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Según el profesor Red Tucker en 2025 las tecnologías digitales podrían necesitar toda la electricidad disponible en el planeta. Aunque sus predicciones erraran en un 50% y eso pudiera ocurrir en 2050 o incluso más allá, podemos afirmar sin lugar a dudas, que pronto tendremos una emergencia mundial, un rápido declive digital, que puede hundir nuestra sociedad y el futuro seductor que nos han prometido.

Minas de carbón agotadas
La economía del decrecimiento

Según el experto financiero Daniel Lacalle, los países del G7 han añadido casi 18 billones de dólares de deuda hasta un récord de 140 billones. En cinco años, para generar cada dólar de crecimiento se han “gastado” 18 dólares. El crecimiento económico se ha convertido en una ilusión. El crecimiento artificial, sólo compra tiempo antes del colapso económico (ver mi post ¿Cocodrilos en el Ártico? o ¿qué es esto del Colapso?). Algunos pocos países crecen impulsados por sus planes de desarrollo, aunque creando peligrosas burbujas como es el caso de China. Pero la mayoría de las economías occidentales ya no crecen, ni crecerán. El ejemplo pardigmático es Japón, un país estancado desde hace décadas, deflacionario, que inyecta más dinero que nadie en su frágil economía pero sin éxito. EEUU ha decidido parar la impresora de billetes con la finalización de las políticas de QE (Quantitative Easing), ya que tampoco consigue que la inflación repunte. Estamos ante una nueva fase del sistema económico-político, que debe adaptarse a una tendencia decreciente. Sin crecimiento, el paro estructural provocado por la economía más el derivado de la transformación digital, puede dejar a una gran parte de la población fuera de la producción. El inevitable descenso de los impuestos agrava la debilidad de los Estados, endeudados por generaciones e incapaces de mantener un Estado Social mínimo. La contracción tanto de la demanda productiva como del consumo, así como la caída de beneficios empresariales y la erosión de los ahorros, determinan un círculo vicioso en el que las recetas keynesianas y monetaristas ya no sirven. El declive de las energías disponibles, como también la producción y el consumo energético por encima de los recursos naturales, hacen que la civilización mundial haya chocado definitivamente con los límites del crecimiento. La fiesta se acabó. Tenemos que cambiar nuestro sistema económico, ya que es imposible cambiar las Leyes de la Termodinámica. No hay otra salida.


La promesa digital infinita

Algunos piensan que la digitalización completa de la economía, lo que llamamos digitalización del yo y la digitalización del todo (ver mi post La digitalización del yo y el digital peak) o el Internet of Things (IOT), salvará a la humanidad del colapso. Pero los límites del crecimiento son para toda economía, especialmente para el motor del desarrollo tecnológico. La solución y el avance dramático de la humanidad en todas sus vertientes a través de la digitalización y su promesa de conseguir la felicidad, la salud, el placer, la seguridad, la longevidad, incluso la eternidad, es una utopía, que sólo sirve para someter a la sociedad a la ideología y la práctica de la economía basada en el crecimiento. Pero esta ya no puede incentivar por más tiempo a una minoría mayoritaria para poder seguir legitimando su poder. La digitalización es un discurso acrítico y mistificatorio, que actúa como una religión en la que sólo podemos creer. De hecho, el conocimiento nos presenta datos muy tozudos al respecto. Durante este siglo veremos como se sobrepasa el cenit digital y se precipita un rápido declive de la digitalización. Paradójicamente, el decrecimiento es una propuesta progresista, que sigue creyendo en el único progreso posible de la civilización: adaptarse a los recursos y a la evolución del planeta Tierra. El crecimiento es ya sólo una mentira insostenible.




