"An honest money system is the only
alternative", Frederick Soddy
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Lo que llamamos dinero no es una cosa, es un signo, una cosa que está por otra. Esta cosificación del valor, hace tangible el concepto de dinero, pero no es el dinero en sí mismo. Es la presencia presente, pero no lo que hace que se presente. Más allá de esta evidencia, poco evidente para el sentido común, hay que decir que el dinero es sobre todo una relación. Una relación social. Por eso, el dinero no es siempre el mismo en la historia. Va adoptando formas diferentes y nuevas funcionalidades. En general, los economistas son bastante malos definiendo el dinero, sin embargo no hay cosa más reveladora de la esencia última del dinero, que esos mismos intentos de conceptualización. Estos permiten deducir las auténticas capacidades del dinero. Más por lo que no se dice, que por lo que se dice. Lo único estable en el tiempo, es que el dinero es una relación social de poder para intercambiar valor. Más que una relación de confianza, como dicen algunos, es una relación de poder. Esta relación podría ser equitativa, pero hasta hoy ha sido y es, eminentemente asimétrica, obligatoria. Reducir sensiblemente la divergencia es el reto solidario. Anular completamente la diferencia es el error idealista.
El totalitarismo monetario
A pesar de la
reciente aunque modesta democratización en el mundo de la empresa, en la
economía real, productiva, podemos afirmar sin embargo, que en el mundo
financiero, no se ha dado ningún paso adelante. Más bien al contrario. Si nuestra
economía se compone de una democratización light, el mundo
financiero, que es el auténtico propietario de la economía real, es una
auténtica dictadura. Es la soberanía
absoluta sobre la producción y distribución de bienes.
Específicamente la creación del dinero es una dictadura en manos de una élite
mundial de banqueros. Ya Spengler, leído con
toda la higiene y precaución ideológica, por supuesto, en total desacuerdo con
sus conclusiones, tiene análisis muy interesantes, de total actualidad. El
habla del totalitarismo
del dinero[i] como causa de
la decadencia de Occidente:
“la dictadura
del dinero progresa y se acerca a un punto máximo natural, en la civilización
fáustica como en cualquier otra”[ii]
También incide en la subusnción de la producción al mundo
financiero, lo que hace borrar cualquier medida del valor por cuenta de energía
o trabajo, siendo el poder bancario el único referente:
la “progresiva emancipación con respecto al concepto de
magnitud”[iii]. Con mayor claridad“El pensamiento en dinero
produce dinero: este es el secreto de la economía mundial. Cuando un
organizador de gran estilo escribe un millón en un papel, el millón existe,
pues su personalidad como centro económico garantiza una correspondiente
elevación de la energía económica de su esfera. Esto y no otra cosa significa
para nosotros la palabra crédito”[iv]
Spengler constata la victoria del capital financiero:“Los
bancos, y con ellos las bolsas, desde 1789 han ido respondiendo a las
necesidades de crédito que siente en proporción creciente la industria; con lo
cual se han constituido en fuerzas substantivas y pretenden ser, como siempre
el dinero en toda civilización, la única fuerza. La vieja lucha entre la
economía productora y la economía conquistadora se eleva hasta convertirse
ahora en una silenciosa y gigantesca lucha de los espíritus en el suelo de las
urbes cosmopolitas. Es la lucha desesperada entre el pensamiento técnico, que
quiere ser libre, y el pensamiento financiero”[v]
El poder
financiero ejerce su totalitarismo con total indeterminación: “La dictadura del dinero progresa y se acerca a un punto
máximo natural, en la civilización fáustica como en cualquier otra. Y ahora
sucede algo que sólo puede comprender quien haya penetrado en la esencia del
dinero. Si éste fuese algo tangible, su existencia seria eterna. Pero como es
una forma del pensamiento, ha de extinguirse tan pronto como haya sido pensado
hasta sus últimos confines el mundo económico, y ha de extinguirse por faltarle
materia. Invadió la vida del campo y movilizó el suelo; ha transformado en
negocio toda especie de oficio; invade hoy, victorioso, la industria para
convertir en su presa y botín el trabajo productivo de empresarios, ingenieros
y obreros. La máquina, con su séquito humano, la soberana del siglo, está en
peligro de sucumbir a un poder más fuerte. Pero, llegado a este punto, el
dinero se halla al término de sus éxitos, y comienza la última lucha, en que la
civilización recibe su forma definitiva: la lucha entre el dinero y la sangre”[vi]
No estamos de acuerdo en el cesarismo y en, que solo la
sangre puede superar al dinero como Spengler dice: ”Un poder
sólo puede ser derrocado por otro poder y no por un principio”[vii]. Para nosotros esa frase habría que interpretarla como, que
sólo un sistema monetario puede sustituir a otro.
