 



El profesor Boyatzis en acción

En estas organizaciones tradicionales basadas en el poder y en la lucha, he visto sobresalir a la gente proactiva frente a la reactiva, pero no en adelantarse en hacer mejores tareas o en proponer buenas soluciones a problemas, que incluso no fueran de su competencia, sino proactivos en atacar, en ser agresivos para conseguir sus fines: la mejor defensa es un ataque. Esta capacidad no es un bien divino, que se esparce por la faz de la tierra, sino que es un "don" particular de muy poca gente con serios problemas mentales, que funcionan muy bien en estas organizaciones. Y dentro de las asfixiantes reglas del juego de estas organizaciones, ellos son francamente admirables. Su capacidad de localizar los puntos débiles de las personas para montar una estrategia de consecución de sus objetivos, atemorizando, chantajeando, amenazando, conspirando, desacreditando, es realmente sorprendente. 



El otrora príncipe, ahora monarca

Pero en realidad Maquiavelo, no creía en todo esto. Él era un demócrata, un republicano convencido. En la obra Discursos sobre la primera década de Tito Livio, Maquiavelo define su verdadero pensamiento político como partidario de la república y no de la tiranía propia de un príncipe. El Príncipe es una guía para príncipes, una obra de género ensayístico propio de la época, como podría ser de liderazgo hoy en día, un manual para ser tiranos inteligentes, no un libro de pensamiento, aunque los argumentos están basados en ejemplos históricos. Cuando hablamos de maquiavélico, en realidad, nos referimos a algunas frases sonsacadas del Príncipe y descontextualizadas, que no hacen justicia al verdadero pensamiento de Maquiavelo. Maquiavelo era anti-maquiavélico. En una ocasión dijo: "yo he enseñado a los príncipes a ser tiranos, pero también he enseñado al pueblo a destruir a los tiranos". Maquiavelo escribió el Príncipe en 1531 en la cárcel -aunque no se publicó hasta 1532-,  mientras cumplía condena por conspiración y con esta obra miraba de acontentar a los que le encarcelaron e intentar recuperar su puesto diplomático, con lo que debe considerarse como una obra táctica, más que como su auténtico pensamiento.  Sin embargo, la lógica instrumental que recorre el Príncipe es implacable, como puede verse en algunas frases del libro:


"el arte de la guerra es el único estudio a que deben dedicarse los príncipes, por ser propiamente la ciencia de los que gobiernan" (p73, de la edición EDAF, 1978)
"el que quiera ser bueno absolutamente con los que no lo son, no podrá menos que perecer tarde o temprano" (p76)
"no debe hacerse caso de la nota de crueldad cuando se trata de contener al pueblo dentro de los límites de su deber p81
"algunos políticos disputan  acerca de si es mejor que el príncipe sea más amado que temido y yo pienso que de lo uno y de lo otro necesita" (p82)
"cuando las leyes no alcanzan  es indispensable recurrir a la fuerza" (p85)
"los principes deben honrar mucho el talento y proteger las artes, especialmente el comercio y la agricultura" (p109)
"no hay fortaleza mejor que el afecto de un pueblo" (p104)
"mas vale ser atrevido que demasiado circunspecto" (p121)
"toda guerra es justa desde que es necesaria" (p123)

Muchos son los que han atribuido, erróneamente, la frase "el fín justifica los medios", a Maquiavelo. En realidad, la famosa cita fue extraída del texto en latín Medulla theologiae moralis (1645), cuyo autor es el teólogo alemán Hermmann Busenbaum. La frase que se encuentra en dicho texto dice literalmente: "Cum finis est licitus, etiam media sunt licita" (cuando el fin es lícito, también lo son los medios). Lo más parecido que encontramos en Maquiavelo es:


"cuando se trata, pues, de juzgar el interior de los hombres, y principalmente de los príncipes, como no se puede recurrir a los tribunales, es preciso atenerse a los resultados: así lo que importa es allanar todas las dificultades para mantener su autoridad; y los medios, sean los que fueren, parecerán siempre honrosos y no faltará quien los alabe" (p88)

Lo que dice es que si se mantiene el poder los medios parecerán correctos. Esto es una lección de pragmatismo político, no de inmoralidad. 

La Machiavelli Corporation es en realidad un mito anti-maquiavélico y es una cultura caduca e inconveniente.  Aunque aún muchos piensan que el auge de la cultura organizacional basada en la inteligencia emocional es una estrategia perversa para convertir a la gente en manipulable, no es cierto. Lo bueno nunca puede ser malo, no puede ser perjudicial.



La empatía es natural en la infancia

Como puede leerse en el sugerente libro de Jeremy Rifkin, La civilización empática, lo que nos hace perdurar como especie, es la capacidad de cooperación mediante la empatía y la capacidad emocional. En la World Values Survey se puede comprobar una clara tendencia a la universalización de la empatía, especialmente en las generaciones más jóvenes de los países desarrollados. Y es que además la empatía encuentra su base empírica en las neuronas espejo, que son las que nos permiten el aprendizaje por imitación y que engarzan con el juego como actividad esencial del ser humano


En definitiva, tanto Goleman como el auténtico Maquiavelo, nos pueden ayudar a superar la Machiavelli Corporation. Sin embargo, si una organización no promueve desde sus fundamentos, desde sus fundadores, desde arriba, una cultura de empresa basada en la inteligencia emocional es difícil, que sobreviva alguien que la utiliza.


Breve bibliografía


  • BOYATZIS, R.; McKEE, A El líder emocional. Manual de uso, Deusto2008
  • GOLEMAN,D.; BOYATZIS, R.; McKEE, A. El líder resonante crea más, Debolsillo, 2003, 
  • MACHIAVELLI, N. El Príncipe, EDAF, 1978
  • RIFKIN, J. La civilización empática. La carrera hacia una conciencia global en un mundo en crisis, Paidós, 2010


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