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"An honest money system is the only alternative",  Frederick Soddy 
FMI: previsiones para 2016
Lo que llamamos dinero no es una cosa, es un signo, una cosa que está por otra. Esta cosificación del valor, hace tangible el concepto de dinero, pero no es el dinero en sí mismo. Es la presencia presente, pero no lo que hace que se presente. Más allá de esta evidencia, poco evidente para el sentido común, hay que decir que el dinero es sobre todo una relación. Una relación social. Por eso, el dinero no es siempre el mismo en la historia. Va adoptando formas diferentes y nuevas funcionalidades. En general, los economistas son bastante malos definiendo el dinero, sin embargo no hay cosa más reveladora de la esencia última del dinero, que esos mismos intentos de conceptualización. Estos permiten deducir las auténticas capacidades del dinero. Más por lo que no se dice, que por lo que se dice. Lo único estable en el tiempo, es que el dinero es una relación social de poder para intercambiar valor. Más que una relación de confianza, como dicen algunos, es una relación de poder. Esta relación podría ser equitativa, pero hasta hoy ha sido y es, eminentemente asimétrica, obligatoria. Reducir sensiblemente la divergencia es el reto solidario. Anular completamente la diferencia es el error idealista.

El totalitarismo monetario

A pesar de la reciente aunque modesta democratización en el mundo de la empresa, en la economía real, productiva, podemos afirmar sin embargo, que en el mundo financiero, no se ha dado ningún paso adelante. Más bien al contrario. Si nuestra economía se compone de una democratización light, el mundo financiero, que es el auténtico propietario de la economía real, es una auténtica dictadura. Es la soberanía absoluta sobre la producción y distribución de bienes. Específicamente la creación del dinero es una dictadura en manos de una élite mundial de banqueros. Ya Spengler, leído con toda la higiene y precaución ideológica, por supuesto, en total desacuerdo con sus conclusiones, tiene análisis muy interesantes, de total actualidad. El habla del totalitarismo del dinero[i] como causa de la decadencia de Occidente:

