Esta es la historia
de tres héroes. Tres héroes, que salvaron nuestras vidas europeas. De los
"buzos de Chernóbil". Pero también es la historia de la propaganda
soviética y de sus mentiras, es la historia de uno de los tópicos más virales
de Internet y de mi propia investigación al respecto. En el 30 aniversario del
desastre de Chernóbil.
1. Europa sigue en
peligro nuclear
Nada menos, que tres buzos salvaron
a Europa de ser invadida por la alta radiación en 1986,
cuando el reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbil
explotó como un volcán en erupción y se aprestaba a explotar
nuevamente, pero con efectos mucho más devastadores. Se estimaba que la segunda
explosión podría alcanzar entre 3 y 5 Megatones y afectar unos 3.500 Km desde
Chernóbil. Europa con sus 700 millones de habitantes, hubiera tenido
que evacuarse en casi su totalidad. El hecho, que además hubiera
tenido, que ser por mar, habría colapsado las salidas. Los países más lejanos
de lo que pudiera haber sido una amplia área de exclusión, como España, habrían
recibido millones de refugiados nucleares. Cada día de retraso en
la evacuación, habría provocado innumerables muertes, sólo en las primeras
semanas. Los muchos, que no hubieran podido salir, o que se hubieran resignado
a seguir viviendo en las áreas contaminadas, habrían sido acumulativamente
afectados por la radiación, el llamado "enemigo invisible",
y hubieran muerto progresivamente, primero de leucemia y cáncer de tiroides, y
luego de los más variados cánceres. Europa hubiera sido el sido el mayor
desastre humano y ecológico en la historia. Europa hubiera sido completamente
inhabitable. Sin embargo, lo que pasó en Chernóbil tan sólo fue una
macabra demo, comparado con lo que podría pasar en los próximos
años, a pesar de que la radiación afectó a 5 millones de habitantes, así
como genéticamente, a sus futuras generaciones. Únicamente el 20% del material
radiactivo fue liberado a la atmósfera en 1986. El 80% aún permanece
allí, dentro del sarcófago de cemento, construido para retener la extrema
radiación. Y se está resquebrajando, liberando nueva radiación. Su vida útil de
25-30 años, ya ha caducado y la construcción de un nuevo sarcófago, no ha
empezado por falta de financiación. Europa sigue su vida ajena a su
mayor riesgo de desaparición.
2. La mitología
chernobiliana
La escena más emotiva del docudrama Surviving
disaster: Chernobyl de la BBC emitido en 2006,
es el de unos buzos voluntarios, yendo a cerrar unas compuertas para evitar la
segunda explosión en el reactor 4, en aguas altamente radiactivas, conscientes
de que su misión podría salvar muchas vidas, pero acabaría con las suyas.
Cuando la vi en su tiempo, me impresionó. Los buzos dándose la mano, uno
temblando y el otro firme y tranquilo, antes de zambullirse al agua. De haber
estallado el reactor 4 -como hemos dicho anteriormente-, toda Europa habría
tenido que ser evacuada. Hubiera sido un drama humanitario sin parangón, entre
evacuados, muertos y desamparados, que permanecerían en una Europa
semi-desierta y radioactiva. Bajo el reactor número 4 había dos piscinas de
seguridad, que iban a desbordarse. Sobre ellas, el reactor abierto se estaba
fundiendo y con él el mismo suelo de cemento. La explosión en Chernóbil había
tenido lugar horas antes y aunque el fuego en la planta había sido controlado,
la presión en las piscinas aumentaba. Una segunda explosión expandiría aún más
la radiación en el ambiente, que ya superaba en mucho los niveles tolerables
para la salud humana. Se decidió, entonces, abrir las esclusas para que cediera
la presión. El sistema eléctrico de la planta no funcionaba y la única forma de
realizar la operación era manualmente, con seres humanos. Dos ingenieros, Alexei
Ananenko (Jefe de ingenieros mecánicos del reactor, el que sabía donde
estaba la válvula), Valeriy Bezpalov (Jefe de la unidad de
control de la turbina y militar), se ofrecieron como voluntarios para
sumergirse en la piscina, de un color azul fosforescente. A ellos se unió Boris
Baranov (Supervisor de turno), que permaneció fuera del agua,
iluminándoles con una lámpara, hasta que esta se apagó. A pesar de la
oscuridad, las válvulas fueron encontradas y abiertas, y la evacuación de agua
evitó finalmente la explosión.
