Nos dice Google que 100 de sus búsquedas consume la misma energía en sus datacenters, que planchar una camiseta. Hay que concienciarse, que los límites de la tecnología son los límites de la energía. La entropía aplica a todo: "a digital cliff is a point at which a digital signal is no longer receivable"...



No podemos imaginar un futuro sin coches, sin teléfonos móviles, sin TV, sin ordenadores, sin robots y sin electricidad. Pero si ese escenario de una sociedad apocalíptica a lo Mad Max fuera plausible, además de las obvias carencias de confort y la proliferación del caos social, las consecuencias, que tendría para el conocimiento y la inteligencia colectiva serían devastadoras e irreversibles. Si fuera posible la supervivencia de la especie, sufriríamos un cataclismo genético por incapacidad de adaptarnos a la nueva situación, sin comunicación, incapaces de procesar información y lo más importante, sin los conocimientos más prácticos de aquellos humanos que existieron sin estos avances. ¿Qué sería de nosotros si una vez que hayamos digitalizado el mundo y ya no tengamos nada en soportes analógicos, un buen día, ya no tengamos energía suficiente para consultar tales conocimientos? Es como poner a un grupo de humanos en la antigüedad, ¿cómo podríamos vivir y evolucionar sin todo lo que hemos aprendido en los últimos 21 siglos y toda la riqueza que hemos disfrutado en los últimos 2? Si en vez de cómo profetizaba 2001 Odisea en el espacio, un salto de la especie humana a través de la inteligencia, del advenimiento de lo que Kurzwell llama singularidad, ocurriera lo contrario, una singularidad negativauna regresión analógica, el Digital Cliff, que podría determinar el retorno a una humanidad humanoide y desencadenar el ocaso definitivo de la civilización del homo sapiens sapiens.



1. La falsedad infalsable de la teoría económica

La base de teoría económica actual está basada en la llamada escuela neoclásica, que fue el intento de convertir una ciencia normativa, es decir, una ciencia social, donde el objeto de estudio es un sujeto (la sociedad) y está a merced la influencia social incluida la del observador, a una ciencia nomológica como si de la física newtoniana se tratara, donde existe un  objeto definido y una metodología, que permite hacer predicciones, sin que el observador sea capaz de influir en el objeto. Las ciencias sociales son capaces de influir en su falso objeto, ya que en realidad es un sujeto. Esta transformación la realizó Pareto continuador de la cátedra de Walras al manipular el pensamiento de su predecesor. Walras fundador de la economía matemática, era socialista. Su teoría del equilibrio general era normativa, basada en sólidos presupuestos políticos y se aplicaba al socialismo. En cambio Pareto, que por otra parte era un fascista liberal, la convirtió en una teoría matemática-descriptiva, apolítica y positiva sobre el capitalismo. Sin embargo, a pesar de esa capa de impenetrable positividad, confunde el modelo matemático con la realidad, la objetividad con la gestión de la macroeconomía. Los presupuestos sociales de esa econometría son falsos: no existe un optimo de Pareto y se omiten variables determinantes como el dinero (que se añade a posteriori) o la energía.


Pareto y Walras frente a frente

Las ciencias sociales como la economía son incapaces de hacer predicciones cuantitativas reales, sólo pueden hacer predicciones dentro de modelos matemáticos abstractos, que nada tienen que ver con la realidad y que se van reajustando a medida que fallan. No pueden descubrir un cisne negro por sí solos. Las teorías científicas auténticas deben ser capaces de ser contradecidas (falsadas), mediante hechos empíricos contrastables. Los modelos matemáticos bien formulados siempre son correctos, porqué nada tienen que ver con la realidad, son superposiciones metafóricas. La ciencia económica carece de objetividad y neutralidad, está completamente contaminada por el punto de vista subjetivo de los intereses fundamentales y prejuicios sociales de los creadores de la teoría. Y aun así, esa falsa ciencia rige nuestras vidas. Esto nos lleva a la prudente conclusión, que no podemos creer y dejarnos arrastrar por la ortodoxia económica a riesgo de sucumbir a un colapso económico no previsto por ella, como es el fin de los recursos energéticos y la imposibilidad de crecer a base de deuda soberana.