“la dictadura del dinero progresa y se acerca a un punto máximo natural, en la civilización fáustica como en cualquier otra”[ii]
También incide en la subusnción de la producción al mundo financiero, lo que hace borrar cualquier medida del valor por cuenta de energía o trabajo, siendo el poder bancario el único referente:
la “progresiva emancipación con respecto al concepto de magnitud”[iii]. Con mayor claridad“El pensamiento en dinero produce dinero: este es el secreto de la economía mundial. Cuando un organizador de gran estilo escribe un millón en un papel, el millón existe, pues su personalidad como centro económico garantiza una correspondiente elevación de la energía económica de su esfera. Esto y no otra cosa significa para nosotros la palabra crédito”[iv]
Spengler constata la victoria del capital financiero:“Los bancos, y con ellos las bolsas, desde 1789 han ido respondiendo a las necesidades de crédito que siente en proporción creciente la industria; con lo cual se han constituido en fuerzas substantivas y pretenden ser, como siempre el dinero en toda civilización, la única fuerza. La vieja lucha entre la economía productora y la economía conquistadora se eleva hasta convertirse ahora en una silenciosa y gigantesca lucha de los espíritus en el suelo de las urbes cosmopolitas. Es la lucha desesperada entre el pensamiento técnico, que quiere ser libre, y el pensamiento financiero”[v]
El poder financiero ejerce su totalitarismo con total indeterminación: “La dictadura del dinero progresa y se acerca a un punto máximo natural, en la civilización fáustica como en cualquier otra. Y ahora sucede algo que sólo puede comprender quien haya penetrado en la esencia del dinero. Si éste fuese algo tangible, su existencia seria eterna. Pero como es una forma del pensamiento, ha de extinguirse tan pronto como haya sido pensado hasta sus últimos confines el mundo económico, y ha de extinguirse por faltarle materia. Invadió la vida del campo y movilizó el suelo; ha transformado en negocio toda especie de oficio; invade hoy, victorioso, la industria para convertir en su presa y botín el trabajo productivo de empresarios, ingenieros y obreros. La máquina, con su séquito humano, la soberana del siglo, está en peligro de sucumbir a un poder más fuerte. Pero, llegado a este punto, el dinero se halla al término de sus éxitos, y comienza la última lucha, en que la civilización recibe su forma definitiva: la lucha entre el dinero y la sangre”[vi]
No estamos de acuerdo en el cesarismo y en, que solo la sangre puede superar al dinero como Spengler dice: ”Un poder sólo puede ser derrocado por otro poder y no por un principio”[vii]. Para nosotros esa frase habría que interpretarla como, que sólo un sistema monetario puede sustituir a otro.
La creación del dinero es el proceso mediante el cual los Bancos Centrales regulan la oferta monetaria y los bancos comerciales, mediante el sistema de reserva fraccionaria, crean dinero a través de los créditos sin contrapartida alguna.  Quien puede crear el dinero tiene el poder, en todas las sociedades antiguas se ejercía la autoridad a través de la creación de moneda, que representaba un contrato social de esclavitud entre los productores y los usuarios. El dinero no es un contrato social adoptado libremente, es una imposición totalitaria, que subsume toda la existencia humana.
La única soberanía que existe es la del dinero. Quien crea el dinero manda, tiene el poder. Los antiguos soberanos acuñaban moneda porqué tenían el poder. Los países que no tienen moneda no son completamente soberanos.  La soberanía política del Estado nacional es tan solo un relato convincente para los ciudadanos de la mayoría de los países dependientes, pero la soberanía económica no tiene patria. Las monedas son interdependientes, lo que quiere decir, que unos países mandan sobre otros. Las monedas flotan sin referente alguno más, que la capacidad de mando de las más fuertes. El sistema monetario, es un sistema desigual, que sólo beneficia a unas élites, creando descomunales deudas soberanas imposibles de pagar, que ahogan a los Estados, que tienen que pagar sus elevados intereses compuestos y consiguiendo, que los ciudadanos soporten una inflación galopante, que vacía el valor de lo que han producido con su trabajo.
Las empresas financieras son las que controlan la producción y la maximizan según sus intereses de creación de valor. La concentración oligopólica del capital es máxima hoy en día: 737 multinacionales controlan el 80% del valor accionarial de las 43.000 empresas multinacionales existentes, y de estas 147 controlan el 40%, de las cuales, tres cuartas partes son entidades financieras. Unas diez empresas, normalmente, controlan más del 50% de cada industria. En el caso de la alimentación existen concentraciones por encima del 70%, lo cual pone los pelos de punta. La facturación de las 15 empresas más importantes del mundo equivale al PIB de la Unión Europea. Según reveló The New York Times, nueve personas en el mundo controlan el mercado de derivados, que mueve 700 miliardos de dólares. La creación o producción, que realizan las entidades bancarias privadas a través de las reservas fraccionarias, equivale al 90% del dinero en circulación, mientras los Bancos Centrales, que son frecuentemente bancos privados también, crean nueva moneda tan sólo por un 10% del total. Los Bancos Centrales, además gestionan la inflación a través de la oferta monetaria para mantener la valorización de las empresas, a costa de destruir el valor generado por la sociedad.
La autodeterminación monetaria

Hace años Hayek, el padre del monetarismo, y máximo oponente de Keynes en teoría de política económica, escribió en 1976 un libro llamado The denationalisation of Money. Hayek desde su ultraliberalismo propone la sustracción del monopolio de la emisión del dinero a los Bancos Centrales, como la mejor solución para controlar la inflación. Dándole la vuelta a esta gran idea, lo que aquí proponemos es socializar y democratizar, en vez de liberalizar y privatizar, la creación del dinero. Poner en manos de la sociedad civil la creación de dinero, de organizaciones cooperativas, en vez de empresas. Hayek rompe un con un axioma, que se remonta al origen del dinero, la acuñación del dinero exclusivamente por parte de los soberanos, el dinero de curso legal, de su uso obligatorio. A la competencia de monedas de Hayek, nosotros replicamos con monedas complementarias y cooperativas. Hayek parte de una concepción del dinero diferente a la de sus tiempos, como mero medio de cambio, representado por la moneda. Su concepción basada en los grados de liquidez es la que se ha ido imponiendo con el tiempo, al hablar de agregados monetarios:

“No clear distinction between money and non-money (…) What we find is rather a continuum in which objects of various degrees of liquidity, or with values which can fluctuate independently of each other, shade into each other in the degree to which they function as money.! …'Currency' is, for this reason, more appropriate, since objects can 'have currency' to varying degrees and through different regions or sectors of the population”[i]
Y añade apreciaciones muy interesantes sobre la función social, que debe tener el dinero:
“Money is not a tool of policy that can achieve particular foreseeable results by control of its quantity. But it should be part of the self-steering mechanism by which individuals are constantly induced to adjust their activities to circumstances on which they have information only through the abstract signals of prices” [ii]
En este sentido, aunque Hayek es liberal, se opone radicalmente al monetarismo neoliberal de Friedman, basado en la consideración cuantitativa del dinero:
“My fundamental objection to the adequacy of the pure quantity theory of money is that, even with a single currency in circulation within a territory, there is, strictly speaking, no such thing as the quantity of money, and that any attempt to delimit certain groups of the media of exchange expressed in terms of a single unit as if they were homogeneous or perfect substitutes is misleading even for the usual situation. This objection becomes of decisive importance, of course, when we contemplate different concurrent currencies”[iii]
A Hayek le parece que las políticas monetarias, que utilizan la gestión cuantitativa de la oferta, son más bien la causa y no la solución de las crisis:
“What we should have learned is that  monetary policy is much more likely to be a cause than a cure of depressions, because it is much easier, by giving in to the clamour for cheap money, to cause those misdirections of production that make a later reaction inevitable, than to assist the economy in extricating itself from the consequences of overdeveloping in particular directions”[iv]
La utopía auténticamente liberal, hayekiana se fundamenta en la abolición del monopolio de la emisión de moneda por los bancos centrales y el permiso para una libre emisión por entidades privadas en competencia autoregulada únicamente por el mercado. Hayek defiende:
 “the abolition of any kind of exchange control or regulation of the movement of money between these countries”[v], así como, “the abolition of the government monopoly of the issue of money should involve also the disappearance of central banks as we know”[vi] y por tanto, “abolishing the exclusive use within each national territory of a single national currency issued by the government”[vii]
Hayek insiste en que el monopolio público es innecesario y el problema es que es asumido como algo lógico y natural, cuando no debe serlo. Es una consecuencia de la ideología del Estado Nacional.
“there is no necessity or even advantage in the now unquestioned and universally accepted government prerogative of producing money”[viii]
Y debe pasar a manos privadas capaces de crear divisas, que en muchos casos llama “tokens” al igual que en el mundo de las criptomonedas:
 “a number of institutions in various parts of the worldwhich are free to issue notes”[ix]
Finalmente, Hayek pretende impulsar un movimiento del libre comercio de las monedas. Un concepto muy interesante, hecho realidad por las criptomonedas más que por el Forex.
“What we now need is a Free Money Movement comparable to the Free Trade Movement of the 19th century, demonstrating not merely the harm caused by acute inflation, which could justifiably be argued to be avoidable even with present institutions, but the deeper effects of producing periods of stagnation that are indeed inherent in the present monetary arrangements”[x]
Existen un sinfín de iniciativas de las llamadas Complementary Money (dinero alternativo). Empezando por los llamados Greenbacks de Lincoln, recibos basados en horas-hombre en vez de oro pedido en préstamo, que circulaban como moneda. Kennedy fue el último presidente en emitir Greenbacks como billetes de libre circulación no emitidos por la FED y respaldados por la plata. Curiosamente los dos presidentes tuvieron el mismo fin. La Ithaca Hour de Paul Glover donde una hora es igual a 10 dólares salario promedio para esa área, el Time Dollar de Edgar Cahn, Friendly Flavors, Bancos como Grameen de Yunus y un sinfín de ejemplos. Estas monedas son legales en al menos 35 países y existen más de 5.000 programas de intercambio a nivel mundial. Una demostración empírica de la validez de este tipo de moneda, fue realizada por el profesor de economía Giacinto Auriti en Guardiagrele, Italia. Él mismo imprimió sus propios billetes libres de deuda llamados simec, intercambiando 2 liras por simec. Cada comerciante local había duplicado el dinero disponible en poco tiempo. Se reactivó la economía local doblando la oferta monetaria con esta iniciativa tan simple, mientras que los que no aceptaron su moneda, cayeron en el estancamiento. Este tipo de monedas complementarias, suelen surgir a nivel local de comunidades pequeñas, ayuntamientos o regiones. En ese caso, se les llama People’s Money (dinero municipal o dinero del pueblo). El primer gobierno regional en emitir moneda fue Massachussets en 1691. Casi siempre en las grandes crisis emergen estas alternativas, como ocurrió durante la Gran Depresión, donde cientos de comunidades emitieron su propia moneda. Existen muchos ejemplos de moneda alternativa local, de los que quizás el Banco Palmas en Brasil o el WIR en Suiza sean los más paradigmáticos. La dualidad de monedas, una nacional y otra local, ha sido bastante frecuente históricamente desde la Edad Media. También existen versiones electrónicas de moneda alternativas como el LETS de Linton o la criptomoneda bitcoin de Satoshi Nakamoto. Este totalitarismo monetario, se fundamenta en la propiedad exclusiva de los Bancos Centrales de crear dinero y en la capacidad crediticia de la banca corriente. Las divisas son intercambiadas en mercados como mercancías por unos cuantos operadores financieros globales que dominan el mundo, pero esos bancos están teniendo un importante desafío en las monedas complementarias. Frente a la dictadura monetaria, desde hace tiempo, se han constituido más de 5.000 monedas llamadas complementarias o alternativas[xi], que conviven a nivel local con las de uso legal, permitiendo mantener el valor y la capacidad de inversión a nivel de ciertas comunidades. Esta autodeterminación monetaria es la democracia a nivel monetario y no puede existir sin que la producción del dinero esté en manos de la sociedad civil, sin que la soberanía monetaria sea transparente y distribuida. Entre esas monedas, el bitcoin es un punto de inflexión. Es la primera criptomoneda, que consigue una enorme liquidez.
La ética monetaria

