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14.370.940.163.934 no es el número de teléfono de una centralita, es la deuda de EEUU en dólares. La mayor del mundo. Nada menos que el 34% de la deuda planetaria. Se dice, se comenta, no sin cierta pesadumbre, que se ha intensificado la guerra de divisas mundial. Ya no se trata de una devaluación competitiva, se trata de la apreciación agresiva del dólar contra las monedas de los países emergentes. El mundo se está volviendo a dividir en bloques: los amigos del dólar y sus enemigos. Lo malo es que esa devaluación hoy se hace también vía conflicto bélico. Si Von Clausevitz decía que "la guerra es la continuación de la política por otros medios", hoy parece  que la guerra es la continuación de la economía por otros medios.
Vuelve la confrontación con Rusia

El totalitarismo monetario se desmorona

La guerra de divisas también incluye la falsificación a gran escala de monedas, que países rivales realizan con la misma tecnología de las fábricas originales. Igual que ocurrió en el pasado, por ejemplo, Hitler falsificó libras masivamente para devaluar la divisa de su enemigo, o recientemente Corea del Norte hizo lo propio con el dólar, sólo los servicios secretos sabrán lo que puede estar ocurriendo hoy. En cualquier caso, la japanización de Europa está próxima. Mientras las grandes potencias, Rusia, China y EEUU, pelean en el tablero internacional a través con diversas alianzas, comprometiendo el futuro de la humanidad, incluso nuestra posible extinción como especie, Japón y Europa están completamente desactivadas. Draghi prepara su artillería de expansión  cuantitativa (expansión de la oferta monetaria o estímulo monetario) para 2015, pero en EEUU ya se ha visto que el recurso simple y permanente de la impresora de billetes, ya no funciona con la misma eficacia. Japón, tercera economía del mundo, detenta la mayor deuda pública mundial en términos relativos (234% del PIB) y muy a pesar de haber realizado la mayor inyección monetaria de la historia (30% del PIB en dos años) no ha conseguido éxito alguno. Su economía sigue estancada. Europa va por el mismo camino, incluso peor, acuciada por las diferencias internas y el descrédito del proyecto europeo tanto por la derecha como por la izquierda.


Y es que tanto neokeynesianos como neoliberales no consiguen activar la demanda con la ampliación artificial de la oferta monetaria. Y llegados a este punto, no hay muchas soluciones. Es tal la desconexión entre la economía productiva y la economía real, que el totalitarismo monetario al que nos someten los Bancos Centrales, ya poco puede conseguir, más que retrasar el colapso. El gran problema es que no hay ni trabajo, ni valor, ni energía, que respalde la creación artificial del dinero. Hay un límite teórico y es que no se puede crear dinero sin trabajo, sin actividad productiva, por lo tanto, la contradicción fundamental del monetarismo es que la oferta no solo no puede ser infinita, si no que en la medida que aumenta destruye el valor de la economía real. El agotamiento del modelo económico, va parejo de la crisis que está empezando a provocar la grave escasez energética. Las únicas soluciones posibles -sin cambiar de sistema económico-, en un juego de suma cero, es apropiarse de los recursos del vecino.  Volvemos a otra nueva etapa imperialista, colonial,  pero discreta y silenciosa, donde las grandes potencias están dispuestas a lo que sea con tal de mantener el valor de sus monedas y su suficiencia energética, a costa de las naciones dependientes energéticamente y militarmente débiles. En un mundo globalizado, todas las guerras son regionales, son guerras civiles. La Tercera Guerra Mundial de divisas empezó en 2010 según James Rickards, lo que también coincide con la Primavera Arabe, considerada como la semilla de la Tercera Guerra Mundial bélica, en la que sin saber exactamente cuando empezó, ya nos encontramos. Es diferente de la primera y de la segunda, es difusa, intermitente y será larga, muy larga. Lo que el sistema económico no puede conseguir, lo conseguirán los ejércitos, las dictaduras y el terrorismo. La apropiación de los recursos directos, el sometimiento de naciones subsidiarias, la influencia sobre enteras regiones, será la práctica depredadora, que nos conducirá al colapso. Quizás un colapso selectivo, donde ciertas regiones se hundirán sin remedio para siempre, mientras otras podrán sobrevivir pero sólo decreciendo. El modelo pluotcrático se intensifica y nos dirigimos a un empobrecimiento masivo de las sociedades.
Milton Friedman, principal exponente del monetarismo

