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Todos sabemos quién es Edison. El inventor de la bombilla. O al menos, eso se nos decía por entonces, cuando yo era niño. El día que murió Edison, se apagaron las luces en muchas ciudades en su homenaje. Mi padre, que se dedicó al diseño industrial por un tiempo, recibió un premio por su excelencia en el trabajo, que era una gran bombilla sobre una base de madera, con una inscripción que ponía: "al hombre de las ideas luminosas". Me encantaba.

Conocí la figura de Edison con mayor detalle, gracias a un librito en que, de manera novelada, se daba cuenta de su biografía. Tenía ocho años y lo tiré a la basura. Total, todos lo sabíamos, había inventado la bombilla, ¿qué más necesitábamos saber? Mi padre lo recogió y me preguntó porqué había hecho eso. Le contesté porqué no me interesaba. Mi padre se tomó la molestia de leerme un capítulo del libro cada día. Al acabar, me preguntó si me había gustado. La verdad es que si, dije. A lo que replicó, "ves como todos los libros tienen algo interesante...". Y lección aprendida. Me resulta imposible tirar un sólo libro. Ni siquiera el manual de uso de la lavadora.

Esta es la pequeña historia de cómo llegué tempranamente a admirar a Edison. La verdad, es que me sorprendió todo lo que llegó a hacer: el telégrafo cuadruplex, el fonógrafo, un teléfono mejorado, el bolígrafo eléctrico, la bombilla, el micrófono de carbón, el quinetoscopio (cinematógrafo), fluroscopio (rayos x), mimeografo (fotocopiadora), el dictáfono (grabadora), la distribución de la electricidad (basada en su concepción de la corriente continua), entre muchas invenciones menores, mejoras, patentes y nuevos negocios.

Desde entonces, me convertí en un edisonista convencido. Hasta que descubrí a Tesla. Y si, lo confieso, tuve un flirteo temporal. Fui teslista de adopción, deslumbrado por los geniales descubrimientos y por su figura radical de inventor puro y genial, al estilo del personaje Howard Roark de la novela El manantial de Ayn Rand.

Tesla realizó innumerables inventos como la transferencia inalámbrica de energía eléctrica mediante ondas electromagnéticas, la corriente alterna, dispositivos de electroterapia o diagnóstico, especialmente un generador de rayos X de un solo electrodo, la turbina sin paletas operada por la fricción de fluidos, la llamada bobina de Tesla, el control remoto, la bujía para encendido de motores de explosión, entre tantos otros.

Pero al final, abandoné a Tesla y volví al edisonismo. Y ¿por qué? Simple y llanamente, porqué Edison fue enormemente mejor. Edison era un emprendedor y un innovador. Tesla era un inventor. Edison tenía colaboradores y existen innumerables fotos con ellos, como se ve en su laboratorio de Menlo Park. Tesla era un megalómano solitario, aunque tenía unos pocos asistentes en el laboratorio de Colorado Springs, y ninguna foto de ellos. De Tesla sólo tenemos imágenes en solitario, incluso dentro del mismo laboratorio.

Tesla en Colorado Spring Labs
La grandeza de Edison fue en crear un método para inventar invenciones, lo que hoy llamamos un método para innovar. Pero no sólo eso, también un laboratorio, un auténtico sandbox, con un equipo multidisciplinar. Edison se enfocó en crear una empresa cuyo ADN era la cultura de la innovación. Por el contrario, Tesla fue y proyectó la imagen de un genio solitario.
Edison Labs en Menlo Park. Edison en el medio de la primera foto.
 No nos equivoquemos, Edison era un tirano despreciable, ambicioso y peleón, pero reconocía el talento y lo hacía crecer, por puro egoísmo empresarial. Pero si te respetaba, podías aprender mucho con él. Trabajaba en equipo y creó una organización excepcional y grandes empresas como Consolidated Edison, que aún existe hoy en día. La prueba del funcionamiento de los inventos era su aceptación por el mercado

En cambio, Tesla fue un tipejo oscuro y engreído. Solitario, egocéntrico y soberbio. Nunca nos hubiese enseñado nada. Nunca hubiéramos podido colaborar con él, ni tenerlo como amigo. Precisamente, nos ha costado rescatarlo del olvido, porqué no estaba muy conectado con el mundo. Tesla era un inventor. Edison fue un innovador. Practicaba la cultura de la innovación, trabajaba la organización con el sólo propósito de experimentar, prototipar y comercializar. Su laboratorio de Menlo Park estaba organizado en ambientes abiertos y colaborativos. Incluso tenía una sala de música para inspirarse. Los inventos se diseñaban y se desarrollaban iterativamente y luego se extendían incrementalmente hasta superar a la competencia. Los prototipos se dividían por especialidades y tareas, y se trabajan en equipos independientes. Incluso varios equipos competían por una misma solución.

 A sus colaboradores los llamaba irónicamente "muckers" (debido a una investigación sobre la impermeabilidad en los ladrillos). Entre ellos Charles Batchelor, Jefe Mecánico de Reino Unido, Ludwig Boehm, un soplador de vidrio alemán; John Kruesi, un relojero suizo; Francis Upton, matemático, así como carpinteros, maquinistas y ayudantes generales de laboratorio.

Hoy en día, hay muchos geeks, que reivindican Tesla en contra de Edison. Se equivocan. De cabo a rabo. Son unos románticos. Edison era mucho mejor y su legado existe aún en la actualidad y es más relevante para las empresas. Porqué de Tesla sólo hay uno, pero todas las empresas pueden construir un laboratorio a la Menlo Park.  
Prototipo de Edison-Ford
Además, Edison fue el sorprendente inventor de uno de los primeros coches eléctricos, nada menos que en 1913. Después de inventar la batería de níquel-hierro para el desarrollo de vehículos de las compañías Baker y Detroit Electric. finalmente se asoció a su amigo Henry Ford y creó un primer prototipo eléctrico sobre el Ford Modelo T, en la planta que tenía en Highland Park. El vehículo tenía una autonomía de 160 kilómetros. Se dice que el cartel del petroleo representado por los Rockefeller dueños de la Standard Oil y a su vez de la Ford, hicieron que el proyecto no prosperara. De Tesla sólo circula un triste hoax sobre su falsa invención de este tipo de vehículos.
Edison y Ford, amigos y socios en el desarrollo del vehículo eléctrico

Avatares del destino han hecho, que uno de los emprendedores más pujantes de la actualidad, Elon Musk, con la compañía más importante y dedicada exclusivamente a la producción de coches eléctricos, haya tenido el enorme desacierto de llamarla Tesla, cuando Edison fue el auténtico pionero del coche eléctrico. Reivindiquemos a Edison.

A veces, cuando me voy a dormir, aún oigo la voz de mi padre, contándome sus hazañas.



Documental: " A Day with Thomas A. Edison" (1922)



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