Un químico poco conocido, Frederick Soddy, a pesar de ser Premio Nobel por sus contribuciones sobre la radiación atómica, puso las bases para una teoría de económica basada en la energía como posteriormente desarrolló Nicholas Georgescu-RoegenSin embargo, aquí lo tratamos por su clarividente teoría del dinero como dinero virtual, olvidada y menospreciada por el establishment económico. Soddy realiza una auténtica deconstrucción del concepto de dinero. Seguimos sus libro de 1934 The Role of Money. What It Should Be, contrasted with What It Has Become y Wealth, Virtual Wealth and Debt. The Solution of the Economic Paradox de 1933.

Soddy como buen físico, ve enormes divergencias entre el funcionamiento de la naturaleza y lo que el considera como auténtica riqueza y lo que el sistema financiero considera como riqueza, que es lo que él denomina riqueza virtual creada por un dinero artificial sin contrapartidas reales, el dinero-deuda, al que llama dinero virtual.

"This physical distinction between consumable and unconsumable wealth is at bottom an energy distinction" [i]

La producción crea la riqueza real, en cambio la deuda crea una riqueza irreal, virtual.

"Industry and agriculture, the producers of the positive wealth by virtue of which communities live, can only expand by getting deeper and deeper into debt to the banks"[ii]

En este sentido puede decir que es la naturaleza la que en realidad ha sido esclavizada:

"Nature has been enslaved and men may, indeed must, be free" [iii]

El capital es riqueza individual y deuda común. Así la funcionalidad absurda del dinero es ser deuda como riqueza virtual sin contrapartida, como valor negativo. Llega a definirla como riqueza negativa imaginaria, psicológica por oposición a lo físico:

"Money is a debt which cannot be repaid because there exists nothing with which to repay it, and capital is a debt that cannot be repaid because against it there exists things of social use only, that can never again be converted into what individuals require and consume" [iv] 

Igual que otros autores, define al sistema monetario como dictadura, como totalitarismo, llamándolo incluso "The Real Universal Dictatorship" [v]:

"That sort of dictatorship already exists universally in fact, whatever the pretence, and the nation that first recognizes the truth will not need to set up any other dictator within its realm nor fear aggression or interference from without" [vi]

Este sistema es inestable por naturaleza y una de sus tareas inevitables es la destrucción masiva de valor, ya que no cumple con las leyes de la termodinámica propias de la naturaleza. Soddy considera que la riqueza virtual, no pertenece a los bancos, sino a la comunidad y por tanto, debe ser gestionada por el Estado a nivel nacional:

"To stabilize its value is quite impossible without utterly destroying the pretences upon which the banking system has battened" [vii]

"A new currency has been created by the banks through people engaged in industry incurring debts to the banks which cannot be repaid except by destroying that currency, for there is nothing else to repay it with" [viii]

Las crisis económicas cíclicas nada tienen que ver con la auténtica riqueza, sino con el acceso al crédito y con la destrucción del valor por parte de la banca internacional.

"The 'credit of the nation' is not merely its power of running into debt for money to its individual citizens, its power of running into debt to its individual citizens for actual goods and services—whereby money itself originates" [ix]

Las soluciones que Soddy plantea al anómalo sistema monetario son la supresión del sistema de reserva fraccionaria mediante el cual los bancos pueden crear dinero de la nada con respaldo mínimo y un apalancamiento enorme. Propone un ratio 1:1, con lo que deben almacenar el 100% del dinero prestado. De la misma manera que en la naturaleza, en la producción de bienes nada puede ser creado de la nada, si no en base a unas materias primas. Tampoco aboga por el interés compuesto, que es la causa de la inflación y de la bancarrota de las empresas. La capacidad de crédito debe ser gestionada a nivel nacional por el Estado. En su termonología, la riqueza virtual debe ser restituida al Estado. De esta manera, con el gasto público y los impuestos, éste puede corregir las tendencias inflacionarias y deflacionarias. Soddy no es partidario de la nacionalización de los bancos, pero si de la nacionalización del dinero mismo. 