Fotos que utilizan en algunos blogs falsamente para ilustrar a los buzos. A la izquierda se trata de 3 liquidadores del techo de la central con su traje protector. A la derecha foto de Parlier, norteamericano, visitando a Grishchenko, liquidador piloto de helicóptero.
Muchos blogueros publican esta historia
una y otra vez, hasta la saciedad. Se ha ido haciendo un hecho viral, pero con
lentitud. Lo demuestra el hecho, que en vez de encontrar referencias
millonarias en Google, lo encontramos muy fragmentado por
diferentes palabras clave, incluso en Youtube. Sin embargo,
las visualizaciones acumuladas suman millones. En Google Trends la
búsqueda "chernobyl divers" se califica de aumento
desmesurado. El 26 de abril de 2015 con la celebración
del 29 aniversario del desastre de Chernóbil, encontramos las
puntas más altas de búsquedas.
Esta difusión conmemorativa de los tres
buzos, está muy bien, porqué les debemos la vida y fueron unos auténticos
héroes. Pero lo que llama poderosamente la atención, es que se trata casi
siempre de un mismo texto, que por facilidad vamos a llamar "texto
canónico", traducido a múltiples idiomas. Existe alguna variación
alternativa, pero poco más. Se discute si los buzos murieron en la piscina o
semanas después. Pero cuando uno intenta establecer los hechos, es entonces que
no se encuentra nada.
3. Tributo a los otros
héroes sin nombre: los liquidadores
No sólo tres buzos murieron, por
desgracia. Muchos otros héroes anónimos también lo hicieron. Algunos incluso
sin saber a lo que se enfrentaban o sencillamente engañados por dirigentes,
gestores de la crisis y militares de la URSS. Los primeros en
llegar cuando ocurrió la explosión fueron los bomberos asignados
a la central. Fueron a apagar el fuego sin ningún tipo de protección e
ignorantes de la radiación a la que se iban a enfrentar. Todos murieron. Son
los únicos muertos oficiales: 30. Pero indirectamente las victimas se considera
que han llegado a millón. Otro tipo de bomberos fueron los helicópteros,
que sobrevolaban la central para apagar el fuego tirando arena con boro. Sólo
podían sobrevolar durante 30 segundos. Algún piloto se desvaneció y se
precipitó al vacío. Hacían varios vuelos. Tarde o temprano todos murieron,
salvo algunas sorprendentes excepciones. Un caso dramático fue el de los
llamados irónicamente "bio-robots". Estos son los
hombres, que limpiaron de residuos radioactivos el techo del reactor,
sustituyendo a los robots de última generación, que dejaron de funcionar desde
el minuto uno. Tan sólo podían estar 3 minutos en el techo, con un tiempo
efectivo de trabajo de casi un minuto. Llevaban en principio un traje de 35
Kilos con protectores de plomo, pero filmaciones que han visto la luz
recientemente, superando la censura soviética, han demostrado que en ocasiones,
iban con la cara sin máscara, sin guantes, e incluso con ropa normal. También
hay que destacar a los mineros voluntarios, que hicieron un
importante túnel en condiciones infrahumanas.
Liquidadores yendo a su fatal destino y la medalla de los héroes
Los liquidadores
hicieron todas las labores de mitigación del accidente, expuestos a dosis
mortales (mayores de 500 roentgen/hora), a veces, incluso expuestos a picos de
10.000 roentgen. La gran mayoría de los liquidadores iban engañados. Al final
de la historia nos encontramos, que al menos el 50% de los liquidadores están
muertos. El resto están enfermos o tienen serias limitaciones en su vida
diaria. Un caso paradigmático fue el del ingeniero Legasov, célebre por su
trabajo a cargo del Comité de crisis y del Comité de investigación del desastre de Chernóbil. Sus decisiones fueron
siempre matizadas o retrasadas como la evacuación de Pripyat, que tardó dos
días en realizarse, a pesar de que lo aconsejó desde el primer momento. El
informe que presentó a la AIEA fue censurado. Legasov
recibió radiaciones, que siempre le provocaron un estado de ansiedad, pero
especialmente el recuerdo de los liquidadores le mortificaba de tal manera, que
se quitó la vida el mismo 27 de abril, justo dos años
después del desastre. Legasov dejó una grabación con todos los hechos ocultados
por el establishment soviético. Podemos
considerarlo como el liquidador de liquidadores. No en un sentido negativo, por tomar decisiones duras, que
llevaron a miles de personas a la muerte como única solución, sino por ser uno
de ellos, el primero, el líder, ya que no dejó acudir a todos los sitios de la
central afectados, para conocerlos de primera mano. Lo que afectó gravemente su
salud y finalmente, no pudo vivir con el remordimiento y el arrepentimiento,
con lo que acabó ahorcándose. Pero él también salvó muchas vidas.
