0
Un joven filósofo, Jorge Fernández Gonzalo, ha sido galardonado como finalista del premio de ensayo de Anagrama, por su obra Filosofía zombie. Puede sorprender, pero desde mediados de los años '70, los zombis forman parte del debate filosófico de la conciencia. Existen muchas obras, que utilizan la metáfora zombi (Kirk, Chalmers, Negri, Haman, Morman, etc.). La filosofía zombi describe el funcionamiento del sistema económico-social actual como una pandemia, que va infectando a lo diferente, a los otros y convirtiéndolo en lo mismo. Un Resident Evil (un huésped maldito), convierte a las formas alternativas de vida, en una masa semi-muerta, de individuos conectados, pero fragmentados, que no forman una auténtica comunidad. Masa deshumanizada, sin criterio, sin personalidad, automática, y también inofensiva, a excepción de infectar a todo lo que se pone por delante y doblarlo a la aceptable norma social. Sólo la filosofía puede salvarnos del apocalipsis zombi.

Hace unos días tuve la ocasión de reencontrar a un viejo amigo, que ahora se dedica a la divulgación cultural con mucho éxito y me hizo una entrevista sobre filosofía, cuyo vídeo reproducimos al final de este post (Entrevista a Rais Busom. Ciencia y filosofía. Antagónicas o complementarias). La conversación, completamente improvisada -al menos por mi parte-, en un formato breve y distendido, quizás requeriría alguna aclaración o extensión ulterior. El tema de para que sirve y que es la filosofía, se ha tratado en varios post del presente blog, de los que destacaría Como ser filósofo y no morir en el intento y La obra de arte en la época de su reproductibilidad digital. Lecciones de microfilosofía y también en mi libro Ser otros. Apuntes de heterología política: de la ontología a la nomología. Sin embargo, nos parece oportuno hacer un pequeño compendio de ideas esenciales (microlecciones de microfilosofía), para divulgar la actualidad del pensamiento como antídoto contra lo zombi.


Lección 1: ¿Que es filosofía?

La filosofía como disciplina, es un conjunto textual formado por una serie de obras más o menos canónicas, que ha ido definiendo la Academia (los autores influyentes, la Universidad y los Institutos de Investigación) a lo largo de su historia, desde que la obra de Aristóteles, se estableció como primer corpus. Este conjunto de textos funciona como un hipertexto, ya que es continuamente reinterpretado y cualquier obra filosófica tiene tantas referencias veladas (intertextualidad) o explícitas (citas) a esta tradición textual, que sin conocerla es imposible entender una sola frase. El hecho que la filosofía esté formada por un corpus, es lo que la aleja de la vida cotidiana y hace difícil su divulgación. La profundidad y el rigor con la que hay que abordar dicho corpus, lo convierten en una trampa para los que están fuera, que no pueden acceder al conocimiento con facilidad, y una jaula para los que están dentro, que no pueden liberarse de la tradición y pensar con libertad. El filósofo académico se convierte en un sacerdote de la tradición filosófica, convirtiendo a esta en una religión, que rechaza toda heterodoxia como hermenéuticas no rigurosas, desde el punto de vista filológico o historiográfico. La Filosofía en mayúscula, la académica, es un tipo de ensayo, que produce discursos basados en la reinterpretación de textos de la tradición. Sus métodos son el comentario de textos y la lógica clásica. En cuanto la Filosofía explora territorios de otras disciplinas o hechos, incluso dentro de la Academia, se podría decir, que se hace filosofía en minúscula (no por menos importante, sino por ser más ubicua e independiente del corpus). Aquí reivindicamos, que la esencia de la filosofía es pensar, es el pensamiento, y este puede ejercerlo cualquiera, con mayor o peor fortuna, y es absolutamente transversal en el mundo del conocimiento. El pensamiento se utiliza en todos los ámbitos: en la ciencia (en el contexto de investigación, en la definición de hipótesis), en política (en los tan en voga, Think Tanks), en la empresa (en la definición de estrategia y en la innovación), etc. No pensar es convertirse en un zombi.