2. El insostenible modelo del crecimiento sostenible 

Malthus fué un economista de finales del siglo XVIII e inicios del XIX, que predijo que el crecimiento de la población, que aumentaba de forma geométrica y el crecimiento de la producción de alimentos, que aumentaba de forma lineal, llevaría a un punto donde la población rebasaría la capacidad de producir alimentos y se entraría en una catástrofe poblacional.



La idea se ve reforzada por el hecho de que la historia de la humanidad está llena de situaciones donde civilizaciones enteras han caído por explotar los recursos de su entorno más allá de su capacidad de regeneración. El ejemplo de manual es el de la isla de Pascua, donde la teoría más aceptada es, que la sobreexplotación forestal llevó a la extinción a la mayoría de especies arbóreas de la isla y los nativos perdieron unos recursos imprescindibles para la alimentación: dejaron casi de pescar al carecer de canoas y la dieta de pájaros descendió casi a cero al carecer estos de lugares donde anidar. La población y la sociedad de la isla de Pascua sufrió una profunda crisis y un gran descenso, hasta el punto que hubo casos de canibalismo.



La actualización de Malthus (neomalthusianismo) es aplicarlo no sólo a la comida, sino a los recursos energéticos. Los recursos no renovables se van a agotar, más tarde o más temprano, y los renovables también, si se gastan más rápidos que su capacidad de regeneración. Todo indica que el crecimiento de la población y sus necesidades de energía y recursos naturales, aunque evidentemente no han agotado el planeta, si han superado ampliamente su capacidad de autorenovación. Las exigencias humanas de bioproductividad han superado los límites del planeta Tierra y se aprestan a convertirlo en un lugar sin recursos, inhabitable. Los cálculos científicos indican que la demanda humana excedió la capacidad regenerativa de la biosfera, la biocapacidad, en la década de los '80. Si la huella ecológica humana era del 70% en el año 1961, en 1999 fue del 120% (ver Tracking the ecological overshoot of the human economy). Es decir, tenemos lo que se llama una deuda ecológica porqué utilizamos más recursos (medidos en planetas tierra equivalentes) de los que la naturaleza es capaz de regenerar (ver INFORME PLANETA VIVO 2008 WWF). No hablaremos aquí de las consecuencias de la huella humana para el cambio climático, especialmente de las emisiones de CO2.








El sistema económico está basado en el crecimiento. Cada vez necesitamos, más dinero, más deuda, más recursos, más energía para conseguir el funcionamiento de la economía. Pero ya en 1972 se dió una voz de alarma al publicarse el célebre libro The Limits to Growth, un informe encargado por el Club de Roma (embrión de la Unión Europea) al MIT. Las conclusiones del informe fueron contundentes: si el actual incremento de la población mundial, la industrialización, la contaminación, la producción de alimentos y la explotación de los recursos naturales se mantiene sin variación, alcanzará los límites absolutos de crecimiento en la Tierra durante los próximos cien años. Leído hoy uno no puede entender, porqué nos hemos quedado con los brazos cruzados desde entonces. 

El crecimiento sostenible es una contradicción en si misma, porqué el crecimiento en una economía de recursos limitados siempre llegará a ser insostenible. Una economía sostenible solo puede ser sin crecimiento y llegar a un equilibrio con la naturaleza desde nuestro insensato presente, sólo puede alcanzarse con decrecimientos vertiginosos


3. El peak oil y sus catastróficas consecuencias

La peak oil theory o teoría del pico de petróleo, fue propuesta por el geofísico M. King Hubbert en 1971. Se trata de un modelo matemático capaz de predecir el nivel de extracción de petróleo a lo largo del tiempo. Según sus cálculos el pico sería entre 1995 2000. Posteriormente, el gobierno de los EEUU encargó un estudio a Robert Hirsh, para determinar cuando sería el pico. Los resultados se publicaron en 2005 y se estableció en 2015. Sin embargo, recientemente la Agencia Internacional de la Energía (AIE) hizo público en noviembre de 2010, que la producción de petróleo crudo llegó a su pico máximo en 2006. Y la última estimación, basándose en los datos actuales de producción, de la Asociación para el Estudio del Pico del Petróleo y el Gas (ASPO), considera que el pico del petróleo habría ocurrido en 2010. Sea cual sea el dato exacto, ya son estimaciones en pasado, la montaña rusa ha empezado su bajada. Pero no sólo el petróleo , sino muchas otras materias primas o fuentes de energía como el gas, el carbón el uranio, etc., ya han pasado su cenit o están muy próximas, lo que algunos llaman el peak everything