El cenit digital

Los datacenters echan humo, literalmente, como las antiguas fábricas. Todo el Cloud y los servicios digitales, son posibles gracias a la quema de inmensas cantidades de carbón, que polucionan el ambiente de manera tan masiva como no lo habían hecho las antiguas fábricas. El humo siempre es una señal de que algo se quema. En este caso se quema el planeta. Es absolutamente insostenible el crecimiento energético de las TIC en la presente situación de agotamiento energético. Igual que el petroleo y otras fuentes de energía han pasado su cenit, la civilización digital llegará a su cenit (lo que llamamos digital peak) antes del pico de las principales energías productoras de electricidad. No es fácil sustituir al carbón y a la parte del petróleo, que consumen las TIC. La TRE (Tasa de Retorno Energética) de las energías renovables extremadamente baja entre 1-2 en su gran mayoría y hasta una media 10, contando la más productivas, hacen difícil una utilización sustitutiva masiva. Para que las energías renovables puedan constituir una alternativa, deberían funcionar bajo el modelo de redes energéticas ciudadanas autosuficientes, lo que implica un cambio de sistema económico radical. De lo contrario, los esfuerzos para que los datacenters se alimenten de renovables es espurio. La energía es un juego de suma cero, quien ahorra sólo está transfiriendo la energía ahorrada a otros países con mayor demanda. No hay una solución sin una regulación internacional. Y ya vemos como nos va con el protocolo de Kyoto, por poner un ejemplo. Tampoco debemos confiar en que ya se nos ocurrirá algo, que cada día salen mejores maneras de optimizar la energía. Según la paradoja de Jevons o efecto rebote, a medida que el perfeccionamiento tecnológico aumenta la eficiencia con la que se usa un recurso, es más probable un aumento del consumo de dicho recurso que una disminución: la introducción de tecnologías con mayor eficiencia energética pueden aumentar el consumo total de energía. La obsolescencia programada dejará de ser posible, lo que presionará sobre la disminución de los beneficios empresariales. Energía, economía y organización social están íntimamente relacionados. El pico digital no se puede calcular como el de la energía estimando la erosión de recursos finitos, ya que depende de la organización social, de la economía y de la política. Sobre todo depende de la priorización del consumo eléctrico, depende de lo que se conteste a preguntas como ¿preferimos hospitales para todos o móviles para todos? En cualquier caso, el pico digital debería producirse entre 2020 y 2050, en plena era del Zettabyte, una vez se alcance el cenit volumétrico del carbón, siempre esperando, que la optimización, reducción del consumo eléctrico y el aumento de la producción de electricidad pueda frenar la tendencia actual.


Al comparar la producción de electricidad (basada mayoritariamente en carbón) con su progresión aritmética, respecto al crecimiento digital exponencial y el consumo eléctrico asociado, entendemos que estas líneas convergerán en un punto, el digital peak.


El precipicio digital

Charles Hall fue el primero en hablar del net energy cliff, cuyo gráfico de caída es bastante aterrador. Es el que determina la llamada "ecuación asesina" del EROI o TRE. Sin duda, esa ola de la energía romperá sobre nuestro sistema económico, arrastrando también a la transformación digital tal y como la concebimos hoy. Después del cenit digital, ocurrirá un rápido declive digital (lo que llamamos digital cliff o precipicio digital ver mi post El Digital Cliff o la singularidad negativa), en el que se irán dejando de utilizar muchas tecnologías bien asentadas. Entre las que se puedan mantener, deberán priorizarse según criterios más sociales que empresariales y probablemente mutarán su uso y alcance de manera significativa. Incluso eso servirá para aumentar la ya enorme brecha digital (digital divide). La caída del Imperio Romano o la del Imperio Español, fueron una caída analógica, al igual que una señal analógica (en telecomunicaciones), fueron cayendo lentamente en un largo espacio de tiempo. La caída de la sociedad digital será una caída rápida y repentina, al igual que la caída de una señal digital, también llamada digital cliff. Esto puede sorprender a primera vista, pero bastará con tener en cuenta algunos datos, para entender el precipicio digital al que nos estamos asomando.

La caída de la eficiencia de una señal digital coincide con la caída del EROI de una fuente energética como puede ser el carbón. La caída del EROI el energy cliff según Morgan sería en 2020. El digital cliff de la sociedad estaría sincronizado al de la energía.


