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Había una vez un juego social llamado política monetaria. Los jugadores tenían unas moneditas llamadas fiat currency que les permitían comprar power apps y otras cosas. El Game Balancer Central extendía la oferta monetaria a través de promociones, poniendo en circulación dinero que no había sido comprado por nadie, simplemente había sido creado de la nada. Inmediatamente las moneditas valían menos y se consumían más rápido. Los jugadores sólo podían jugar menos a menudo, es decir, comprar menos o endeudarse. En política económica al igual que en los juegos sociales basados en el negocio conocido como freemiumcomo Candy CrashFarmville o Dragon City la gestión de la oferta monetaria por los Bancos Centrales determina la riqueza de la mayor parte de la población.
Alguien juega con nuestro dinero

La gamificación es como la estratificación social. Existen clases o niveles y llegar a ellos depende de la ganancia de créditos. ¿Quien no ha sentido la necesidad imperiosa de subir un nivel más en Candy Crash? La motivación para que los jugadores compren créditos, es decir, utilicen su tarjeta de crédito para comprarlos, es que anden escasos de ellos. Esto es algo que se gestiona por grupos de jugadores o por individuos especialmente compradores, que necesitan conseguir algunas utilidades que les presenta el juego. Esa gestión de la dificultad de obtención de los créditos para el jugador, es igual que la gestión de la oferta monetaria por un Banco Central. En general, el aumento de la oferta monetaria genera inflación. Se intenta gestionar el devenir de los precios mediante la política monetaria, pero a pesar de las variaciones interanuales y de los ciclos contractivos, la inflación se acumula y los precios siempre suben. El dinero no deja de ser otro bien en el mercado, y como tal también posee un valor. El valor del dinero es su poder adquisitivo, que es inversamente proporcional al nivel de precios 


Inflación acumulada hasta 2010 en EEUU 2276,33%

El incremento de la oferta monetaria (imprimir más billetes y acuñar monedas) tiene un efecto directo sobre la inflación, que por lo general lleva a que esta aumente. La inflación es el incremento del nivel general de precio de los bienes y servicios que afecta el valor nominal del dinero. Este fenómeno se debe a que al incrementarse la oferta monetaria, hay más dinero disponible para adquirir los mismos bienes y servicios ya que su oferta permanece invariable, por lo que el dinero pierde valor real. Cuando se incrementa la oferta monetaria el valor nominal del dinero permanece inalterado, pero no así el valor real del mismo, puesto que ante el incremento de los precios se adquieren menos bienes y servicios con el mismo dinero. Es lo que se conoce como pérdida del poder adquisitivo del dinero. Para que el incremento de la oferta monetaria no tenga efecto sobre la inflación, ese incremento debe corresponder al aumento en la oferta de bienes y servicios y no como una decisión sin bases reales que lleva a incrementar la cantidad de dinero circulante de forma artificial con el objetivo de aumentar el consumo vía endeudamiento.


Correlación entre inflación y aumento de la base monetaria

La inflación es siempre un fenómeno monetario. Como dice Guido Sandleris "la inflación, como el alcoholismo, puede tener muchos orígenes, pero un solo causante inmediato: la política monetaria que lleva adelante el Banco Central. Así como no hay borrachera sin alcohol, no hay inflación sin una oferta monetaria que se expanda más rápido que la demanda" (La inflación y la oferta monetaria)Existe una correlación entre la llamada base monetaria, que siempre aumenta y la inflación, que también aumenta a pesar de los efectos adversos como la deflación, estanflación  o la hiperinflaciónLa base monetaria es el dinero a partir del cual se genera la oferta monetaria. La base monetaria está compuesta por el dinero efectivo, que puede estar en manos de familias y empresas, o bien en las cajas de los bancos como reservas de las entidades financieras para asegurar la liquidez de sus depósitos. La base monetaria incluye también las reservas bancarias obligatorias, que vienen determinadas por el Banco Central a partir del coeficiente de caja. El aumento de la oferta monetaria y por tanto la inflación se correlacionan también con la deuda soberana. Los gobiernos tienen que crear dinero pidiendo créditos al Banco Central. Los ciudadanos también tienen que endeudarse para seguir manteniendo o aumentando su nivel de vida. 

Inflación también se correlaciona con deuda soberana

Cuando los precios valen más, hay menos poder adquisitivo, pero esa menor capacidad en condiciones normales, más que moderar el consumo necesario para vivir, lo que hace es desvalorizar los costes salariales. De alguna manera, el juego es mantener el poder adquisitivo a raya, congelado. Para las personas sólo un salto en la aportación de valor, un salario sensiblemente más alto ascendiendo en la escala social, puede significar una aumento de la capacidad adquisitiva. Y en la banda baja, los salarios decrecen y producen paro. La inflación genera paro. Si hay menos poder adquisitivo, la gente compra menos y al contraerse la demanda, se necesita menos manos de obra. El paro es consustancial al sistema, el pleno empleo es simplemente un relato para distraer a la opinión pública. 

La inflación y la gamificación tienen la misma mecánica

La inflación como producto de la oferta monetaria es una gamificación. La inflación y la gamificación tienen la misma mecánica, mantenernos en el terreno medio de la infelicidad soportable, de una capacidad adquisitiva inmutable, mantener el precio de la producción inferior al valor social aportado por él. Ahora que se quieren gamificar hasta las empresas, hay que decir que ya hace tiempo que estamos bien gamificados por la economía. Alguien juega con nosotros, con nuestras moneditas llamadas euros y estamos enganchados como yonquis a nuestra capacidad de poder adquisitivo. Pero en este juego maldito del que nadie se salva -aunque a algunos no les afecta-, no se puede dejar de jugar. Se trata de una auténtica dictadura monetaria.



El modelo deflacionario de las criptomonedas

La única vía para jugar a otro juego, para una autodeterminación monetaria, son las monedas sociales complementarias en su versión digital: las criptomonedas. El modelo deflacionario de una moneda transparente en su algoritmo y transacciones, open source, gestionada por la comunidad como el Bitcoin, desafía al dinero fiat como alternativa, que no como sustituto. El orden monetario actual ha generado deudas extremas que nos ponen siempre al borde del abismo y tienden al control social absoluto.

Y ¿si cambiamos de juego?

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