Una simple ecuación como es la EROI  (Energy Return on InvestmentTRE, Tasa de Retorno Energético), demuestra como cada vez se necesita más energía para generar energía y cuando para extraer una unidad de energía hay que utilizar la misma energía ya no podemos hacerlo.


Es necesaria una ganancia neta (net gain) de energía, para que sea viable la extracción o producción de una determinada energía. El petróleo ha pasado de un EROI de 100:1 a 8:1. 

El primer problema del pico del petróleo es el precio alto. La demanda se ha hecho inelástica. La economía internacional tiene serios problemas para crecer por encima de los 100 USD y por encima de esta cifra el recorrido es de recesión mundial, crisis y colapso. El precio actual está mantenido artificialmente en la línea de los 100 USD (ver Causes and Consequences of the Oil Shock of 2007–08). El crecimiento económico, el crecimiento del PIB de cualquier país está completamente ligado al crecimiento de la producción de energía en general y del petróleo en particularCrecemos artificialmente a base de generar deuda, pero los límites de la deuda asumible mundialmente tampoco están muy lejanos.


El segundo problema del pico del petróleo es el desabastecimiento. Ante un problema malthussiano de crecimiento geométrico de la población, pero especialmente de los países en rápido crecimiento, con especial preocupación en China, es imposible abastecer a toda la población y a toda la industria. Hay que pensar que absolutamente todo lo que pertenece al progreso de nuestra sociedad occidental se hace con petróleo. Los plásticos, el asfalto, los fertilizantes, los móviles, casi todas las partes de un coche, incluso eléctrico, y una larga lista de elementos. La crisis energética y la crisis económica se retroalimentan negativamente, haciendo imposible el crecimiento planetario a corto plazo, luego del cual tendremos un rápido y doloroso decrecimiento, al tiempo que crea problemas de habitabilidad humana con el cambio climático que genera. 




El tercer problema del petroleo es que el dólar está ancalado a él. EEUU unidos hizo default a finales de los '60 al imprimir más billetes, que sus reservas de oro. Cuando Francia le reclamó una parte de las que tenía depositadas, EEUU lo rechazó. Al poco tiempo, el 15 de agosto de 1971, Nixon anunció la suspensión de la convertibilidad del dólar con el Patron-Oro. Tenía que ser una suspensión provisional, pero hasta ahora.  El dólar está respaldado por la economía americana, pero especialmente por su dominio militar. Los EEUU representan el 50% del gasto militar del mundo. En 1973 Nixon pidió al Rey Feisal de Arabia Saudí, que todas las compras de petroleo se hicieran en dólares y que las ganancias se invirtieran en bonos del tesoro americano, a cambio EEUU prometía protección militar en los campos de petroleo. Es lo que se han llamado petro-dólares, que existen hasta hoy. Esto obliga a todos los países que compran petroleo a tener reservas de dólares. El último desafío fue cuando Irak quiso utilizar el Euro como moneda de cambio para el petroleo y EEUU tuvo que inventarse las armas de destrucción masiva e invadir el país. Recientemente la empresa petrolera rusa Gazpromneft ha acordado la venta de 80.000 toneladas de petróleo a Europa con pago en rublos o yuanes. El peak oil es una amenaza enorme al poderío monetario no ya de los EEUU, sino de la gran banca transnacional. El desplome del dolar es un enorme riesgo añadido.