Actualmente,
del 5% al 7% del gasto público de Ucrania está destinado a la
indemnización de las víctimas de Chernóbil. Hasta 7 millones de personas han
recibido indemnizaciones de causas civiles. Chernóbil nos sigue persiguiendo y
oiremos de hablar de él por siglos. Pero sin los liquidadores, seguramente no
oiríamos nada desde nuestro ataúd de plomo.
4. El texto
canónico viralizado
El texto
canónico es el de la Wikipedia en su versión en inglés (aquí), cuyo archivo
1 (el inicio de su composición) data de 2004. La versión en ruso es
posterior, del 2006, con lo que no es la referencia, a pesar de lo
que uno pudiera pensar. En el párrafo "Steam explosion
risk", se recoge toda la historia conocida. Allí se indica que los
buzos no murieron en la piscina según indica Nigel Hawkes en
su libro Chernobyl: The End of the Nuclear Dream, del mismo
año 1986, en la página 178, si no que murieron días después, según indica Stephen
Magnity en un artículo en The Scotsman del 2011 Lead
coffins and a nation's thanks for the Chernobyl suicide squad. Este
artículo de la Wikipedia incumple con la mínima calidad deseable. Utiliza una
fuente indirecta para establecer la historia de los buzos, como es el libro de
Hawkes y para rebatir, que no murieron en acto de servicio, utiliza el artículo
de Magnity, quien cita a Grigori Medvedev y su libro La
verdad sobre Chernóbil. Sin embargo, en este libro no aparece por
ningún lado la historia de los buzos. Aparece sólo algún débil testimonio
indirecto. Legasov si habló de los buzos. En la versión rusa del artículo de la
Wikipedia, no hay referencia a los buzos. En ninguno de los libros ni de Grigori Medvedev ni
de Zhores Medvedev, encontramos referencia al episodio de los
buzos.
5. El apagón informativo y la
propaganda soviética
Acercarse a
las fuentes originales es casi imposible, incluso en ruso y en ucraniano. Y no
sólo, porque el país donde ocurrió ya no existe, sino porque aunque los nuevos
estados heredaron los archivos, mucho fue destruido, mientras otros documentos
son secretos. En cualquier caso, se sabe que los documentos en pocos casos
registraron fielmente la realidad. Tampoco ayuda, que muchos de los testimonios
hayan muerto. En esos tiempos no existía Internet, ni Google,
ni Yandex, por lo que poco hay indexado, que se pueda recuperar digitalmente.
La misma propaganda soviética a través de la prensa, se dedicó a desinformar
constantemente. Pero incluso las agencias de prensa ya no existen. El
evento fue catalogado como secreto y eso empeoró notablemente las
cosas, porque fue un incidente internacional. El Estado ruso rectificó y
actualmente ya no califica a los desastres naturales de secreto, e incluso el
código penal prohíbe la ocultación de información en desastres naturales.
Los tres
motivos por los que establecer los hechos es complejo, es debido en resumen a
tres razones:
1.
Censura, desinformación y secreto de estado
2.
Desaparición de la URSS y herencia limitada de los archivos
oficiales a los nuevos estados
3.
Época pre-Internet
Pensemos que
la URSS desapareció y con ella los medios de comunicación soviéticos, como la
agencia TASS, que es la que comunicaba todo lo que sucedía a las
agencias internacionales. La agencia de noticias TASS se disolvió con la caída
de la URSS. La nueva TASS (oficialmente ITAR-TASS, http://tass.ru/en) heredera de su predecesora y
empezó en 1992, sin embargo, no mantiene el archivo de noticias
anterior a la nueva etapa. La agencia RIA Novosti fue cerrada
en 2013 por Putin (http://ria.ru/).