Digital Cliff Fast Facts
  • El 78,2% de la población mundial tiene acceso a la electricidad
  • El 8,1% de la electricidad se pierde en su distribución y transporte
  • El 65% de la electricidad es producida por petroleo, gas y carbón
  • El carbón es la fuente principal y representa el 41,2%
  • El factor de carga (porcentaje de horas que funciona un sistema todo el año) de la electricidad generada por carbón está en el 50%
  • Para China el el carbón es el 70% de la energía primaria y el 80% de la energía eléctrica. China consume tanto carbon como el resto del mundo. Todo su crecimiento económico está basado en el carbón, por eso llaman ferrodólares al apalancamiento de la moneda en este recurso, al igual que los dólares americanos con el petróleo
  • El pico energético del carbón ocurrió en el año 1998 y el de volumen se calcula para 2020, apenas una decena de años más que el petroleo, el uranio y el gas
  • El TRE (Tasa de Retorno Energética) del carbón puede estar en 15, pero el destinado a la electricidad después de diversas transformaciones puede estar en 7 (muy cerca del punto de inflexión donde para extraerlo hay que generar más energía de la que se obtiene, entre 5-10)
  • Seis países (EEUU, Rusia, India, China, Australia, Sudáfrica) tienen el 85% de las reservas de carbón
  • El Global Digital Ecosystem o GDE (también llamado ICT Ecosystem) es el 10% de toda la electricidad producida
  • El GDE utiliza más electricidad desde 1985 de la que se utiliza en iluminación
  • El GDE es responsable ya del 3% de emisiones efecto invernadero
  • De todo el consumo GDE el 18% corresponde a los datacenters, las telecomunicaciones el 25%, PCs y periféricos el 57% 
  • El consumo eléctrico de todo el Cloud Computing es superior al consumo entero de la India
  • Entre el 70% y el 95% de la utilización de la energía total de un móvil tiene lugar durante la fase de fabricación
  • Internet consume 0,2 Kw/h por 1 GB, equivalente a 500 minutos de llamadas o el uso de la energía de conducir un coche durante 200 kilómetros
  • En 2015 la Mobile Cloud generará tanto CO2 como 5 millones de coches
  • 30 minutos de lectura de ebook producen 35 kilogramos de CO2 por año/por lector, mientras leer las noticias en un periódico de papel es ligeramente menos contaminante, unos 28 kg CO2/año
  • Una nevera eficiente utiliza 322 Kw/año y un iPhone 361 Kw/año
  • El 50% de la energía consumida por los datacenters se dedica a  refrigeración
  • El tráfico de Internet en 1 hora en 2013 es mayor que el de todo un año en 2000.
  • Hasta 2020 el GDS crecerá a un factor del 300% y luego se doblará cada dos años
  • El 63% de los sistemas estará en el Cloud en 2020
(Fuentes: World Bank, IDC, Power Group, CISCO, CEET, diversos estudios)


Los datos son suficientemente contundentes como para empezar a trabajar desde hoy en una dirección opuesta a la digitalización tecno-optimista. El consumo eléctrico es insostenible en el siguiente orden de prioridad:
1) La producción de terminales de usuario y aparatos domésticos conectados a redes
2) El uso de los dispositivos de usuario, especialmente el vídeo en streaming que será el contenido por excelencia
3) La infraestructura para mantener Internet y las redes públicas móviles
4) Los datacenters y el cloud computing

Según Rod Tucker del CEET (Centre for Energy-Efficient Telecommunications): "The consumption of the network start to approach total global electricity in 2025. Clearly something needs to be done about this" (April 2012). Como decíamos antes, el pico digital puede alcanzarse en los próximos años, incluso antes del pico del carbón, según las estimaciones más pesimistas, la GDE podría igualar el consumo global de electricidad en 2015!!!. Aunque este no es el escenario que consideramos más probable, lo que está claro es que si la producción de la electricidad sólo puede crecer aritméticamente hasta su cenit, mientras que las TIC y el consumo eléctrico necesario, están creciendo a un ritmo exponencial, significa que nos encontramos en el mismo modelo de la trampa de Malthus. Por tanto, inevitablemente encontraremos un punto de inflexión, una singularidad, donde ese crecimiento será insostenible. Para no llegar al colapso, la tan comentada transformación digital debe ir orientada a plantear una transformación digital sostenible.