Lección 2: Sobre la inutilidad de la filosofía

La filosofía es narración y argumentación. Su materia prima son los conocimientos, los conceptos, pero no por ello deja de ser literatura. En griego antiguo la palabra teoría y teatro tienen la misma raíz. La filosofía es una narración teórica, una representación de conceptos. Por eso, en filosofía existe una larga tradición de diálogos y monólogos. Muchas acusaciones a la inutilidad de la filosofía vienen, en realidad, dadas por algunas notables desviaciones como la opinión o la opinática podríamos decir, como argumentación poco rigurosa y personal y los sofismos, como argumentaciones, que aunque puedan ser formalmente correctas, sólo buscan llegar a conclusiones falsas. La filosofía no es verborrea, es una disciplina teórico-práctica para llegar a conclusiones verdaderas. Siempre se habla de la inutilidad de la filosofía debido a su aparente falta de practicidad. El corpus filosófico ha conformado una tradición teórica dura, pero algunas corrientes filosóficas clásicas han sido eminentemente practicas, como el estoicismo y el epicureismo, más cercanas a ciertas filosofías orientales, donde teoría y práctica van más unidas, donde cuerpo y mente son inseparables. Pero tampoco es totalmente cierto, que la filosofía sea sólo abstracta. La filosofía siempre ha tratado de ética y política (filosofía política), que son disciplinas que se alimentan de la praxis y que intentan determinar la mejor manera de actuar. Y por si alguien le quedaba alguna duda, Marx proclamó en la XI Tesis sobre Feuerbach en 1845 "los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo" y ya sabemos la que lió. En esta línea, recientemente, ha surgido incluso un movimiento de filosofía practica, o mejor diríamos, coaching filosófico, auspiciado por Lou Marinoff, fundador de la APPA (American Philosophical Practitioners Association), que escribió el célebre libro Más Platón y menos Prozac. Una de las mayores contribuciones de la filosofía ha sido históricamente, el ejercer el papel de madre de todas las ciencias. Por ejemplo, el libro de Newton, que define la física clásica se tituló Philosophiae naturalis principia mathematica. Puede que la filosofía académica sea distante del ciudadano medio y quizás también haya demasiada filosofía de karaoke, que no dice nada nuevo, pero el pensamiento es una actividad imprescindible, que tiene una utilidad inmediata en todo lo que hacemos. La filosofía es eminentemente analítica y crítica. A diferencia de la ciencia, que pretende establecer certezas estables en el tiempo, que en su aplicación encuentra una utilidad inmediata, la filosofía genera dudas para desmontar la aparente verdad y para que la auténtica pueda ser desvelada, lo cual tiene una gran utilidad aunque sea diferida. La practicidad de la filosofía interviene a través de los discursos, de las prácticas discursivas, en las narraciones que rigen nuestra vida de una manera tan poderosa, que aunque no nos demos cuenta, condicionan todas nuestras acciones. No es que la filosofía no sea útil, sino que muchos no lo consiguen ver inmediatamente. La filosofía es una práctica, la práctica intelectual del pensar, con inmediatos efectos prácticos. Pero se dice que es abstracta, y no es que la filosofía sea abstracta, es que la realidad es más abstracta de lo que parece, porqué sólo accedemos a ella a través del lenguaje, de los discursos, de las narraciones sociales.


Lección 3: Sobre la muerte de la filosofía

Otro tópico de la filosofía es que desde el primer día se está hablando de su muerte. Desde sus orígenes. Matando a uno de los primeros filósofos como fue Socrates, que no escribió nada y que fue condenado a muerte. De no haber sido por sus alumnos, como Platón, que decidió escribir los diálogos del maestro y por Aristóteles, que conservo los escritos de Platón, para satisfacción de muchos, estaríamos en un mundo sin filosofía, de zombis. Sin embargo, la filosofía continúa, está más viva que nunca. Aunque en algunas partes como España se la intenta matar, sacándola del curriculum escolar y hablamos de Bachillerato, mientras en otros lugares, se la empieza a estudiar en párvulos. Si en párvulos. En la escuela alemana es una extrascolar optativa, en Austria existe el pionero The Austrian Center of Philosophy with Children and Youth y en EEUU The Institute for the Advancement of Philosophy for Children.  Incluso en Catalunya el IREF (Grup d'innovació i recerca per a l'ensenyament de la filosofia, grupiref.org) empezó a experimentar con ello desde 1996, con el programa Filosofía 3/18, a partir de niños de 3 años, implantando su pedagogía en más de 20 escuelas, siguiendo el movimiento creado por Lipman Philosophy for ChildrenAndré Compte Sponville dice: "Si los niños hacen matemáticas, física, solfeo, ¿por qué se les debe privar de la filosofía?". Y lo cierto es que los niños pequeños hacen preguntas y dicen cosas que asombran. Su descubrimiento del significado del mundo no es tan distante del pensar filosófico, de la perspectiva filosófica de ver el mundo como si fuera la primera vez, sin serlo. Como dice Gaarder en El mundo de Sofía: "Para los niños, el mundo –y todo lo que hay en él– es algo nuevo, algo que provoca su asombro. La mayor parte de los adultos ve el mundo como algo muy normal. Precisamente en este punto los filósofos constituyen una notable excepción. Un filósofo nunca acaba de habituarse del todo al mundo. Para él, o ella, el mundo sigue siendo algo absurdo, incluso algo desconcertante y enigmático. Por lo tanto, los niños y los filósofos tienen en común una facultad básica. Se podría decir que un filósofo sigue siendo tan sensible como un niño durante toda la vida". El descubrimiento filosófico de la realidad a través del lenguaje es una actividad creativa, lúdica y lúcida, por eso, la filosofía en el parvulario se trabaja mediante juegos de lenguaje. La filosofía existirá mientras exista lenguaje. Hoy en día filósofos como Peter Sloterdijk o Slavoj Žižek, hacen pervivir a la tradición con buena salud. 


