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India detenta un extraño record. El haber tenido el apagón (black out) más grande de la historia. Ocurrió el 31 julio de 2012 y afectó nada menos que a 700 millones de personas. Se dice pronto, pero representan a más del 10% de la población mundial. Hasta 20 de los 28 estados estuvieron afectados durante más de dos días.



El caos que se originó fue increíble. También es verdad, que ningún otro país del mundo habría encajado un desastre de tal magnitud con tan solemne parsimonia. Cuando ocurrió en Nueva York, en tan sólo en 24h hasta 1.616 tiendas fueron dañadas por el vandalismo y los saqueos.  Hubo un ambiente de terror y de caos importante. Nueva York se hallaba aquel verano, además, conmocionada por el caso "Sam", la historia de un asesino, David Berkowitz, que mataba a sus víctimas en las calles de la ciudad y cuyo caso era portada de los periódicos nacionales. No es de extrañar que la jornada pasase a ser conocida como "la noche del terror". La policía se vio colapsada y no pudo hacer nada para impedir la destrucción de tiendas y edificios en barrios como Harlem, Brooklyn o el Bronx.
Pillaje en el apagón de Nueva York en 1977
Las causas del apagón de la India fueron por tres razones: 1) sistemas de energía anticuados; 2) un aumento de la demanda pico no causada por el calor, sino por una necesidad inesperada de bombear agua de pozos para uso agrícola, debido a una menor lluvia durante la temporada del monzón; 3) la escasez de lluvias también restringió la cantidad de energía hidroeléctrica generada por las presas, normalmente un porcentaje significativo de la electricidad del país. Se podría decir que la causa principal indirecta fue el cambio climático. Una prueba más que naturaleza y sociedad son un mismo ecosistema. En India no se avisó de los aumentos de consumo inesperados. No hay manera de anticipar el consumo y gestionar la distribución eléctrica inteligentemente. Muchas redes eléctricas se controlan manualmente y no tienen sistemas para balancear la carga o para conseguir un suministro constante, independientemente de la demanda. Existen soluciones técnicas, pero no se aplican. Sin embargo, no pensemos que India es un caso aislado o de un país atrasado. Esto ocurre en todo el mundo. Sólo en EEUU se calcula que los apagones crean unas pérdidas al país de más de 160 mil millones de USD al año, entre pérdidas a las empresas y costes de reparación, tanto de las infraestructuras eléctricas como de los desastres provocados. Un sólo apagón a nivel nacional, puede reducir el PIB de un país en un  1%.
Problemas en el trasnporte público
La electricidad, la red o redes eléctricas, son algo tan fundamental en nuestra sociedad, que nunca pensamos en ello (excepto a la hora de pagar la factura de la luz). Es como el aire que respiramos. La electricidad sirve para el funcionamiento de la parte analógica de sociedad en la que aún vivimos, como la iluminación, la industria y el transporte, pero también para toda la parte digital, que depende exclusivamente de ella: servidores, móviles, PC, infraestructuras de telecomunicaciones, etc. Debemos al genio de Tesla, la industrialización de la electricidad.