Además como a nadie se le escapa, Chernóbil está en Ucrania, que hoy es un
estado independiente de Rusia, con lo que tampoco ha heredado toda la
información confidencial del Estado soviético. La URSS hizo un gran esfuerzo
por ocultar lo que pasaba allí, para desinformar, así como para borrar todos
los archivos comprometedores. El Archivo de Seguridad de Ucrania,
cuyo secreto se levantó en 2006, reveló la participación del KGB en
la destrucción de pruebas del accidente y de las consecuencias.
Chernóbil representa
el fin de la propaganda soviética y el principio del fin de la URSS. Por primera vez,
la censura, el secreto y la desinformación habitual, no llegaron a funcionar en
su totalidad, a pesar de los grandes intentos de ocultar todos los hechos, por
ser un entorno de afectación internacional. Los suecos fueron los primeros en
detectar radiaciones de Chernóbil, sin embargo la URSS, hasta pasadas 76 horas
no dijo nada oficialmente. Ni siquiera el presidente Gorbachov fue avisado
inmediatamente. De hecho, al poco tiempo tuvieron que empezar a abrirse al
mundo, al tener la obligación de compartir la información con la AIEA (International Atomic Energy
Agency). Allí empezó a
fluir cierta información fiable y los equipos de prensa internacionales
empezaron a llegar al terreno. Todo eso puso en evidencia la triste realidad de
la URSS, no sólo ante la comunidad internacional, sino especialmente ante sus
propios ciudadanos. El socialismo real, no era nada realista. Los accidentes no ocurrían y
todo era perfecto. Pero no, todo era
un gran mentira. Gorbachov en su intento de
implementar un política de la transparencia (glasnost), acabó
precipitando el hundimiento de la URSS. La verdad era insoportable. El mismo
Estado supuestamente tan poderoso y tan paternalista, que todo debía dar a sus
ciudadanos en ausencia de un mercado, los dejaba morir de la manera más
terrible. En Prípyat y Chernóbil. Con el mayor
desprecio, ocultando la verdad, y fabricando mortales mentiras. Sólo 48 horas
después de la explosión fueron evacuados. Y el 1 de mayo, niños incluidos,
fueron obligados a desfilar para celebrar el día del trabajador. Esos días la
URSS perdió todo el crédito moral. Un año y pocos meses después, cayó el muro de Berlín y la URSS se
desmoronó políticamente, después de años de penuria económica.
![]() |
| La dimisión de Gorbachov |
Dentro del
funcionamiento de la propaganda soviética era muy normal crear héroes. Era una
manera de concentrar la información y darle una carga simbólica, de ocultar los
fallos, las desgracias, los muertos. De hecho, los medios soviéticos durante
las primeras semanas del accidente tan solo repetían los actos de heroísmo de
los liquidadores especialistas y voluntarios, ayudando a las víctimas. Cuando
uno ve las imágenes de los liquidadores en una central nuclear desde nuestro
relajado sofá, uno piensa “¿por qué lo hacen?”, si van a morir antes o después.
Por sus familias. Para evitar que estas mueran. Algunos eran “voluntarios”
conseguidos por medio de la coerción, los menos por el soborno de prometer
prebendas para las familias, pero casi todos fueron a una muerte segura por
ignorancia o engaño. Al final, se impuso el sacrificio de la solidaridad
humana. El lema "lugar de heroísmo - la central nuclear de
Chernóbil.", se empezó a divulgar por la prensa soviética.
6. Los documentos
más originales
Sobre el
evento y especialmente sobre lo que pasó después de la inmersión de los tres
buzos de Chernóbil, sólo tenemos una fuente de información: la agencia TASS. Se
habla de una entrevista de Ananenko después de salir del agua.
Tan sólo se trata de unos testimoniales referidos por la agencia soviética. Las
únicas pruebas, que hemos podido encontrar es en medios americanos, que recogen
los teletipos de la agencia TASS: un medio norteamericano de Filadelfia, Philadelphia
Media Network (aquí),
y otro de Associated Press (aquí).
Esta última referencia es utilizada por Nicolás Rivera en
su post de 2016 (http://hipertextual.com/2016/02/heroes-chernobyl)
Fue la misma agencia TASS, al día siguiente del evento de los submarinistas,
el 16 de mayo de 1986, la que difunde la única versión que
conocemos.
Conociendo a
la agencia Tass y cómo funcionaba la propaganda soviética, tampoco podemos
estar muy seguros de cuál fue la auténtica verdad, pero si no hay prueba alguna
en contra, contaremos esas noticias como ciertas.