La creación del dinero es el proceso mediante el cual los Bancos Centrales
regulan la oferta monetaria y los bancos comerciales, mediante el sistema de
reserva fraccionaria, crean dinero a través de los créditos sin contrapartida
alguna. Quien puede crear el dinero tiene el poder, en todas las sociedades antiguas se ejercía la autoridad
a través de la creación de moneda, que representaba un contrato social de
esclavitud entre los productores y los usuarios. El dinero no es un contrato social adoptado libremente, es
una imposición totalitaria, que subsume toda la existencia humana.
La única
soberanía que existe es la del dinero. Quien crea el dinero manda, tiene el poder. Los antiguos
soberanos acuñaban moneda porqué tenían el poder. Los países que no tienen moneda no son completamente
soberanos. La soberanía política del Estado nacional es tan solo un
relato convincente para los ciudadanos de la mayoría de los países
dependientes, pero la soberanía económica no tiene patria. Las monedas son interdependientes, lo que quiere decir,
que unos países mandan sobre otros. Las monedas flotan sin referente alguno
más, que la capacidad de mando de las más fuertes. El sistema monetario, es un
sistema desigual, que sólo beneficia a unas élites, creando descomunales deudas soberanas imposibles de pagar, que ahogan a los Estados, que tienen
que pagar sus elevados intereses compuestos y consiguiendo, que los ciudadanos
soporten una inflación galopante, que vacía el valor de lo que han producido con su
trabajo.
Las empresas
financieras son las que controlan la producción y la maximizan según sus
intereses de creación de valor. La concentración oligopólica del capital es
máxima hoy en día: 737 multinacionales controlan el 80% del valor accionarial
de las 43.000 empresas multinacionales existentes, y de estas 147 controlan el 40%, de las cuales, tres
cuartas partes son entidades financieras. Unas diez empresas, normalmente,
controlan más del 50% de cada industria. En el caso de la alimentación existen
concentraciones por encima del 70%, lo cual pone los pelos de punta. La
facturación de las 15 empresas más importantes del mundo equivale al PIB de la
Unión Europea. Según reveló The New York Times, nueve personas en el mundo controlan el mercado de
derivados, que mueve 700 miliardos de dólares. La creación o producción, que
realizan las entidades bancarias privadas a través de las reservas
fraccionarias, equivale al 90% del dinero en circulación, mientras los Bancos
Centrales, que son frecuentemente bancos privados también, crean nueva moneda
tan sólo por un 10% del total. Los Bancos Centrales, además gestionan la inflación a través de la oferta monetaria para mantener la
valorización de las empresas, a costa de destruir el valor generado por la
sociedad.
La autodeterminación
monetaria
Hace años Hayek, el padre del monetarismo, y máximo oponente de Keynes en teoría de política económica, escribió en 1976 un libro
llamado The denationalisation of Money. Hayek desde su ultraliberalismo propone la sustracción del monopolio de la emisión del
dinero a los Bancos Centrales, como la mejor solución para controlar la inflación.