4. El resultado de la ecuación asesina

Pero si el problema del petróleo es preocupante, mucho más grave es el precipicio al que nos conduce la vertiginosa disminución de la EROI (la killer equation) como ha señalado Tim Morgan, un analista financiero -no precisamente un ecologista ingenuo-  apodado "Terrifying Tim" por su demostración de un colapso financiero y energético cercano en su libro definitivo Life After Growth. Las cifras globales de toda la energía indican que hemos pasado de un EROI global de 40:1 en 1990 a 20:1 en 2010 y se prevé de 5:1 para 2020, a partir del cual ya no es prácticamente rentable la generación energía, pero no ya en términos económicos sino energéticos. Si por cada unidad gastada generamos sólo 5 unidades, en comparación con las más de 100 en 1940 para el petróleo, tenemos un problema enorme a la vuelta de la esquina: el precipicio del EROI o Energy Cliff

Energy Cliff

Además del EROI hay que contar que no toda la energía que se obtiene, según la segunda ley de la termodinámica, se puede utilizar para producir trabajo. Las consecuencias de no empezar una cooperación internacional para una transición hacia una racionalización energética y a un desarrollo y explotación de energías alternativas y retrasar el declive del EROI, nos condena a escenarios de un súbito colapso en no muchas décadas, entre totalmente apocalípticos a inevitablemente devastadores. A un decrecimiento vertiginoso, pero sería mejor controlarlo. No hay mucho margen para maniobrar, porqué las soluciones no están sobre la mesa y hay que construirlas, porqué no solo se trata de utilizar energías renovables si no de un sistema económico sostenible que no esté basado en el crecimiento. La era de la abundancia se ha acabado. Los políticos, que son conocedores del problema (ver informe ONU para gobernantes, Approaches to climate change mitigation. Summary for Policymakers), prefieren seguir con el meta-relato del crecimiento infinito y manipular estadísticas. Ellos sólo actuarán ante el desastre, con restricciones energéticas y guerras sobre la energía, que nos devolverán al siglo XVIII con extrema rapidez.



5. ¿Decrecer? Pero si hace diez años que no crecemos


El problema de los gobernantes es que se utilizan "trucos" estadísticos para no reportar con exactitud ciertos datos económicos clave, por ejemplo, la inflación. Se calcula que en EEUU la inflación real es más de un 10% de lo reportado por las agencias oficiales. Y esto cambia totalmente el panorama. Entonces los intereses reales son negativos. La única manera de crecer actualmente es siguiendo la burbuja del crédito de la deuda soberana. La QE (Quantitaive Easing) americana, un seudónimo  por  impresión de dólares al por mayor, es la única solución que utilizan los estados. La creación de dinero genera una demanda artificial, pero son cada vez más inmensas las cantidades necesarias para ello y últimamente ni siquiera están funcionando satisfactoriamente. Esto se debe a que en el fondo, no existe una economía real y unas fuentes energéticas, que sirvan de contrapartida a todo ese dinero artificial. Hace unos diez años que la economía no crece a pesar de lo que dicen las estadísticas oficiales y el meta-relato político del crecimiento.


Decrecimiento real de la economía
La diferencia entre deuda y PIB real, generación artificial de la demanda

El decrecimiento es inevitable, pero el colapso es evitable. Todo depende de nuestra capacidad de gestionar un decrecimiento de manera racional y organizada.