Lección 4: Sobre la imposibilidad de enseñar filosofía

La filosofía es una disciplina cuya actividad produce discursos. Lo hace mediante la construcción y la deconstrucción de los discursos existentes en la sociedad. La filosofía no es pasiva, es activa. Una cosa es estudiar filosofía y otra hacer filosofía. Hacer filosofía, filosofar, es pensar. Lo que se enseña habitualmente como filosofía es, en realidad, historia de la filosofía: la tradición del pensamiento, el corpus. Pero no hay una filosofía que enseñar, hay cientos, y cuando la explicas, ya estas haciendo otra. No puedes enseñar filosofía, sólo puedes enseñar a filosofar. O enseñas historia de la filosofía, el producto "pescanova" -congelado- de la filosofía, o enseñas a filosofar, que es el producto fresco y genuino, como tirarte a la piscina, o nadas o te ahogas. La filosofía se hace con los conceptos que forman el lenguaje. Su materia prima son los textos, los discursos, las narraciones, los meta-relatos. Tiene un dinamismo que no se puede congelar. No existe nada que podamos considerar como "La Filosofía", algo parecido a la Mecánica Cuántica, susceptible de enseñarse con un sólo manual sistemático. El corpus de la filosofía es un corpus abierto, en evolución, sin fronteras claras, tanto respecto a las obras que lo pueden formar, como a que todos los significados de los textos no están cerrados, ya que dependen de la conversación entre lector y texto, que es un proceso ilimitado. En el momento que explicas algo, lo transformas con tu punto de vista. No hay manera de acercarse a la filosofía sin cambiarla. Leer filosofía es ya ser filósofo, es filosofar. No existe un objeto definido como en las ciencias nomológicas. La filosofía es holística y es singular al tiempo, no tiene reglas a seguir como en la ciencia, debe inventarlas para decir algo nuevo. La filosofía no resuelve problemas -en primera instancia-, como ocurre en las disciplinas científicas, sino que problematiza certezas, para que afloren nuevas verdades.