Dándole la vuelta a esta gran idea, lo que aquí proponemos es socializar y
democratizar, en vez de liberalizar y privatizar, la creación del dinero. Poner en manos de la sociedad civil la creación de dinero, de organizaciones cooperativas, en vez de empresas.
Hayek rompe un con un axioma, que se remonta al origen del dinero, la acuñación
del dinero exclusivamente por parte de los soberanos, el dinero de curso legal,
de su uso obligatorio. A la competencia de monedas de Hayek, nosotros
replicamos con monedas complementarias y cooperativas. Hayek parte de una concepción del dinero diferente
a la de sus tiempos, como mero medio de cambio, representado por la moneda. Su
concepción basada en los grados de liquidez es la que se ha ido imponiendo con
el tiempo, al hablar de agregados monetarios:
“No clear distinction between money and non-money (…)
What we find is rather a continuum in which objects of various degrees of
liquidity, or with values which can fluctuate independently of each other,
shade into each other in the degree to which they function as money.!
…'Currency' is, for this reason, more appropriate, since objects can 'have
currency' to varying degrees and through different regions or sectors of the
population”[i]
Y añade apreciaciones muy interesantes sobre la función
social, que debe tener el dinero:
“Money is not
a tool of policy that can achieve particular foreseeable results by control of
its quantity. But it should be part of the self-steering mechanism by which
individuals are constantly induced to adjust their activities to circumstances
on which they have information only through the abstract signals of
prices” [ii]
En este
sentido, aunque Hayek es liberal, se opone radicalmente al monetarismo
neoliberal de Friedman, basado en la consideración cuantitativa del dinero:
“My fundamental objection to the adequacy of the pure
quantity theory of money is that, even with a single currency in circulation
within a territory, there is, strictly speaking, no such thing as the quantity
of money, and that any attempt to delimit certain groups of the media of
exchange expressed in terms of a single unit as if they were homogeneous or
perfect substitutes is misleading even for the usual situation. This objection
becomes of decisive importance, of course, when we contemplate different concurrent
currencies”[iii]
A Hayek le parece que las políticas monetarias, que
utilizan la gestión cuantitativa de la oferta, son más bien la causa y no la
solución de las crisis:
“What we
should have learned is that monetary policy is much more likely to be a
cause than a cure of depressions, because it is much easier, by giving in to
the clamour for cheap money, to cause those misdirections of production that
make a later reaction inevitable, than to assist the economy in extricating
itself from the consequences of overdeveloping in particular directions”[iv]
La utopía
auténticamente liberal, hayekiana se fundamenta en la abolición del monopolio
de la emisión de moneda por los bancos centrales y el permiso para una libre
emisión por entidades privadas en competencia autoregulada únicamente por el
mercado. Hayek defiende:
“the abolition of any kind of exchange control
or regulation of the movement of money between these countries”[v], así como, “the abolition of the government monopoly of the
issue of money should involve also the disappearance of central banks as we
know”[vi] y por tanto, “abolishing the
exclusive use within each national territory of a single national currency
issued by the government”[vii]
Hayek insiste en que el monopolio público es innecesario y
el problema es que es asumido como algo lógico y natural, cuando no debe serlo. Es una consecuencia de la ideología del Estado
Nacional.
“there is no
necessity or even advantage in the now unquestioned and universally accepted
government prerogative of producing money”[viii]
Y debe pasar
a manos privadas capaces de crear divisas, que en muchos casos llama “tokens”
al igual que en el mundo de las criptomonedas:
“a number of
institutions in various parts of the worldwhich are free to issue notes”[ix]
Finalmente,
Hayek pretende impulsar un movimiento del libre comercio de las monedas. Un
concepto muy interesante, hecho realidad por las criptomonedas más que por el
Forex.