6. La singularidad negativa: el Digital Peak

Vivimos un un mundo digital. La digitalización de la vida, lo que podemos llamar biodigitalización, basada en la digitalización del yo y la digitalización del todo (ver mi post La digitalización del yo y el digital peak), es el siguiente estadio de subsunción de la sociedad y la vida a la inteligencia artificial. Las tecnologías digitales se presentan como la gran promesa de un paraíso, que nos va a ofrecer la máxima felicidad. La tecnología promete hacernos la vida más fácil y más feliz y sobre todo nos cautiva con un crecimiento digital infinito. Parece como una nueva religión, los grandes templos como Google Facebook, con sus profetas emprendedores, y sus sacerdotes los ingenieros de software. Los nuevos fetiches de culto son los móviles o wereables que permitirán expiar nuestras almas de los pecados analógicos. Las religiones y las ideologías se basan en controlar el futuro, ofrecen narraciones convincentes para que uno entregue su presente a cambio de la promesa de una felicidad futura: sometimiento por seguridad. Pero el futuro puede ser bien distinto al que nos gustaría creer. Quizás en vez de tener una singularidad en la que la inteligencia artificial llegara a ser superior que la humana, podemos encontrarnos en una singularidad negativa en la que la inteligencia humana empezara a decrecer al no estar habituada a vivir sin apoyarse en la inteligencia artificial y todo ello por la imposibilidad de llevar adelante la promesa digital. Como pollos sin cabeza. Esa singularidad negativa es lo que llamamos Digital Peak (o Cénit  Digital) al que le seguiría un Digital Cliff (o Caída o Precipicio Digital, reinterpretando socialmente el concepto de telecomunicaciones de pérdida de señal por ruido). Aquí más que de una pérdida de señal, hablamos de la pérdida de funciones debido a la falta de energía. Habría un momento a partir del cual la digitalización ya no podría crecer y resbalaría como si de un precipicio se tratara hacia una digitalización negativa. La insostenibilidad energética derivada de la escasez, del EROI reducido y de la destrucción monetaria de la crisis, determinará una pérdida precipitada del uso de dispositivos digitales especialmente en el ámbito privado.

Un datacenter de Google
El consumo de electricidad está correlacionado con el PIB y por tanto con el crecimiento económico. El consumo decrece por la crisis económica y por las cada vez más eficientes tecnologías de ahorro y eficiencia energética. Sin embargo, el uso de la electricidad para lo que se ha convenido en llamar Global Digital Ecosystem (GDE) que era en 2007 el 10% del total mundial, que incluye todo el consumo eléctrico de las TIC, ha aumentado notablemente en los últimos años y ya es responsable del 3% del total de las emisiones de gas de efecto invernadero (GHG). En 1985 el consumo del GDE superó al de todo el consumo de la iluminación terrestre. Hoy en día podría estar ya en el 25%, lo que significa unos 40.000 Terawatt-hora. Según Greenpace (ver el estudio Smart 2020) de todo el consumo GDE el  18% corresponde a los datacenters, las telecomunicaciones el 25%, PCs y periféricos el 57%. Entre el año 2000 y el 2005 se dobló la electricidad consumida por los datacenters, de la cual hasta el 50% se emplea exclusivamente en la refrigeración de los equipos. Pero esta voracidad en la utilización eléctrica por el GDE aumenta si tenemos en cuenta la Power Usage Effectiveness (PUE), que mide la eficiencia en el uso de la electricidad de los datacenters, y no ha hecho otra cosa que empeorar. Este índice ha pasado de 2,1 en 2011 a 2,9 en la actualidad, lo que significa que por cada watt utilizado en hacer funcionar los servidores se gastan casi 2 watt adicionales prácticamente en su refrigeración. Más potencia de cálculo, más calor. Todo ello a pesar de los enormes esfuerzos por mejorar la eficiencia: los datcenters de Apple están basados al 100% en energías renovables, mientras los de Google sólo en un 34%. Sin embargo, hay muchos datacenteres el Sillicon Valley en la lista negra del Gobierno americano en contaminación debido a estar ayudados por generadores diésel (ver Toxic Air Contaminant Control Program Annual Report), notoriamente Oracle.



A nivel micro, por ejemplo, utilizar un smartphone o un tablet para ver una hora de vídeo a la semana anualmente consume más electricidad en los servidores en red, que dos neveras nuevas durante un año. Una nevera eficiente utiliza 322 Kw/año y un iPhone 361 Kw/año. Sabemos que es insostenible este crecimiento del GDE ante un cercano futuro de escasez energética. El actual crecimiento exponencial del GDE lo hace inviable. La producción eléctrica habrá que destinarse a las tareas esenciales de supervivencia: sanidad y alimentación. El Digital Peak podría producirse pronto, antes que la escalada de los precios de la energía llegue a su cenit, y empezará a degollar la piramide Maslow digital, desde la cúspide. Para 2020-2030. Y más allá de la singularidad, la negatividad, el precipicio (el Digital Cliff), donde en menos de 5 años se perdería lo que se ha conseguido en 50. 