No hemos
podido encontrar pruebas directamente en archivos o fuentes rusas y ucranianas
a las que hemos tenido acceso digitalmente, pero ya que de alguna manera esta
investigación estará ongoing durante mucho tiempo, serán
bienvenidas todas las pruebas y testimonios, que puedan completar esta
investigación, que sobrepasa mi obsesión individual. Incluso -o mejor-,
esperemos que por bien de la verdad, consigan rebatir alguna de las tesis, que
aquí se afirman. También hay que considerar, que hoy en día los medios rusos y
ucranianos, no se prodigan sobre el tema de Chernóbil y menos sobre las
historias de sus héroes. Las fuentes de la viralización y de los originales del
texto canónico, son claramente de fuentes americanas, ¿pero de dónde?
![]() |
| Fragmento de los papeles de la CIA sobre Chernóbil |
Centrándonos
en fuentes americanas disponibles en la deep web, hemos
encontrado un texto revelador. Algunos documentos secretos han sido
recientemente desclasificados y otros han sido publicados por miembros de los
mismos servicios. Es decir, los casos como Snowden o Assange con Wikileaks,
existen desde siempre, pero especialmente desde los años ‘50. Después del
horror de Hiroshima y Nagasaki muchos
científicos, que trabajaban en proyectos secretos como el Manhattan -a
saber, el desarrollo de la bomba nuclear-, por arrepentimiento, empezaron a
organizarse para publicar documentos secretos. Se convencieron de que el
secreto de Estado, va muchas veces contra los intereses de la población. Este
es el caso de la Federation of American Scientist (fas.org). Gracias a este tipo de iniciativas,
existen disponibles en Internet muchos documentos secretos digitalizados, al
alcance de la comunidad, aunque no sea fácil dar con ellos.
Al ser una fuente secundaria, tampoco le podemos dar una certeza absoluta, pero es la mas completa que hemos encontrado, y te animamos a compartirla. De todos los héroes liquidadores, los buzos son de los pocos, que se ha prodigado su nombre. Los héroes soviéticos como Gagarin, tienen una historia y un reconocimiento público. Nuestros buzos nada tienen que ver con ello. Olvidados en Rusia y recuperados por EEUU, y más recientemente por Europa, tienen una segunda oportunidad de ser héroes, pero no ya rusos, sino europeos. Detrás de la heroica historia de los 3 buzos que salvaron Europa, sólo encontramos a 3 periodistas, Zhukovskiy, Itkin, y Chernenko. Y su reportaje. Quizás sólo ellos sepan la auténtica verdad. Poco importa, estamos aquí.
PM201025 Moscow SOVETSKAYA ROSSIYA in Russian 18 May 86 First Edition p 6
[Report for SOVETSKAYA ROSSIYA by TASS correspondents Vladimir Zhukovskiy,
Vladimir Itkin, and Lev Chernenko: "Front Line of Courage"]
[Text] Kiev Ob1ast--Chernoby1. The city's name is no longer just a
geographical concept. If you say: I am from Chernoby1, people treat you with
increased attention and special respect. The term Chernoby1 now unites the
power industry workers' city of Pripyat, the AES itself, and the areas where
people have been resettled. Chernoby1 has now become a symbol of courage,
strength of spirit, and incomparab1e heroism.
In life there is always a place for heroic exploits, as a well-known writer
has said, and that is indeed so. There are new exploits every day, every minute
now at the AES. The time will come when the names will be given of all those
who were here and who heroically worked to subdue nuclear power that had gone
out of control.
A. Grazhdankin, senior operator at the chemical shop, is well known at the
AES. He has been awarded the Order of the Labor Red Banner for worker's valor.
He is working at the AES now, too. He seems to be tireless. He works a 12-hour
shift, returns to the camp to rest, and immediately helps people load vehicles
being sent into the "zone." "I am convinced that work is the
best cure for all ailments," he said. "When you feel strong in spirit
you completely forget that you need sleep." When the disaster struck,
Anato1iy Nikolayevich was at home. When fire broke out at the station, the
experienced nuclear power worker realized immediately that there could be a
disaster, there could be a discharge. He shut the windows tight, covered his
sleeping granddaughter with a blanket, andwent to the AES. He did all that
could possibly be done. He helped the firemen, the militia, and those on the
shift.