“What we now need is a Free Money Movement comparable
to the Free Trade Movement of the 19th century, demonstrating not merely the
harm caused by acute inflation, which could justifiably be argued to be
avoidable even with present institutions, but the deeper effects of producing
periods of stagnation that are indeed inherent in the present monetary
arrangements”[x]
Existen un
sinfín de iniciativas de las llamadas Complementary
Money (dinero alternativo). Empezando por los llamados Greenbacks de Lincoln, recibos
basados en horas-hombre en vez de oro pedido en préstamo, que circulaban como
moneda. Kennedy fue el último presidente en emitir Greenbacks como billetes
de libre circulación no emitidos por la FED y respaldados por la plata. Curiosamente los dos
presidentes tuvieron el mismo fin. La Ithaca Hour de Paul Glover donde una
hora es igual a 10 dólares salario promedio para esa área, el Time Dollar de Edgar Cahn, Friendly Flavors, Bancos como Grameen de Yunus y un sinfín de ejemplos. Estas monedas son legales en al
menos 35 países y existen más de 5.000 programas de intercambio a nivel mundial. Una demostración
empírica de la validez de este tipo de moneda, fue realizada por el profesor de
economía Giacinto Auriti en
Guardiagrele, Italia. Él mismo imprimió sus propios billetes libres de deuda
llamados simec,
intercambiando 2 liras por simec. Cada
comerciante local había duplicado el dinero disponible en poco tiempo. Se
reactivó la economía local doblando la oferta monetaria con esta iniciativa tan
simple, mientras que los que no aceptaron su moneda, cayeron en el
estancamiento. Este tipo de monedas complementarias, suelen surgir a nivel
local de comunidades pequeñas, ayuntamientos o regiones. En ese caso, se les llama
People’s Money (dinero municipal o dinero del pueblo). El primer gobierno
regional en emitir moneda fue Massachussets en 1691. Casi siempre en las
grandes crisis emergen estas alternativas, como ocurrió durante la Gran Depresión,
donde cientos de comunidades emitieron su propia moneda. Existen muchos
ejemplos de moneda alternativa local, de los que quizás el Banco Palmas en Brasil o
el WIR en Suiza sean los más paradigmáticos. La dualidad de
monedas, una nacional y otra local, ha sido bastante frecuente históricamente
desde la Edad Media. También existen versiones electrónicas de moneda
alternativas como el LETS de Linton o la criptomoneda bitcoin de Satoshi Nakamoto. Este totalitarismo monetario, se fundamenta en la propiedad exclusiva de los Bancos
Centrales de crear dinero y en la capacidad crediticia de la banca corriente.
Las divisas son intercambiadas en mercados como mercancías por unos cuantos
operadores financieros globales que dominan el mundo, pero esos bancos están
teniendo un importante desafío en las monedas
complementarias. Frente a la dictadura monetaria, desde hace tiempo, se han constituido más de 5.000 monedas llamadas complementarias o alternativas[xi], que conviven a nivel local con las de uso
legal, permitiendo mantener el valor y la capacidad de inversión a nivel de
ciertas comunidades. Esta autodeterminación
monetaria es la
democracia a nivel monetario y no puede existir sin que la producción del
dinero esté en manos de la sociedad civil, sin que la soberanía monetaria sea
transparente y distribuida. Entre esas monedas, el bitcoin es un punto
de inflexión. Es la primera criptomoneda, que consigue
una enorme liquidez.
La ética monetaria
Un químico
poco conocido, Frederick Soddy, a pesar de
ser Premio Nobel por sus contribuciones sobre la radiación atómica, puso las
bases para una teoría de económica basada en la energía como
posteriormente desarrolló Nicholas
Georgescu-Roegen. Sin embargo,
aquí lo tratamos por su clarividente teoría del dinero como dinero
virtual, olvidada y menospreciada por el establishment económico.
Soddy realiza una auténtica deconstrucción del concepto de dinero. Seguimos sus libro de
1934 The Role of
Money. What It
Should Be, contrasted with What It Has Become y Wealth,
Virtual Wealth and Debt. The Solution of the Economic
Paradox de 1933.