Ralentizar la digitalización negativa mediante políticas energéticas sostenibles, mediante un uso racional de los activos digitales, mediante el uso de la objeción de conciencia en el uso de la digitalización, son algunas de las soluciones inevitables a corto plazo. Una digitalización verde  y optativa es más necesaria que nunca. No sabemos si estas políticas serán suficientes, pero no podemos demorar por más tiempo su aplicación. En mi opinión Internet es la herencia digital más importante a conservar, aunque tenga que decrecer y aunque tengamos que sacrificar muchos dispositivos. La supervivencia de la humanidad está ligada al futuro de internet, a su capacidad de relación y comunicación y sobre todo, por su condición de repositorio del conocimiento humano. Quizás algún día Google acabará siendo una rama de la UNESCO.


7. ¿Y luego qué? La decadencia del Imperio

El mundo global dominando por el capital financiero internacional es lo que algunos han llamado Imperio. Todos los imperios necesitan ir sometiendo nuevos países, devorando nuevos recursos y asfixiando en deudas e impuestos a sus ciudadanos. Pero nuestro Imperio ya no tiene mucho terreno sobre el que expandirse, ni en recursos naturales, ni en  emisión de deuda. Hace años que la economía mundial no crece. Estamos en la época de la decadencia de nuestro Imperio, pero el colapso no es una fatalidad, es una elección, si no hacemos nada asistiremos a su caída y ella nos arrastrará. Es interesante ver como el fin de las civilizaciones y de los Imperios, siempre se cumplen los mismos factores. Nuestro "glorioso" Imperio español, el más grande de la historia, que se extendía por los cinco continentes, también cayó.

Nuestro Imperio
El Imperio español se sustentaba en la extracción de plata de las Américas. España hizo suspensión de pagos hasta 6 veces (1557, 1575, 1596, 1607, 1627 y 1647) en menos de 100 años, pero podía endeudarse con bancos holandeses e ingleses, gracias a las reservas de plata. La economía española cayó en productividad y la población se empobreció por falta de trabajo y por los impuestos cada vez más altos, que debían compensar el gasto militar galopante, necesario para expandirse y someter a más ciudadanos y conseguir nuevos recursos. Al final, los países prestamistas acabaron produciendo todos aquellos bienes que en España ya no eran rentables producir, con lo cual, la economía española pasó a ser un espejismo subvencionado. Todo empezó resquebrajarse cuando la extracción de plata empezó a ser más costosa y los bancos dejaron de dar créditos al Estado español. La inflación llegó al 250%. España se hundió del todo, con sus guerras de sucesión y con la mayor parte de la población en la miseria en una economía feudal y clientelista, mientras en el norte de Europa, la burguesía, que había acumulado el capital español pudo iniciar una revolución industrial que le llevó a cotas de mayor bienestar.


Cámbiese plata por petróleo, deuda española, por americana y china, y el mecanismo común de generación de beneficios a base de crear artificialmente dinero y veremos un patrón que también encaja con la caída del Imperio romano y con la actual economía global. Jared Diamond describió en su libro Collapse: How Societies Choose to Fail or Succeed, varios ejemplos del declive de las civilizaciones. Su importante conclusión es, que --como ya hemos dicho- el colapso no es una fatalidad es una elección (por si alguien quiere saber como es un colapso, puede leer The Five Stages of Collapse). Por eso, no somos agoreros, este no es un debate entre apocalípticos e integrados, es entre ciegos y visionarios, entre explotadores y activistas, entre despilfarradores y ahorradores, entre cabezas que vegetan y mentes despiertas. Y para acabar, la sentencia definitiva de "Terryfing Tim", que nos hace entender cuan equivocados están los economistas:

"One of the problems with economics is that its practitioners preach a concentration on money, whereas money is the language rather than the substance of the real economy. Ultimately, the economy is – and always has been – a surplus energy equation, governed by the laws of thermodynamics, not those of the market", (p11, Perfect storm energy, finance and the end of growthTim Morgan, published byTullet Prebon).


EXTRA BONUS

Antonio Turiel (The Oil Crash Blog) en TV3, Condenados a decrecer, en catalán con subtítulos en castellano.



El decrecimiento como alternativa, conferencia de Carlos Taibo.


Link al vídeo


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