"Now that the situation is stabilizing, when it is possible to take a
breather even if it is impossible to rest, you look around and realize that
there are real people alongside you," the operator said. "Just like
the war, situations like this are a test of a man's true worth. We now view
faintheartedness, weakness, and shirking as desertion." A. Antoshin was a
scout in the war; he took part in the liberationof the Ukraine and Kiev, 25 and
his wartime travels took him through Polesye and Pripyat, where the veteran now
works.
Our enemies nurtured the hope that after the war our country would long be
unable to rise from the ruins, but we rebuilt it in an unprecedentedly short
time," he said. "They 'predicted' that the Chernobyl AES accident
would demoralize us, would cause panic and disorder. But even in this most
complex: situation our human fortitude saw us through this stern test."
And that is something that you still see at Chernobyl--people's unity. Veterans
stand alongside youth, the wisdom of experience and limitless courage. And
another point: We have not seen any gloomy faces here. Tired faces, yes, but
still smiling. Like V. Nozdrin, for instance, who took his An-30 up in the air.
For the third time in a day. His task was difficult. And he was working in a
zone of considerable radioactivity. He nodded at us in a carefree, youthful way
and ...smiled. Q. Rybolov, specialist of the "Gidroproyekt" institute
named for Zhuk, is now preparing the most complex documentation concerning the
rebuilding of the station. A host of problems. And he says with a smile:
[PM201027] "I understand, we engineers and technicians who know about
the nuclear power industry spend daysat a time poring over designs and
calculations. We argue and put forward ideas. People hurry us along. Who are
they? Typists, copyists. Send them to the work front, then they would see what
it is like..." A. Kupriyanov, assistant deputy chairman of the USSR
Council of Ministers, does not limit himself to his official duties. He is a
man with thousands of concerns. But he has found time not only to visit the
station but also to work there; he went up in a helicopter over the AES and
resolved questions with scientists, transport workers, and medical workers. And
during all this you have to cheer people up and reassure them. So you smile at
them. The effect is startling! The disaster which struck here brought all those
now at the station closer together. People do not stand on ceremony here.
Construction workers and ministers, major scientists and operators are on equal
terms with one another, devoting all their experience, ability, and knowledge
to the cause. We have seen ministers, scientists of world renown, and military
leaders here. Questions are resolved promptly, responsibly. We have seen
custom-built machinery and automatic manipulators here, working without people
in an extreme situation. But once again we have seen the truth for ourselves:
No one and nothing will ever replace people.
A. Kedrov, deputy chief of number three reactor shop, is not in today's
shift. He is in Moscow. The people now manning the station control panel sent
the engineer to the capital to bid farewell on behalf of all of them, their
friends and comrades, to Aleksandr Akimov, shift chief of the No 4 power unit,
and Anatoliy Kurguza, operator in the unit's central hall. They died from burns
and radiation. These men did their duty to the very end. They were loved here.
An experienced engineer and an operator who was still quite young. Their place
at work has not been taken by new people. The shift itself is performing what
used to be their range of duties. Not because in such conditions it is not so
easy to replace experienced personnel but because 26 these people witnessed the
tragedy, they went through that hell themselves, they are invaluable. Just as
in war one experienced soldier is often worth 100 rookies, and so it was here.
These people do not rest. This is their front line, their advanced outpost,
this is where they lost comrades, here they will stand until the very end,
until victory is won.
It turned out that this very shift which had experienced the horror of the
first tragedy underwent another test on which much at the station depended.
After the accident, when the fire was out, the reactor became very hot. It
seemed to be suspended over the so-called pool [basseyn]--the bubbler
[barbater]--which was filling with water as a result of damage to the pipes and
cooling system. To limit the effect of radiation from above, as we already
know, the reactor was plugged with a huge stopper made of sand, lead. dolomite,
boron, and other materials. And that was an extra load. Would the heated
reactor withstand it? If it did not, the whole bulky object would collapse into
the water. And then? No one had ever answered the question of what might
happen. But an answer was needed immediately here.
There was an urgent need to find out how much water was in the pool, to
determine its radioactivity, and to decide how to channel it away from below
the reactor. Those questions were resolved in the shortest possible time.