Soddy como
buen físico, ve enormes divergencias entre el funcionamiento de la naturaleza y
lo que el considera como auténtica riqueza y lo que el sistema financiero considera
como riqueza, que es lo que él denomina riqueza
virtual creada por un dinero artificial sin contrapartidas
reales, el dinero-deuda, al que llama dinero
virtual.
"This physical distinction
between consumable and unconsumable wealth is at bottom an energy
distinction" [i]
La
producción crea la riqueza real, en cambio la deuda crea una riqueza irreal,
virtual.
"Industry and agriculture,
the producers of the positive wealth by virtue of which communities live, can
only expand by getting deeper and deeper into debt to the banks". [ii]
En
este sentido puede decir que es la naturaleza la que en realidad ha sido esclavizada:
"Nature has been enslaved and
men may, indeed must, be free" [iii]
El
capital es riqueza individual y deuda común. Así la funcionalidad absurda del
dinero es ser deuda como riqueza virtual sin contrapartida, como valor
negativo. Llega a definirla como riqueza negativa imaginaria, psicológica por
oposición a lo físico:
"Money is a debt which cannot
be repaid because there exists nothing with which to repay it, and capital is a
debt that cannot be repaid because against it there exists things of social use
only, that can never again be converted into what individuals require and
consume" [iv]
Igual
que otros autores, define al sistema monetario como dictadura, como
totalitarismo, llamándolo incluso "The Real Universal
Dictatorship" [v]:
"That sort of dictatorship
already exists universally in fact, whatever the pretence, and the nation that
first recognizes the truth will not need to set up any other dictator within
its realm nor fear aggression or interference from without" [vi]
Este
sistema es inestable por naturaleza y una de sus tareas inevitables es la
destrucción masiva de valor, ya que no cumple con las leyes de la termodinámica
propias de la naturaleza. Soddy considera que la riqueza virtual, no pertenece
a los bancos, sino a la comunidad y por tanto, debe ser gestionada por el
Estado a nivel nacional:
"To stabilize its value is
quite impossible without utterly destroying the pretences upon which the
banking system has battened" [vii]
"A new currency has been
created by the banks through people engaged in industry incurring debts to the
banks which cannot be repaid except by destroying that currency, for there
is nothing else to repay it with" [viii]
Las
crisis económicas cíclicas nada tienen que ver con la auténtica riqueza, sino
con el acceso al crédito y con la destrucción del valor por parte de la banca
internacional.
"The 'credit of the nation'
is not merely its power of running into debt for money to its individual
citizens, its power of running into debt to its individual citizens for
actual goods and services—whereby money itself originates" [ix]
Las
soluciones que Soddy plantea al anómalo sistema monetario son la supresión del
sistema de reserva fraccionaria mediante el cual los bancos pueden crear dinero
de la nada con respaldo mínimo y un apalancamiento enorme. Propone un ratio
1:1, con lo que deben almacenar el 100% del dinero prestado. De la misma manera
que en la naturaleza, en la producción de bienes nada puede ser creado de la
nada, si no en base a unas materias primas. Tampoco aboga por el interés
compuesto, que es la causa de la inflación y de la bancarrota de las empresas.
La capacidad de crédito debe ser gestionada a nivel nacional por el Estado. En
su termonología, la riqueza virtual debe ser restituida al Estado. De esta
manera, con el gasto público y los impuestos, éste puede corregir las
tendencias inflacionarias y deflacionarias. Soddy no es partidario de la
nacionalización de los bancos, pero si de la nacionalización del dinero
mismo.