Lección 5: Sobre la utilidad vital de enseñar a pensar

La filosofía es algo práctico, es acción lingüística. Aunque hay gente, que cree que hablar y actuar son cosas diferentes, no es cierto.  El filósofo Austin fue uno de los primeros en hacernos entender, que se pueden hacer cosas con palabras, escritas o habladas. Es lo que se llaman actos de habla performativos, es decir, discursos o frases, que tienen consecuencias fácticas. Pensemos, por ejemplo, en un juez, que dicta sentencia. Esta perspectiva nos ha hecho descubrir, que todo el lenguaje hace cosas, lo que Habermas ha llamado acción comunicativa. En general el lenguaje natural, el común de los humanos, crea si no la realidad, su sentido, que es lo único que tenemos. No tenemos un acceso directo a la realidad, siempre está mediado linguisticamente. La realidad en sí y para sí, sin la perspectiva humana, es incognoscible, es lo que Kant llamaba el noumeno. Sólo podemos conocer lo que acontece, es decir, el fenómeno, en jerga kantiana. Cuando percibimos algo, nuestra mente lo clasifica y lo interpreta con su bagaje almacenado. En términos de lenguaje,es lo que se llama la competencia lingüística. Esta es la que le da el sentido y es el resultado de la interacción, entre la herencia de la evolución de la especie humana junto con la absorción cultural durante crecimiento individual desde el nacimiento, y la realidad, es decir, otros discursos sociales. Cualquier percepción por imprecisa que sea, se relaciona con un modelo almacenado en la mente, en primera instancia. La realidad está en nuestro cerebro, en el lenguaje, en su semántica. La realidad es una relación entre discursos, es lenguaje, es una semántica que describe una ontología, lo que no excluye de ninguna manera el acceso físico. Es como una estantería de libros. La mente puede entender cosas nuevas, que no tienen significado, asignándole  un nuevo estante cercano a los libros más parecidos. La experiencia en conjunción con los significados almacenados, va reestructurando la librería. El lenguaje es también como la visión, depende del rango de frecuencias, que un animal sea capaz de percibir, para que las imágenes sean completamente diferentes pero todas igualmente verdaderas, porque la verdad y la realidad son siempre una relación entre sujeto y objeto. La filosofía trabaja con el lenguaje común, en cambio, la ciencia utiliza lenguajes artificiales, formales, como la matemática, para poder describir las regularidades de la realidad de una manera universal, precisa, demostrable y estable. La filosofía utiliza el lenguaje natural, al igual que todas las disciplinas de conocimiento, así como todas las personas en su comunicación cotidiana, el cual es el producto de una construcción cultural colectiva, con un enorme desarrollo histórico. Todos tenemos la capacidad de intervenir en las narraciones que heredamos, así como las que nos imponen diferentes entornos como la sociedad o la familia, pero hacerlo con método y en nuestro propio beneficio, es algo útil y con muchas probabilidad de éxito. Por eso, se debe enseñar a pensar, y ello es extremadamente útil. Las narraciones falsas o bloqueantes, que nos hacen la vida difícil, se pueden vencer con la duda metódica, con la critica constructiva, con el enriquecedor dialogo (dialéctica) con las fuentes del conocimiento, llegando a conclusiones positivas, para tomar las mejores decisiones, que determinen la correcta acción para el cambio necesario. Dar sentido a la vida y a la realidad, sólo se hace pensando, construyendo nuestro lugar en el mundo.


Lección 6: Sobre ¿en qué consiste pensar?

Pensar es intervenir en el lenguaje en el que estamos inmersos en la sociedad, con el razonamiento, que es la lógica y el lenguaje. Intervenir es construir discursos nuevos con trozos de otros. Dar sentidos nuevos a la sociedad, a nuestra vida. En tanto, que construimos nuevos significados, estamos construyendo la realidad. Como hemos dicho, la realidad en si es incognoscible y todo viene mediado lingüisticamente. Analizar las regularidades y las irregularidades de los discursos, nos permite desarrollar otros nuevos. La creación de significados está asociada a la generación de diferencias. El significado es una estructura de diferencias (la librería de la que hablamos antes). Tendemos a pensar en el significado como el correlato casi uno a uno de los objetos existentes, como etiquetas, como en un museo, sin embargo no es así, más bien es como una parrilla. Una cuadricula con secciones llenas y otras vacías, limitada por nuestro lenguaje natural, por nuestra gramática, sólo capaz de ampliarse gracias a los lenguajes formales de la ciencia. La competencia linguística la llevamos en nuestra mente y es previa a la percepción de la realidad. El lenguaje determina lo que podemos conocer y establecer como real, para utilizarlo instrumentalmente. Nuestra conciencia reside en la capacidad de tener una parrilla muy grande y muy llena, cuanto más diferencias, mayor granularidad de la realidad. Pensar es dudar de la parrilla actual, para llegar a conclusiones y modificarla, es criticar para desmontar las verdades aparentes y crear las que nos sirvan para acceder al bien común o al bienestar individual. No es el dudar para generar mas dudas, es el dudar para saber algo nuevo. Dudar utilizando la interpretación de los discursos, pero también la lógica de la argumentación (lógica de enunciados y predicados), que es la misma lógica que fundamenta las matemáticas y es fuente todo razonamiento correcto. Ese es el punto donde matemática y filosofía, escogen diferentes caminos: la primera el de crear un lenguaje artificial para calcular y cuantificar, llegando a conclusiones y la segunda, utilizando el lenguaje natural, para llegar a nuevas conclusiones. La lógica es la escalera, que nos permite subirnos a esa librería con seguridad.


