El británico Institute of Economic Affairs (IEA), que es uno de los más influyentes think tanks, ha publicado un reciente estudio llamado New Private Monies A Bit-Part Player? donde llega a unas interesantes conclusiones sobre el bitcoin. La primera de todas es, que consideran que por su naturaleza P2P, el bitcoin o más en general las criptomonedas, son un fenómeno económico-social imparable. Del informe se deduce, que la única manera de combatirlo -más que regularlo o prohibirlo-, es convertirlo en un negocio privado
¿Veremos una CryptoFED? In Hash we trust.

El mejor método para detener este movimiento social emancipador P2P, que intenta apropiarse del poder de crear monedas, propio de los Bancos Centrales, es privatizarlo y convertirlo en un un negocio. Se trata de una reapropiación del poder de las altcoins por las élites financieras. Sin duda, es la contraofensiva más inteligente al desafío de las criptomonedas y la tecnología P2P.



Este es el debate de futuro de las monedas alternativas digitales distribuidas: privatización o socialización.

Ya hemos comentado en varios posts (La democratización del dinero, ¿El fin de la soberanía monetaria?), que hace años Hayek, el padre del monetarismo y rival de Keynes, escribió en 1976 un libro clave llamado The denationalisation of Money, que aunque en su momento pasó sin pena ni gloria, ahora se ha convertido en premonitorio. En él propone desde su ultraliberalismo la sustracción del monopolio de la emisión del dinero a los Bancos Centrales, como la mejor solución para controlar la inflación. Nosotros hemos propuesto la lectura inversa del libro: en vez de entregar la creación del dinero a manos privadas, hacerlo socializandola y democratizandola, poniéndola en manos de la sociedad civil con el objetivo de constituir una una nueva soberanía. El bitcoin sigue inversamente el giro copernicano de Hayek. 


Hayek, premio nobel de economía en 1974

En este debate, que quizás llegue a conflicto social, por una lado tendremos la corriente criptoneoliberal, que intenta cumplir las prescripciones de Hayek, liberalizando un mercado de monedas alternativas y manteniendo el fiat en manos aparentemente públicas -ya que siempre hay bancos privados que manejan los Bancos Centrales-, y la vertiente criptosocialista, que pretende apropiarse de la creación de dinero, parcial o total, como construcción de un contrapoder.


No es la Tabla Períódica, es una selección de criptomonedas


Todos los gigantes digitales como Facebook Google tienen planes bancarios y las criptomonedas no pueden quedar fuera de su alcance. Algunos como eBay parece que llevan la delantera y seguro que de Amazon también está preparando su estrategia.  También muchos bancos están contemplando seriamente la posibilidad de entrar en este lío. 

Como siempre las innovaciones surgen de los márgenes, no de los epicentros de cualquier materia. El tema de las criptomonedas nació del oscuro mundo del cyberpunk y del criptoanarquismo. En la búsqueda de propuestas sociales liberadoras, idealistas y rebeldes, en conexión con el hacking auténtico y la criptología, surgieron propuestas de dinero electrónico, anonimidad digital y transacciones distribuidas. Lo que ha sido un movimiento romántico ya es un negocio, pero sobre todo es una cultura con comunidades muy fuertes y radicales, que sólo ha hecho que empezar.  


Es lógico que muchas de estas prácticas P2P, que se ven como una amenaza, se quieran integrar como negocio en el establishment, pero sin duda, existirá siempre un reducto no asimilable. Pero aquí el reto es construir entre la continuidad salvaje de una economía insostenible, y el terreno de los irreductibles, una socialización pragmática y organizada. Frente a la intención de convertir el monopolio la creación de moneda en un oligopolio, impulsar una democratización de la creación del dinero.

 
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