"The object is to stop private minting and nationalize money itself, not to control legitimate account-keeping or other financial institutions" [x]

Añade otras propuestas como mantener constante un índice de precios, la libre fluctuación de tipos de cambio a nivel internacional y un comercio internacional desregulado. Sin embargo, como hemos visto, su contribución más importante es desmontar el esquema de la creación y destrucción de dinero:

"Banks create and destroy money arbitrarily and with no understanding of the laws that correlate its quantity with the national income. They have been allowed to regard themselves as the owners of the virtual wealth which the community does not possess, and to lend it and charge interest upon the loan as though it really existed and they possessed it. The wealth so acquired by the impecunious borrower is not given up by the lenders, who receive interest on the loan but give up nothing, but is given up by the whole community, who suffer in consequence the loss through a general reduction in the purchasing power of money" [xi]


El monetarismo colaborativo

La creación de dinero como mercancía es el problema. Autores clásicos indican los problemas funcionales. Una lectura inversa de algunos, permite realizar un pequeño bosquejo de una deconstrucción del funcionamiento actual del dinero. No sólo los bancos comerciales producen dinero, también los Bancos Centrales, que son privados, así como muchos productos financieros completamente fuera de control de cualquier regulación. Toda esa enrome riqueza virtual sin una contrapartida productiva y energética, por muchas crisis y guerras que se produzcan, ya no puede requilibrar un sistema de crecimiento basado en la extracción masiva de valor. Es imposible mantener las ganancias con los desequilibrios actuales, mediante la pura creación de dinero. Y esta vez, ni la desvalorización constante, ni la destrucción masiva de valor, va a ser suficiente. El ajuste necesario es descomunal. Sistémico. Mientras se desmorona el sistema monetario actual, resurgen muchos movimientos monetarios alternativos, que constituyen una autodeterminación monetaria social. Entre ellos el bitcoin con su protocolo blockchain, han creado una brecha tan profunda, que son ya parte de una alternativa, no sólo real, sino masiva e irreversible. En un mundo sin trabajo y sin energía, en decrecimiento, la blockchain es una buena base para asentar un sistema monetario, un monetarismo (mal empleando la palabra conscientemente) colaborativo y distribuido, como eje central de una nueva economía del bien común.

NdA: Este escrito es del 2015, no computa para los objetivos de 2016.

NOTAS SOBRE SPENGLER

[i] Ver mi artículo Busom, R. The democratizacion of money. The creation of a monetary self-determination against monetarist totalitarianism, en Academia.edu, aqui.
[ii] Spengler,O. La decadencia de Occidente, Tomo II, p450.
[iii] Spengler, op cit, Tomo 2 p441.
[iv] Spengler, op cit, Tomo 2, p441-442.
[v] Spengler, op cit, Tomo 2, p450.
[vi] Spengler, op cit, Tomo 2, p450.
[vii] Spengler, op cit, Tomo 2, p450.

NOTAS SOBRE HAYEK

[i] Hayek, F. A. Denationalisation of Money. -The Argument Refined. An Analysis of the Theory and Practice of Concurrent Currencies, IEA, 1990, p56.
[ii] Hayek, F. A op cit, p102.
[iii] Hayek, F. A op cit, p81.
[iv] Hayek, F. A op cit, p81.p102
[v] Hayek, F. A op cit, p23.
[vi] Hayek, F. A op cit, p105.
[vii] Hayek, F. A op cit, p26.
[viii] Ibidem.
[ix] Hayek, F. A op cit, p46.
[x] Hayek, F. A op cit, p133.
[xi] Ver artículo Wikipedia Alternative currency.

NOTAS SOBRE SODDY


[i] Soddy, F. The Role of Money. What It Should Be, contrasted with What It Has Become, p143.
[ii] Soddy, F. op cit, p50.
[iii] Soddy, F. op cit, p162.
[iv] Soddy, F.  op cit, p209.
[v] Soddy, F.  op cit, p212.
[vi] Soddy, F.  op cit, p216.
[vii] Soddy, F.  op cit, p84.
[viii] Soddy, F. op cit, p49-50.
[ix] Soddy, F. op cit, p86.
[x] Soddy, F. op cit, p209.
[xi] Soddy, F. Wealth, Virtual Wealth and Debt. The Solution of the Economic Paradox, p250.

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