"The object is to stop
private minting and nationalize money itself, not to control legitimate
account-keeping or other financial institutions" [x]
Añade
otras propuestas como mantener constante un índice de precios, la libre
fluctuación de tipos de cambio a nivel internacional y un comercio
internacional desregulado. Sin embargo, como hemos visto, su contribución más
importante es desmontar el esquema de la creación y destrucción de dinero:
"Banks create and destroy money arbitrarily and
with no understanding of the laws that correlate its quantity with the national
income. They have been allowed to regard themselves as the owners of the
virtual wealth which the community does not possess, and to lend it and charge
interest upon the loan as though it really existed and they possessed it. The
wealth so acquired by the impecunious borrower is not given up by the lenders,
who receive interest on the loan but give up nothing, but is given up by the
whole community, who suffer in consequence the loss through a general reduction
in the purchasing power of money" [xi]
El monetarismo colaborativo
La creación de dinero como mercancía es el problema. Autores clásicos indican los problemas funcionales. Una lectura inversa de algunos, permite realizar un pequeño bosquejo de una deconstrucción del funcionamiento actual del dinero. No
sólo los bancos comerciales producen dinero, también los Bancos Centrales, que
son privados, así como muchos productos financieros completamente fuera de
control de cualquier regulación. Toda esa enrome riqueza virtual sin una
contrapartida productiva y energética, por muchas crisis y guerras que se produzcan, ya no puede
requilibrar un sistema de crecimiento basado en la extracción masiva de valor.
Es imposible mantener las ganancias con los desequilibrios actuales, mediante la pura creación de dinero. Y esta
vez, ni la desvalorización constante, ni la destrucción masiva de valor, va a
ser suficiente. El ajuste necesario es descomunal. Sistémico. Mientras se
desmorona el sistema monetario actual, resurgen muchos movimientos monetarios
alternativos, que constituyen una autodeterminación monetaria social. Entre ellos el bitcoin con su protocolo blockchain, han creado una brecha tan profunda, que son ya parte de
una alternativa, no sólo real, sino masiva e irreversible. En un mundo sin trabajo y sin energía, en decrecimiento, la
blockchain es una buena base para asentar un sistema monetario, un monetarismo (mal empleando la palabra conscientemente) colaborativo y distribuido, como eje central de una nueva economía del bien común.
NdA: Este escrito es del 2015, no computa para los objetivos de 2016.
NOTAS SOBRE SPENGLER
[i] Ver mi artículo Busom, R. The
democratizacion of money. The creation of a monetary self-determination
against monetarist totalitarianism, en Academia.edu, aqui.
[ii] Spengler,O. La decadencia de Occidente, Tomo
II, p450.
[iii] Spengler, op cit, Tomo 2 p441.
[iv] Spengler, op cit, Tomo 2, p441-442.
[v] Spengler, op cit, Tomo 2, p450.
[vi] Spengler, op cit, Tomo 2, p450.
[vii] Spengler, op cit, Tomo 2, p450.
NOTAS SOBRE HAYEK
[i] Hayek, F. A. Denationalisation
of Money. -The Argument Refined. An Analysis of the Theory and Practice of
Concurrent Currencies, IEA, 1990, p56.
[ii] Hayek, F. A op cit, p102.
[iii] Hayek, F. A op cit, p81.
[iv] Hayek, F. A op
cit, p81.p102
[v] Hayek, F. A op cit, p23.
[vi] Hayek, F. A op cit, p105.
[vii] Hayek, F. A op cit, p26.
[viii] Ibidem.
[ix] Hayek, F. A op cit, p46.
[x] Hayek, F. A op cit, p133.
[xi] Ver artículo
Wikipedia Alternative
currency.
NOTAS SOBRE
SODDY
[i] Soddy,
F. The Role of
Money. What It
Should Be, contrasted with What It Has Become, p143.
[ii] Soddy,
F. op cit, p50.
[iii] Soddy,
F. op cit, p162.
[iv] Soddy,
F. op cit, p209.
[v] Soddy, F. op cit, p212.
[vi] Soddy,
F. op cit, p216.
[vii] Soddy, F. op cit, p84.
[viii] Soddy,
F. op cit, p49-50.
[ix] Soddy, F. op cit, p86.
[x] Soddy, F. op cit, p209.
[xi] Soddy,
F. Wealth, Virtual Wealth and Debt. The Solution of the Economic
Paradox, p250.

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