¿Existen las sirenas? Científicamente no, pero que bonito es creer que sí. Muchas películas nos han mostrado algunas de ellas en su esplendor como Daryl Hannah en Splash. 


En 2012 pudimos ver un documental llamado Mermaids: The Body Found (MERMAIDS: THE BODY FOUND / MONSTER WEEK Press Release), del director Sid Bennett, emitido en Animal Planet, que tuvo una audiencia de 3,4 millones de espectadores. Uno de los documentales más vistos y que se ha emitido posteriormente en multitud de cadenas como Discovery Channel y que se encuentra en Internet también. Se trata de una obra maestra entre los hoax. Es un documental de ficción, donde se demuestra la existencia de las sirenas y de los intentos de la armada estadounidense por encubrirlo. Los científicos que aparecen entrevistados son actores, pero el guión está muy bien construido sobre argumentos científicos verosímiles. El más importante es la teoría del simio acuático. Fue Max Westenhofer en 1942, que empezó a especular sobre el tema, pero recientemente la gran escritora feminista Elaine Morgan retomó esta hipótesis seudocientífica y la popularizó en varios libros, de los cuales el último The Aquatic Ape Hypothesis data de 1997. En el documental de ficción hay unas bellas imagenes 3D, que recrean a las sirenas/os viviendo en armonía con los delfines, aderezadas con la sugerente música  Flugufrelsarinn de Kronos Quartet. Uno no puede por menos que creer, uno quiere creer que puede ser verdad. Así es el ser humano, aunque no existe ninguna prueba uno quiere creer la narración coherente, minuciosa, bella, inspiradora, que se nos ofrece. Sin embargo, para los pocos cinéfilos, que leen los títulos de crédito como yo, al final del documental hay unos disclaimers, que nos avisan de la falsedad de casi todos los hechos. 



En 2013 vino una secuela llamada Mermaids: The New Evidence, aumentando la gente dispuesta a creer en las sirenas, quizás muy cansada ya de otras teorías irracionales como las de los extraterrestres. La gran diferencia del ser humano respecto a otras especies y a sus diferentes estadios de humanización, es precisamente la imaginación. Más que el lenguaje o la inteligencia, que en mayor o menor medida compartimos con otras especies, lo que nos diferencia es la imaginación. La capacidad de proyectarnos en el tiempo y en el espacio, de relacionar hechos en narraciones coherentes, haciendo de la casualidad causalidad. No podemos vivir sin una explicación y podemos diferir nuestro presente con facilidad en otros espacios y otros tiempos, como herramienta de control y anticipación. Por eso la coherencia, incluso falsa, tiene un gran poder sobre los humanos, que no tienen la higiénica mentalidad de buscar datos, hechos y argumentos contrafácticos, que desmientan las narraciones vigentes.  La filosofía y la ciencia se han dedicado a desmontar las narraciones falsas e irracionales, a lo largo de los siglos, en contra de las religiones y de las ideologías políticas. Para los humanos, la misma realidad, esa aparente inmediatez de lo físico, es algo completamente mental donde lo que llega mediado por lo sentidos se mezcla con la imaginación y con las emociones. De ahí el creacionismo, que dice que el ser humano crea la realidad. Y de alguna manera es así: digamos que algunas narraciones tienen más éxito que otras.


Pero hay otras sirenas. Las sirenas que avisan de los ataques aéreos en las poblaciones urbanas. Y están sí existen y nos muestran la crueldad de las religiones y las ideologías por el dominio del presente mediante la promesa de un futuro mejor. El dominio que tenemos hoy en día en la construcción de hoax, narraciones o storytelling es tan sofisticado, que da pavor pensar que pueden estar haciendo hoy en día los servicios secretos o agencias discretas con ello. Nos deben estar engañando como a ratones de laboratorio. Por esto la gran proliferación de teorías conspiratorias, sabemos que nos engañan, pero no donde y cuando.