La electricidad es el factor más claro de progreso. El desarrollo de la electrificación y el desarrollo económico van de la mano. El consumo eléctrico y el PIB están correlacionados. El apagón, la falta de suministro eléctrico, supone un desastre absoluto, es la vuelta al siglo XIX, cuando no había electricidad. La electricidad también está correlacionada con la tasa de natalidad. Durante los apagones se procrea más. Cuanto más se desarrolla un país y más electricidad se tiene, más decrece la tasa de natalidad. Pero que decir de Internet, no es que esté correlacionado con la electricidad, es que es una prolongación. El mundo digital no puede existir sin electricidad, está construido sobre esta. Las bits de información (1,0) se traducen en los circuitos electrónicos, en si pasa o no pasa corriente eléctrica. El trafico en Internet cayó entre un 30% y 40% en el apagón de la India.
Hasta cortarse el pelo puede llegar a ser peligroso en un apagón
Tenemos tanta dependencia de la electricidad, que somos enormemente vulnerables. Si no pasan cosas peores es porque tenemos suerte. Aunque muchos no lo crean, aun no hemos sido expuestos a desafíos importantes. Y es mejor que no ocurran, porqué no estamos preparados. Normalmente los apagones son debidos a la falta de inversión en las infraestructuras, con lo cual el deterioro de estas o los picos de consumo, pueden crear estos inconvenientes, que en general, se reparan con relativa rapidez. La media mundial está en 6-7 horas. En muchos países en vías de desarrollo, los cortes de luz intermitentes son una realidad cotidiana y la gente se acostumbra a vivir con ello. Muchas veces, todo se reduce a un problema político. La liberalización y privatización del sector eléctrico a nivel mundial, ha provocado grandes fallos en las redes debido a la falta de inversión, como pasó en California no hace demasiados años. Las energías renovables, que son un alternativa energética potenciada en la OCDE y que ya representan en algunos países un porcentaje importante, producen un suministro inestable, especialmente la eólica, lo cual no ayuda para nada en casos de apagón. Pero no sólo los propios problemas endógenos de la red como el infradimensionamiento, la falta de mantenimiento, la falta de inversión o la no aplicación de tecnologías inteligentes, pueden ser causa de apagones, sino que existen causas exógenas, incluso combinadas con las anteriores, como posibles ataques terroristas, o peor ciberterroristas, o efectos del cambio climático.
Nunca hay que perder el sentido del humor
Sin embargo, existe otra causa de apagón más devastadora y difícil de predecir: un evento Carrington. En 1859 hubo la más potente tormenta solar registrada en la historia, también conocida como evento Carrington. Una gran eyección de masa coronal del Sol provocó auroras "boreales", que llegaban hasta el Caribe. La tormenta geomagnética provocó el fallo de los sistemas de telégrafo en toda Europa y Norteamérica. Pensemos si esto ocurriera hoy, con el nivel de dependencia, que tenemos de la electricidad, de la electrónica y de la digitalización. De hecho, podría ocurrir en cualquier momento de aquí en 100 años, ya que nuestra estrellita ha entrado en máximos de actividad.
Del CRO Forum - Emerging Risk Initative - KPMG
Los efectos inmediatos de un apagón se miden en sus primeras 24h:
  • Transporte: metro, tranvía y tren dejan de funcionar. La gente queda atrapada en el metro. Las personas no pueden alcanzar sus destinos y sus hogares y deben permanecer donde están. Los semáforos dejan de funcionar, provocando accidentes y caos circulatorio. El tráfico aéreo se queda sin control y sin comunicaciones, provocando accidentes y situaciones de riesgo. El tráfico marino se queda sin comunicaciones, ni radares, provocando también accidentes y situaciones de riesgo. La gente se queda atrapada en los ascensores.
  • Ordenadores: todos los que no están conectados a SAI dejan de funcionar.
  • Comunicaciones: La telefonía móvil deja de funcionar. En el caso de tormenta solar, habría que incluir todo tipo de satélites artificiales y comunicaciones de radio. Todo ello dificulta o imposibilita los rescates. 
  • Incendios: Normalmente, los problemas en la red eléctrica suelen ir acompañados de incendios. 
  • Cajeros automáticos: dejan de funcionar.
Todo ello hace colapsar la vida cotidiana de las áreas afectadas. Normalmente si las redes eléctricas de los diversos países están interconectadas, el país afectado puede comprar electricidad a otro hasta que consigue normalizar la situación, pero en un evento Carrington,  las áreas afectadas serían tan grandes que esto no sería posible. 
Durmiendo en el General Post Office, NY