Hundreds of firefighting appliances took part in this operation, channeling the
water away into a special secure place. But complacency did not set in-- there
was still water in the pool. There was only one way to release it--by opening
two slide-valves which were under a layer of radioactive water. And if you add
to that the fact that after the accident it was pitch black in the bubbler
pool, which was like a huge bathtub, that the approaches leading to it were
cramped and dark, and that there was a high level of radiation around it, you
will understand what was required of the people who had to carry out this work.
A. Kedrov, deputy chief of the No 3 reactor shop, and D. Neboychenko,
senior engineer-mechanic, set about examining the situation and ascertaining
what the working conditions were like. Meanwhile, shop chief V. Grishchenko had
already determined the amount of water in the second level of the pool. He had
carried out that work together with N. Koryaka, senior engineer-mechanic of the
No 2 reactor shop, and M. Kostygin, senior operator in the same shop. Now it
was up to the people who had to open the valves.
[PM201029] B. Baranov, shift chief at the Chernoby1 station, V. Bespa1ov,
senior power unit control engineer qf the No 2 turbine shop, and A. Ananenko,
senior engineer-mechanic of the No 2 reactor shop, volunteered. This was how
the roles were allocated: A1eksey Ananenko knew where the valves were located;
he would take charge of one and show Va1eriy Bespa10v where the other was.
Boris Baranov would help them by providing them with light.
The operation began. All three put on waterproof protective clothing
[gidrokostyumy]. They now recall how they joked when they saw themselves
looking like a cross between cosmonauts and divers. They took powerful
searchlights with them. They had to work in respirators. 27
We shall quote Aleksey Ananenko's account: "I received my instructions
from Grishchenko. He said that I could refuse to go. But how could I do that if
I was the only one on the shift who knew where the valves were? We decided to
go in a team of three. Two to work, one to observe. We considered everything in
advance so as to avoid delay when working and to finish in the shortest time.
We took radiation monitors and lamps. We were informed about the radiation
situation above and in the water. We went along the corridor to the bubbler
pool. We lit our way with lamps. There was water in the corridor, too. We moved
quickly wherever there was sufficient room. When the light from the lamps fell
on a pipe we rejoiced: That pipe led to the valves. We followed the pipe. But a
short while later we had to abandon this 'path.' The amount of water was
increasing. When the light failed we felt our way along. Then a miracle
happened--we found the valve. We tried to turn it--it moved. Our hearts pounded
with joy. But we could not say anything--we were wearing respirators. I showed
Valeriy the other valve. It budged too. A few minutes later the characteristic
noise or splashing sound was heard--the water had gone. A few minutes after
that they were hugging us." That is 27-year-old Aleksey Ananenko's account
of what happened. We would like to add that this operation was monitored by the
entire Chernobyl AES, all the members of the government commission, and by
Moscow...
People are now performing heroic deeds in Chernobyl. But 30 km away life is
following its normal course. All the normal things are happening. Even weddings.
A Volga car, festooned with ribbons and a rosy-cheeked doll fixed to its hood,
stood waiting for the young people outside the settlement soviet. The happy
couple came out onto the porch. The bride was a picture of charm itself; the
groom was severe and solemn. Aleksandr Nikitenko, director of the Mlachevskaya
eighth-grade school, and AlIa Duritskaya, a methodologist at the rayon Young
Pioneers Center, had become husband and wife. They received congratulations
from their families, friends, and hundreds of little children, from their own
school and center and the evacuees, who have now also become their family and
friends.
Life goes on. The AES' in-house newspaper TRIBUNA ENERGETIKA has begun
appearing again. The editorial office was evacuated to Ivankovsky Rayon, but
the newspapers are being delivered regularly to the station and enjoy
tremendous popularity here. Its correspondents put the following question to
their readers: "What do you want most of all now?" Here are their
answers.
Boris Ketov, an engineer says: "My son Sergey was born 9 May, Victory
Day, a day of peace. I wish him and all people on earth the same
thing--peace!"
T. Zalkina, an engineer, says: "Peace!"
I. Grishchik, a driver, says: "Peace!"
G. Pinchuk, a plasterer and decorator: "Peace!"
Chernobyl lives on. Chernobyl is fighting. Chernobyl will be victorious.
/9365 CSo: 1800/447
(Extraido de http://paperlessarchives.com/)
BBC, Surviving Disaster: Chernobyl
Directo al fragmento de los buceadores
https://www.youtube.com/watch?v=njTQaUCk4KY&feature=youtu.be&t=45m56s












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