El crucero Reina Mercedes hundido en la bahía de Santiago de Cuba

Algunos de los hoax más tristes han sido aquellos, que se han construido para justificar las guerras, lo que se llama el casus belli, previo a una declaración oficial de guerra. Desgraciadamente la administración norteamericana acumula unos cuantos. Los españoles nos acordamos del auto-hundimiento del acorzado norteamericano Main:  a las 21:40 h del 15 de febrero de 1898, una explosión lo destruyó. De los 355 tripulantes americanos, murieron 254 hombres y 2 oficiales. El resto de la oficialidad disfrutaba, a esas horas, de un baile dado en su honor por las autoridades españolas. España fue acusada por Estados Unidos de su hundimiento, gracias al apoyo mediático sensacionalista, y antes que cualquier investigación pudiera realizarse, le declaró la guerra. España perdió Cuba y sus colonias en Oceanía. Otro ejemplo cuyo encubrimiento no llegó nunca a ser creíble, fue el las famosas armas de destrucción masiva bajo el gobierno de Bush hijo. También están bastante estudiados varios atentados de Al Qaeda, que si no se puede demostrar la infiltración y manipulación de los servicios secretos americanos, como mínimo provocan dudas más que razonables. Y es que al final basta con ver a quien benefician los conflictos.

Recientemente las tensiones geopolíticas están afectando a una debilitada Unión Europea. Y uno de los escenarios posibles es que España entre en guerra antes de final de año (buscar "el Gobierno hace su mayor oferta de empleo del año con 4.000 plazas de militares"), tanto para enviar efectivos militares a Irak, como si el conflicto ucraniano se desborda. 


Ulíses resistiendo el canto de las sirenas

Rusia es el aliado natural de Europa en términos comerciales y energéticos, por proximidad y cultura, pero las fuerzas norteaméricanas están llevando a la UE en la dirección contraria. Han apoyado una revuelta de extrema derecha en Ucrania implicando a la UE, cuando nada de lo que se cuece allí nos debiera interesar. Ante un hecho, que a falta de una investigación más profunda, es un incidente bélico provocado por la imprudencia de no cerrar el espacio aéreo ucraniano, nos vemos envueltos en un conflicto de sanciones comerciales, que sólo perjudica a la UE. Pero volvamos a las sirenas. ¿Quién derribo el avión MH17? EEUU no ha aportado ninguna prueba de que el misil hubiera sido disparado por las milicias pro-rusas y eso, que EEUU debe tener imágenes aclaratorias, ya que el Este de Ucrania es monitorizado las 24h por una red de satélites americanos. El analista político norteaméricano Robert Parry ha señalado, que la mayoría de los argumentos en contra de Rusia proviene del Gobierno ucraniano, que llegó al poder por un golpe de Estado anticonstitucional apoyado por agentes americanos y no tiene la menor credibilidad en lo que respecta la búsqueda de la verdad, como lo demuestra que todavía se desconocen las circunstancias en las que se produjo el incendio de la Casa de los Sindicatos de Odesa y del asesinato de manifestantes y policías en Maidán. Mientras tanto, las causas de la tragedia del Boeing 777 siguen sin aclararse, aunque ya se ha acusado y sancionado a Rusia. Grandes intereses energéticos americanos sin escrúpulos, están intentando desbancar los contratos rusos con Ucrania y Europa, mediante esta escalada del conflicto. Este frente está conectado con lo que está pasando en Persia y en Palestina, la lucha por las reservas de gas y de petroleo y de las nuevas correlaciones de fuerzas. Son parte de la misma estrategia geopolítica y de los dos bandos: EEUU y UK y sus aliados (con la UE arrastrada a dar su apoyo) y por otro Rusia, China y sus otros aliados. Las primaveras árabes anunciaron el inicio del nuevo plan global.




Circe se lo advirtió a Ulises en su viaje a Itaca: el canto de las sirenas es muy peligrosoNO A LA GUERRA.


Alexéi Mujin, politólogo ruso, sobre Ucrania y la situación geopolítica



 
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