Los orígenes de la informática distribuida

Tras una etapa auroral de Internet en la que floreció una miriada de aplicaciones y protocolos distribuidos como el famoso IRC de Jarko Oikarinen, podemos considerar como la primera aplicación P2P (Peer to Peer o entre iguales) a Hotline Connect, desarrollada en 1996 para el sistema operativo Mac OS por el programador australiano Adam Hinkley. Esta pretendía ser una plataforma de distribución de archivos destinada a empresas y universidades, pero se convirtió en una aplicación de intercambio de archivos de todo tipo. Napster fue el siguiente paso, especializado en el intercambio de archivos de música entre PC. Tuvo un éxito memorable, pero al final fue perseguida por la industria discográfica, porqué la utilización de servidores centralizados fue su talón de Aquiles. A partir de entonces, surgieron toda una nueva generación de aplicaciones P2P que utilizaban redes descentralizadas, distribuidas, como Gnutella, Kazaa, Ares, Emule, BitTorrent, etc. La industria discográfica intentó perseguirlos pero recibió importantes reveses judiciales, con lo que estas plataformas siguen en activo y la industria multimedia se ha centrado en perseguir las páginas de enlaces y las páginas de descarga de archivos. Sin embargo, el intercambio de ficheros tan sólo es la fase primigenia de una auténtica revolución social y tecnológica, que no se puede desligar del movimiento del Open Source.

Richard Stallman
Ya en 1983 Robert Stallman inició su proyecto GNU, un sistema Unix de código abierto, con la definición de un tipo de licencia de software llamada GPL (General Public License), que ha sido una auténtica revolución en cuanto a la redefinición de la propiedad intelectual (el copyleft). Con este tipo de licencia, todos los usuarios podían ejecutar, copiar, modificar y distribuir el GNU. De esta manera, Stallman inicia lo que podemos llamar desarrollo de software colaborativo y que ha incrementado geometricamente la calidad, la potencia y la rapidez con la que sea hace el software. La inteligencia colectiva no tiene competencia.  Pero el resultado más conocido y masivo de esta tendencia no se vio hasta que en 1991 Linus Torvalds creó un Kernel basado en Minix-Unix al que llamó Linux y lo sometió a la comunidad de programadores a través del servicio Usenet. Al final, Torvalds lo distribuyó a través de una licencia GPL. A partir de entonces, hubo un boom sin precedentes de versiones, distribuciones, modificaciones de Linux. Por poner un ejemplo de la potencia del desarrollo colaborativo, un estudio sobre la distribución Red Hat 7.1 reveló, que ésta en particular posee más de 30 millones de líneas de código. Utilizando el modelo de cálculo de costos COCOMO, puede estimarse que esta distribución requeriría 8.000 programadores por año para su desarrollo. De haber sido desarrollado por medios convencionales de código cerrado, hubiera costado más de 1.000 millones de dólares.


Finalmente, la computación distribuida es una tecnología, que permite utilizar la potencia de ordenadores infrautilizados, para aplicarla a proyectos que requieren una potencia de cálculo elevada. Esta es una de las técnicas de hacking más conocidas, pero encontramos en SETI@home el proyecto más emblemático, que permite a los PC colaborar en la búsqueda de vida inteligente en el Universo a través de Internet.


What's NXT?

Nacidas de los margenes del criptoanarquismo, se han ido desarrollando las nuevas tecnologías distribuidas. El resultado ha sido el software que permite la existencia del bitcoin. La blockchain, aplicación base del bitcoin, es una plataforma de software distribuida, colaborativa, segura y anti-fraude. Alrededor del bitcoin han surgido aplicaciones de este software a otros ámbitos diferentes del sistema monetario. Son las llamadas dapps o aplicaciones distribuidas. Pero esto ya es el pasado, la nueva generación de criptomonedas, lo que podríamos llamar bitcoin 2.0, han resuelto problemas estructurales de este y lo han potenciado hasta límites insospechados, definitvamente más allá de las funciones de una moneda. Este es el caso del NXT. Basado en el proof of stake como método para asegurar un consenso distribuido y seguro entre iguales, en vez del defectuoso proof of work en el que está basado el bitcoin. Las características con las que ha nacido NXT incluyen:

  1. Asset Exchange: esto permite crear un mercados bursátiles descentralizados de compra-venta de activos como puede ser la misma moneda de NXT.
  2. Marketplace: se trata de un ecommerce distribuido de bienes digitales tipo eBay.
  3. Private Messaging: es un sistema de mensajería distribuido, que permite almacenar tanto mensajes encriptados como no, que ningún gobierno puede bloquear.
  4. Monetary Systems: permite crear nuevas criptomonedas respaldadas en NXT
  5. Voting: permite crear votaciones electrónicas descentralizadas para conseguir consensos.
Adicionalmente se está trabajando para que en el futuro sean posibles:
  • Smart Contracts: Permitirá la verificación, cumplimiento y negociación de contratos legales electrónicos de manera totalmente segura y descentralizada.
  • Account Control: permitirá aplicar limites y controles a las cuentas de NXT.
  • Blockchain Shrinking: Un método para reducir el tamaño de la blockchain.
  • Distributed Computing: Tareas de computación distribuidas por la red de NXT.
  • Two Phase Payments: Permitirá servicios escrow  y pagos con mayor nivel de seguridad al necesitar doble autenticación. 
  • Transparent Forging: Un minado transparente, que sirve tanto para la moneda NXT como para otras aplicaciones. Es una manera de remunerar automáticamente a los participantes en un proceso.
  • Instant Transactions: Una manera de enviar transacciones por la red de manera segura y con garantías y validación instantánea.
  • Intelligent Agent Interfacing: Se trata de un interfaz inteligente para el internet de las cosas. De esta manera , podrán comunicarse robots y cosas inteligentes entre sí.
La revolución de NXT entronca con el surgimiento de una tendencia social imparable, como es la llamada economía colaborativa, a la que sin saberlo ha venido a ayudar.