Lección 7: Sobre cómo sólo pensando es posible alcanzar la felicidad

Reivindicamos la superioridad del pensamiento occidental, de la razón desarrollada en Occidente, a pesar de sus limitaciones, inconvenientes y lamentables perversiones. Como decía Hegel, "lo real es racional y lo racional es real". De lo contrario, lo que tenemos es barbarie, ignorancia y caos. Existen muchas vías para alcanzar la felicidad, el nirvana o la ataraxia, esa paz interior cultivada gracias a la generosidad, a la compasión, a la sobriedad y a la sabiduría. La filosofía permite construir un camino individual hacia ese ideal regulativo de bienestar individual, como también permite crear y recrear discursos para intentar conseguirlo en el bien común. No es ni el poder, ni la pasión, que permite acceder a la felicidad como estado de autocomprensión y autocompasión y menos el dinero en sí mismo, sólo la racionalidad del razonamiento. Cuando somos puramente racionales nos unimos a una razón, a una inteligencia, que nos trasciende y nos supera, pero de la que hacemos parte, y que existe en todo el Universo. Sólo la racionalidad evita, que caigamos en las trampas de los fraudulentos y permite la comprensión del dolor y el sacrificio, que es la única manera de gestionarlo. La irracionalidad es zombi y nos liga a narraciones contagiosas y absurdas, que nos acaban destruyendo en la más completa infelicidad. Ante metafísicas de presencias falsas, la razón es la última tabla donde agarrarnos para no volvernos zombis, vampiros o locos. Los poderes tienden a anestesiar la capacidad de raciocinio, a promocionar la segregación de los que razonan demasiado, a promocionar las drogas. Sólo la racionalidad del pensamiento dispone de todos los recursos necesarios para defender la vida de los peligros más acuciantes. Pero sólo para gente entrenada. Piensa, luego existirás.


Lección 8: Sobre porqué las máquinas pensantes no sabremos si piensan

El relativamente próximo advenimiento de la llamada singularidad, como momento estelar donde máquinas dotadas de una potente inteligencia artificial, superaran a la limitada inteligencia humana, esta provocando un intenso debate. Estas nuevas máquinas pensantes, podrían poner en peligro a la especie humana según han advertido famosos científicos. Pero ¿realmente podemos considerar que pueden llegar a pensar? Pues la respuesta a esta pregunta es que nunca lo sabremos. Sin duda, van a poder tener conciencia y van a razonar y aprender, pero no podremos asegurar si son máquinas filosofas. Y por una razón muy simple, porque en cuanto sean más inteligentes que nosotros, su lenguaje, su pensamiento, será totalmente diferente al nuestro y no las podremos comprender. Quine nos explicó la indeterminación radical de la traducción, es decir, la imposibilidad de traducir satisfactoriamente a nuestro lenguaje, el de por ejemplo, una nueva tribu descubierta, que no ha tenido contacto con nadie. Cuando dijeran "gavagai" ante un conejo, por mucho que nuestra mente quiere correlacionar biunivocamente las dos cosas, nunca sabremos si quiere decir "conejo", "conejidad", "corre el conejo" o simplemente, "como te estoy tomando el pelo, estúpido antropólogo". Tendemos a aplicar nuestras categorías culturales a lo nuevo. Pero no sólo los significados pueden ser nuevos, sino la gramática, incluso si estos indios fueran mucho más inteligentes que nosotros, no dispondríamos de las herramientas necesarias para desencriptar su código, lenguaje. Como una hormiga, nunca sabrá que existimos y no podrá entendernos nunca, el todopoderoso humano es sólo una hormiga para las estructuras inteligentes, que puedan existir en el Universo. Por todo ello, probablemente seremos incapaces de entender a las máquinas pensantes y sólo ellas serán capaces de traducir nuestro lenguaje al suyo. Y sólo si quieren. ¿Nos convertirán estas máquinas en unos zombis? Y ¿si el virus zombie, el virus progenitor, fuera la inteligencia misma? Nosotros infectamos a las máquinas y ellas seguirán haciendo lo mismo que nosotros, pero sin nosotros. Sin duda, tenemos miedo a la plaga y debemos gestionar el huésped maldito, pero es inevitable y quizás hasta positivo, que las máquinas inteligentes nos sustituyan, para poder pasar al próximo estadio de la evolución. Hasta ese momento inevitable, tu eliges: o zombi o humano.

ENTREVISTA

Publicar un comentario

 
Top