La transformación digital sostenible

Lo hemos dicho otras veces y lo diremos hasta la saciedad. No somos ni unos apocalípticos ni unos derrotistas y menos unos pesimistas. Somo unos entusiastas de la revolución digital, pero intentamos no ser ingenuos y menos idealistas, frente a la aplastante cantidad de evidencias sobre un futuro cenit y su subsiguiente declive digital. Lo que proponemos es tener en el horizonte de nuestro pensamiento, las limitaciones energéticas como restricciones de nuestros proyectos de transformación digital y producir tecnologías realmente útiles socialmente y sostenibles a largo plazo. Esto es lo que llamamos responsabilidad digital social. Los gobiernos no pueden jugar al avestruz por más tiempo y tienen que afrontar el problema, definiendo un agenda mundial de objetivos sociales y estratégicos a alcanzar: 
1) Reducir el consumo digital y hacerlo energéticamente eficiente
2) Priorizar las tecnologías socialmente beneficiosas
3) Regular las tecnologías y las empresas con una digitalización irresponsable
4) Implantar el derecho de desconexión
5) Definir moratorias ante las tecnologías digitales que puedan ser contraproducentes a corto plazo o sobre las que haya dudas éticas
(ver mis posts Digitalizar y castigar: los derechos digitales y Por una ética digital). También los actores sociales de todo tipo de organizaciones, incluyendo a las empresas, deben desarrollar las responsabilidad digital corporativa (ver mi post Responsabilidad Digital Corporativa). Especialmente los emprendedores deben enfocarse en la innovación social digital (ver mi post Desemprendedores y empresarios sociales). La transformación digital tiene que ser verde y optativa o no será.

El consumo eléctrico está directamente relacionado con la riqueza de un país
Algunas iniciativas interesantes se han creado en el ámbito de la responsabilidad social digital como el consorcio GreenTouch, fundado en 2010, para conseguir una eficiencia energética de las redes digitales en un factor de 1.000 comparado con 2010. Energía y economía estan muy relacionados, con lo cual la economía basada en el crecimiento irá destruyéndose, mientras otro tipo de economía, notoriamente la economía colaborativa, irá ocupando su lugar con mucha dificultad, pero es la única compatible con una situación de decrecimiento y capaz de garantizar una transformación digital sostenible.


La economía colaborativa

La economía colaborativa es un sistema económico en el que se comparten y se intercambian bienes y servicios a través de plataformas digitales P2P o entre miembros iguales. Es la economía del valor de uso frente a la del valor de cambio. Se trata de un sistema donde la economía se basa en lo común social (procomún o Commons) -incluyendo en ello no sólo la biosfera sino todo lo producido humanamente capaz de compartirse- más que en la propiedad, así como más en el compartir que en el comprar. Una primera generación de plataformas han surgido con gran polémica respecto a las empresas tradicionales, en todo los ámbitos como Uber, Airbnb, Zipcar, ShareLex, LendingClub, Hipmunk, OuishareShareyourmeal, WeSwap, UpatientGrownies, KickStarter y un largo etcétera. 

