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La marca remarca. La marca identifica y nos personifica. Pero no puede ser lo mismo, más de lo mismo. Lo idéntico a lo otro. Lo común se convierte en indiferente. Las marcas prefabricadas, que repiten patrones reutilizados, no sirven. No seas una marca blanca de un arquetipo profesional. No copies, reinvéntate. No sigas la moda, se la moda. Marca tendencia de marca.

La marca personal no sólo tiene que ver con lo que somos, con nuestra identidad profesional y personal, en el momento actual, sino con lo que fuimos, con lo que somos en los demás. Se trata de nuestra huella, de nuestra huella en el mundo, de lo que perdurará tan sólo como un dibujo en la arena del mar o como un sólido monumento. La huella va sobre la vida propiamente dicha. Nuestra reputación nos precede. La huella de nuestra marca se refleja en nuestro relato. Tener un buen relato de uno mismo es imprescindible. Y auténtico, lo que no quiere decir, que no pueda ser limado y embellecido, como todas las historias contadas por sus protagonistas. Tu propio elevator pitch.

Nuestra huella es la tarjeta de presentación de nuestro valor de mercado profesional, de nuestro valor de cambio. Lo que representa la razón por la cual otros nos contratarían. La huella expresa la promesa de nuestra capacidad de resolución de los problemas, para la empresa de los reclutadores, y es lo que fija nuestro precio. Existen personas con un gran valor profesional, en capacidades y conocimientos, con un gran valor de uso, pero si este valor no consiguen realizarlo a través de su habilidad emocional y gestión táctica, su valor de cambio será bajo y su empleabilidad débil. 
Ser diferente de lo mismo, de lo estándar y de lo común, es fundamental. La máxima utilidad es la diferenciación, es lo que nos hace únicos, no sólo como individuos, sino como relatos, pero no es nada fácil ser uno mismo. De hecho, no se puede ser completamente uno mismo, porqué siempre somos producto de tradiciones familiares e influencias profesionales, pero de lo que si somos dueños, es de nuestro camino y de nuestras decisiones. 
Lo importante es creer en lo que creemos que somos con determinación, y tener un objetivo de como ser mejores o de como hacer a los otros mejores, y en el camino conseguir aliados. Crear una comunidad de seguidores, que van en la misma dirección.
"It's this simple: You are a brand. You are in charge of your brand. There is no single path to success. And there is no one right way to create the brand called You. Except this: Start today. Or else",  (Tom Peters)

La marca surge después de la huella, no antes. Y la huella también tiene que ver con el deseo. La pasión en lo que hacemos no se puede ocultar, no se debe rehuir. Sin pasión no hay huella, sólo mancha. Hay que encontrar la marca más que construirla. Primero hay que saber quienes somos, quien queremos ser. Y eso es un proceso de sinceridad y humildad descarnada, que no todos están dispuestos a hacer. Pero no hay buenas marcas sin buenas huellas, sin esfuerzo y sacrificio, sin perder el miedo a perderse para siempre, mientras uno se busca a sí mismo. Es un proceso artesanal. No compres tu marca en el hiper. Marca Steve Jobs.
Deconstruye tu marca personal. Destruye tu imagen actual. Ponla a prueba. Desmárcate de la marca personal superficial y prefabricada. Investiga hasta tus orígenes quien eres. Y luego, cuéntanos un buen cuento de tu vida.
(Publicado originalmente en Linkedin)


Artículo original de Tom Peters en Fast Company: The Brand Called You

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