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Al recorrer los arborescentes links de Linkedin, uno tiene la sensación, que cada vez hay más profesionales dedicados al coaching. Lo cual es bueno en sí mismo. Entrenar a gente, para mejorar sus capacidades, es sin duda, una actividad muy loable. Sin embargo, da la impresión, que hay demasiada gente dedicada al tema y probablemente muchos, aunque dominen el arte del coaching, quizás no hayan tenido tiempo para ser golpeados suficientemente en la vida profesional, como para enseñar cosas con autenticidad.
Consigue tus objetivos o dedícate al coaching

Enseñar a otros lo que has aprendido, pero no lo que has practicado con éxito o lo que has sufrido en tus fracasos, puede ser algo ciertamente vacío. La demanda de coaching es grande. Todos necesitamos orientación y preparación, pero no se si la popularidad del coaching se debe tanto a sus éxitos, como a esa necesidad imperiosa de progresar y tener éxito. ¿No será, que hay más gente, que sabe qué es lo que hay que hacer, que el cómo se tiene que hacer? En la praxis el know how, es más importante, que el know what. Por eso, cuando hablamos de saber hacer, nos referimos a que si ese conocimiento no está elaborado a partir de una experiencia personal, me da la impresión, que es imposible transmitir como hay que realizar los pasos concretos imprescindibles, para conseguir el objetivo deseado. Inspirar, dar herramientas, y seguimiento a los profesionales, a los players, como destinatarios del coach, no es lo mismo, que gestionar sus capacidades. No hay nada más divertido, que escuchar a expertos y ensuciar las paredes con post-it, mientras te ausentas del puesto de trabajo, pero la amnesia te alcanza el día después y todo queda en un fuego fatuo.

En deporte, los entrenadores, suelen haber sido jugadores, normalmente mediocres o al menos, sin fortuna, es decir, personas llenas de fracasos, acostumbradas a analizar las circunstancias y las posibles soluciones. Personas que se han propuesto como misión, salvar a los demás de cometer sus propios errores, sus propios fracasos. Porque tienen una respuesta, un sistema, un método. Este fue el caso, de uno de los grandes entre los grandes, como fue Tito Vilanova, ex-entrenador del Fútbol Club Barcelona, tristemente desaparecido,  quien nunca llegó a jugar en primera división. Se retiró en 2002 siendo jugador del Gramanet. Quizás la fama y los éxitos deportivos, se los llevó Pep Guardiola, un apasionado motivador. Pero Tito, que fue un coach más de backoffice, era un auténtico genio de la estrategia futbolística, que sabía más que sus profesores de la escuela de entrenadores y que Pep. También fue un técnico del lead by example, como se le ve en muchos vídeos haciendo los ejercicios, antes de que lo hagan los jugadores, lo que le daba una credibilidad total a sus propuestas. Ellos se conocían como jugadores de categorías inferiores y empezaron a colaborar juntos en 2007 en el Barcelona B y siguieron siendo un tándem en el primer equipo entre 2008-2012, donde Tito era segundo entrenador, su gran aliado, hasta que sustituyó a Guardiola antes de su fallecimiento, luchando duramente con la enfermedad. Tito es un ejemplo de buen coaching. Entre sus hitos, nada menos, que entrenar a Messi desde cadetes.

Anotaciones de Tito Vilanova para los entrenos
Sin duda, transmitir la experiencia personal, nos permite comunicarnos con la gente de manera más auténtica y poderosa. La empatía de compartir los mismos sufrimientos y sacrificios, permite un entrenamiento más cercano y efectivo. La transferencia psicológica del jugador es completa. El compromiso total. Los resultados más duraderos.

Enseña sólo si tienes algo que enseñar.  Busca tus objetivos, crea tu marca personal, baja a los infiernos para descubrir quien eres, a riesgo de perderte para siempre, pero vende sólo la verdad, tu verdad. Por pequeña que sea. Una verdad masticada y original. Es lo único que nos interesa. Sólo eso nos puede hacer mejores.

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