Los efectos a largo plazo empiezan en tan sólo 72 h:
  • Alimentación: Los supermercados cierran. La cadena de frío se rompe en todo tipo de almacenes frigoríficos. El suministro alimentario queda comprometido. La rotura de la cadena de frío también afecta a las reservas de vacunas de los hospitales.
  • Agua: Las restricciones de agua aumentan. Las bombas que hacen subir el agua a los pisos dejan de funcionar. El suministro de agua potable queda comprometido.
  • Gasolina: Las gasolineras dejan de funcionar ya que las bombas funcionan con electricidad. Que decir de los puntos de recarga para los coches eléctricos.
  • Servicios críticos: Los hospitales, las centrales nucleares y los datacenters dejan de funcionar, agotadas las reservas de sus generadores de diesel. Esto hace difícil solucionar la emergencia, no pueden realizarse intervenciones quirúrgicas, no pueden funcionar las UCI y todos los servidores que sirven para coordinar las emergencias van dejando de funcionar. Lo mismo ocurre con cualquier tipo de transacción: compras que no sean en cash, mercado bursatil, etc.
  • Industria: La industria se paraliza y el desabastecimiento de mercancías se generaliza.
  • Agricultura: La agricultura industrial deja de funcionar. Los regadíos utilizan bombas eléctricas.
  • Residuos: Fallos en el sistema de alcantarillado y tratamiento de residuos. La salida a la superficie de las aguas fecales puede provocar graves problemas de salud pública. También es bastante probable que se deje de recoger la basuras y que se improvisen basureros.
  • Stocks: Agotamiento de reservas para la supervivencia: mantas, linternas, latas de comida, etc.
  • Gaseoductos: Deja de funcionar el suministro de gas. En invierno esto provocaría la falta de calefacción y empeora notablemente la situación de la población.
  • Seguridad: La falta de seguridad sería total. Probablemente se decretaría un estado de sitio con un toque de queda, prohibiendo la salida de la gente durante la noche, vigilada por el ejercito. Imperaría el saqueo, que suele ir del centro a la periferia.
Parece la Maratón de NY, pero es el blackout de 2003
El apagón se convierte en colpaso en 72h. Es como la Ley de Murphy, pero a lo bestia. Geometricamente, si una cosa puede ir mal irá mal y hará, que al menos otras dos cosas vayan mal y así progresivamente. Los servicios van dejando de funcionar y las soluciones también. Los daños se van agravando con el paso de los días. No estamos preparados para aguantar restricciones eléctricas masivas y permanentes. El gran apagón es uno de los riesgos sistémicos más importantes, que las aseguradoras tienen bien contemplado, pero del que se habla bien poco. Preferimos aterrorizarnos pensando, que algún asteroide pueda caer sobre la Tierra.
Un charlatán siempre te arregla el día
¿Pero que pasaría si estos apagones ya no se produjeran por problemas técnicos o por un evento Carrington, si no por graves problemas de suministro energético global? ¿Sin carbón, sin petróleo, cuanta electricidad podremos aprovechar? ¿que pasaría si tuviéramos que planificar largos periodos de tiempo sin electricidad? ¿o racionar la electricidad por sectores y actividades? ¿Cuales serían nuestras prioridades? ¿Hospitales o móviles?

Que bonica és Barcelona
Estas pueden ser las restricciones, sino encontramos soluciones para dotar de suficiente energía a nuestras sociedades. Como se diría, estos terribles apagones son tan sólo una pequeña "DEMO" de lo que puede llegar a pasar. Es quizás la idea más cercana, la imagen más palpable de lo que puede ser un colapso. Un colapso energético, una falta continuada de electricidad haría nuestro mundo digital imposible o al menos, muy diferente a como lo estamos prometiendo. El colapso energético provocaría un colapso digital, que a su vez retroalimentaría las consecuencias del primero. El colapso digital, tiene la forma de un acantilado (Digital Cliff). Algo súbito y precipitado. Pero esta posibilidad, lejos de ser algo remoto e improbable, es algo que ocurrirá durante este mismo siglo. Hemos puesto una fecha: entre 2020 y 2050. Más vale prepararse y decidir como puede ser una digitalización sostenible y cooperativa, que seguir cerrando los ojos. Si los abrimos, al menos podremos contemplar un amanecer verde boreal.


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