Ouishare
La economía colaborativa está posibilitada por Internet y la transformación digital, pero afecta a toda la economía no digital. Esta nueva economía disruptiva con el orden establecido, incluye el consumo colaborativo, la producción contributiva, las finanzas P2P y el conocimiento abierto. Cambia las relaciones sociales en profundidad y por tanto, el funcionamiento del dinero. Se basa en la empatía y en la cooperación. Desafía no sólo el sistema económico, sino a la cultura social derivada de este. La economía colaborativa tiene también la virtud de ser compatible con un uso energético sostenible, compartir es ahorrar. En términos de Rifkin en su último libro, es la economía del coste marginal cero. Si el coste de hacer una nueva unidad de un producto o copia es tendiente a cero, es insostenible seguir gravando el consumidor inteligente (prosumidor = productor+consumidor) con margenes artificiales. La tendencia a un uso gratuito es inevitable. Producir una canción puede tener un coste alto y un margen comercial, pero compartirla en la red sólo puede gravarse con un minúsculo fee de los costes de la plataforma. Una nueva forma de confianza y de dinero está surgiendo y posibilitando esta economía, como es la segunda generación de criptomonedas (el Bitcoin 2.0). NXT  es una moneda digital, autogestionada por una red P2P sin una autoridad central, transparente y eficiente, que no sólo sirve como valor de cambio sino como valor de uso. Permite, realizar votaciones, establecer contratos, gestionar mercados como la bolsa o crear plataformas de comercio electrónico, todo con absoluta seguridad e imposibilidad de fraude y entre particulares, sin ningún tipo de mediación.

En el viaje cíclico por la Galaxia de esta nave espacial azul llamada Tierra, hay alternativas al colapso y no pueden esperar.


Reflexiones para el abismo: Después de la muerte de Dios, la muerte del hombre 

En todo caso, una cosa es cierta: que el hombre no es el problema más antiguo ni el más constante que se haya planteado el saber humano. Al tomar una cronología relativamente breve y un corte geográfico restringido -la cultura europea a partir del siglo XVI- puede estarse seguro de que el hombre es una invención reciente. El saber no ha rondado durante largo tiempo y oscuramente en torno a él y a sus secretos. De hecho, entre todas las mutaciones que han afectado al saber de las cosas y de su orden, el saber de las identidades, las diferencias, los caracteres, los equivalentes, las palabras -en breve, el medio de todos los episodios de esta profunda historia de lo Mismo- una sola, la que se inició hace un siglo y medio y que quizá está en vías de cerrarse, dejó aparecer la figura del hombre. Y no se trató de la liberación de una vieja inquietud, del paso de la conciencia luminosa de una preocupación milenaria, del acceso a la objetividad de lo que desde hacía mucho tiempo permanecía preso en las creencias o en las filosofías; fue el efecto de un cambio en las disposiciones fundamentales del saber. El hombre es una invención cuya fecha reciente muestra con toda facilidad la arqueología de nuestro pensamiento. Y quizá también su próximo fin.

Si esas disposiciones desaparecieran tal como aparecieron, si, por cualquier acontecimiento cuya posibilidad podemos cuando mucho presentir, pero cuya forma y promesa no conocemos por ahora, oscilaran, como lo hizo, a finales del siglo XVIII el suelo del pensamiento clásico, entonces podría apostarse a que el hombre se borraría, como en los límites del mar un rostro de arena.

Michel Foucault, Las palabras y las cosas, p375.


Digital Cliff Signal Explanation

A digital cliff is a point at which a digital signal is no longer receivable. A curious feature of digital signals is that such signals either come through, or they don't. There is no gray area in which a signal can still be received, albeit a fuzzy one, as there is with analog signals. The digital cliff effect, as it is known, has a profound impact on a wide variety of devices which rely on digital signals, such as televisions, radios, and cellular phones.

The “cliff” in “digital cliff” is a reference to the way signal strength appears on a graph. As someone is close to the signal, the graph remains high, but at a certain point, the line drops precipitously, resembling the profile of a cliff. Analog signals, on the other hand, present gentle slopes as the signal quality slowly declines.

With an analog signal, as a user moves away from the signal with a device which picks up the signal, as the signal weakens, the output may be fuzzy, but still coherent. Eventually, the distance will be so great that the signal cannot come through at all. Digital signals, on the other hand, simply cut out at a certain distance, with the signal remaining perfect up to that point.


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