La irrupción de la economía colaborativa

La economía colaborativa es un sistema económico en el que se comparten y se intercambian bienes y servicios a través de plataformas y aplicaciones digitales distribuidas y entre iguales (P2P). Es una economía basada en el valor de uso, aunque no prescinde totalmente del valor de cambio. Este paradigma económico presupone una propiedad común de todos los seres humanos, lo que se llama, lo común social, procomún (Commons). Incluyendo no sólo la biosfera sino todo lo producido humanamente. Por tanto, si todo es de todos, para usarlo, en vez de comprarlo a un precio, sólo tenemos que compartirlo y pagar sus costes.


Las empresas prioneras como Uber, Airbnb, Zipcar, ShareLex, LendingClub, Hipmunk, Ouishare, Shareyourmeal, WeSwap, Upatient, Grownies, KickStarter están teniendo una gran acogida entre las nuevas generaciones. La economía colaborativa está posibilitada por Internet y la transformación digital, pero afecta a toda la economía no digital. Esta nueva economía disruptiva con el orden establecido, incluye el consumo colaborativo, la producción contributiva, las finanzas P2P y el conocimiento abierto. Cambia las relaciones sociales en profundidad y por tanto, el funcionamiento del dinero. Se basa en la empatía y en la cooperación y por tanto, produce y comprende una nueva cultura social. La economía colaborativa tiene también la virtud de ser compatible con un uso energético sostenible: compartir es ahorrar. En términos de Rifkin en su último libro (La sociedad de coste marginal cero. El internet de las cosas, el procomún colaborativo y el eclipse del capitalismo), es la economía del coste marginal cero. Si el coste de hacer una nueva unidad de un producto o copia es tendiente a cero, es insostenible seguir gravando el consumidor inteligente (prosumidor = productor+consumidor) con margenes artificiales. La tendencia a un uso gratuito es inevitable. Producir una canción puede tener un coste alto y un margen comercial, pero compartirla en la red sólo puede gravarse con un minúsculo fee de los costes de la plataforma. Una nueva forma de confianza ha nacido, es una confianza entre personas no respecto a una moneda, sino que la moneda es la contrapartida de las relaciones sociales cooperativas. Sin una economía en crisis permanente y en decrecimiento, sería difícil -hay que reconocerlo-, que una economía de este tipo, se hiciera paso ante la abundancia y el despilfarro. Con lo cual sólo puede ir a más.



El monetarismo colaborativo

La nueva guerra de divisas, acrecienta el totalitarismo monetario. Pero en la desesperada huida adelante del dólar para evitar su colapso, EEUU además del control absoluto de la oferta monetaria, ha tenido que crear operaciones militares en el Medio Oriente y Europa del Este, lo que demuestra el debilitamiento del absolutismo monetario. El único monetarismo alternativo al totalitarsimo monetario, es el que podemos llamar monetarismo colaborativo. El monetarismo colaborativo es la única opción actual para una autodeterminación monetaria y tendrá que ser a través de las criptomonedas e inevitablemente será un criptomonetarismo distribuido. Esto nos acerca a una auténtica democracia monetaria. El monetarismo colaborativo es la autodeterminación monetaria posible. La incipiente economía colaborativa, puede determinar una alternativa al colapso y a las guerras por mantener el control monetario y energético. Es un cambio de paradigma, un cambio de cultura y de forma de ver la vida, que juega en una dimensión diferente a la economía tradicional. Una política monetaria colaborativa sólo puede existir en el ámbito de una economía basada en el consumo colaborativo y es la única que nos puede reconciliar con una economía real, respaldada por el trabajo humano, que crea valor y la energía disponible. El monetarismo colaborativo está basado en la compartición y creación real de valor, no en la generación artificial de una oferta monetaria de los Bancos Centrales, así como tampoco en la creación artificial de dinero mediante el sistema de reservas fraccionarias. El desajuste del monetarismo ordinario sobre la realidad económica, siempre acaba por destruir valor como enseña nuestra historia reciente, una vez buena parte de este, ha sido acumulado por el capital financiero, lo que finaliza por desencadenar un empobrecimiento social generalizado. En cambio, el monetarismo distribuido invertirá la guerra de divisas por una cooperación entre ellas.
"La democratización de la innovación y la creatividad en el incipiente procomún colaborativo está generando una nueva clase de aliciente que se basa más en el deseo de fomentar el bienestar social de la humanidad, que en la expectativa de una recompensa económica. Y su éxito es innegable" (RIFKIN, J. La sociedad de coste marginal cero, p37).


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